martes, 18 de diciembre de 2007

Cómo protegernos de la rutina,el individualismo,la ruptura y las frustraciones

Aquilino Polaino

ESPAÑA
Si luchas, puedes perder, pero si no luchas ya estás perdido. Si luchas por tu vida familiar, no estás perdido.

1- Disponibilidad
Consiste en dedicar tiempo (¡que es lo que menos tenemos!) a atender a nuestros hijos y esposo/a. Con los adolescentes, por ejemplo, no vale lo de “este tema ya lo hablaremos el sábado con tranquilidad, cariño”. Para el sábado, tu hija de 13 años ya se ha emborrachado con una amiga y van a hacer lo que se les ocurra, porque el padre estaba deslocalizado, como las empresas. Hay que estar disponible, porque hay problemas que sólo se arreglan en el momento en que el otro se anima a plantearlo y pide ser escuchado. Recordemos que nuestros padres, al morir, sólo nos dejan realmente el tiempo que pasaron con nosotros. Demos tiempo al otro.

2- Comunicación padres-hijos: que los padres hablen menos y escuchen más
En muchas familias, cuando un padre o madre dice “hijo, tenemos que hablar”, el chaval piensa “uy, malo, malo”. ¿Por qué? Porque sabe que los padres cuando dicen “tenemos que hablar” quieren decir “te voy a soltar un discurso por algo tuyo que no me ha gustado”. Esto cambiaría si los padres se hicieran un propósito: dedicar el 75% a escuchar y sólo el 25% a hablar. Escuchar a los hijos (o al cónyuge, a cualquiera) es un esfuerzo activo. Hay que soltar el diario, quitar el volumen de la TV, girar la cabeza hacia quien te habla, mirar a los ojos, expresar atención. Eso es escucha activa, que es la que sirve para mejorar la autoestima de tu familia.

3- Coherencia en los padres y autoexigencia en los hijos
Uno es coherente cuando lo que piensa, siente, dice y hace es una sola y misma cosa. No tiene sentido decirle a los niños desde el sofá: “eh, vosotros, ayudad a mamá a quitar la mesa”. Hay que dar ejemplo primero. Tú, padre, has de quitar la mesa durante 5 días, que te vean. El quinto día dices a tu hijo: “venga, ahora entre los dos”. Y dos días después: “estoy orgulloso de ti, ahora ya has aprendido y ya puedes quitar la mesa tú sólo”. Y él se sentirá orgulloso de quitar la mesa. Así aprenden a autoexigirse, que es mucho mejor que tenerlos vigilados 24 horas al día. Esto es un progenitor potenciador, motivador, animador y protector al mismo tiempo. También pedimos a los niños que estudien pero ¿nos ven a nosotros estudiar, leer revistas de nuestro oficio, ponernos al día en nuestra especialidad? Hemos de poder decir: “mirad, hijos, nosotros también estudiamos”.

4- Tener iniciativa, inquietudes y buen humor.
Estos tres factores son útiles para la autoestima familiar. En España el buen humor no suele escasear. Pero la rutina es un enemigo en las relaciones conyugales y con los hijos. El punto clave es que haya creatividad e iniciativa en la vida de pareja y eso se contagiará a toda la familia. Las mejores horas deben ser para compartir con el esposo o esposa. Ser papá o mamá no debe hacernos olvidar que somos “tú y yo, cariño, nosotros”. Creatividad e iniciativa protegen a la pareja de la rutina. Cuando hay rutina, es fácil que uno de los dos busque la “magia” añorada fuera, en otras relaciones. Por el contrario, si la pareja va bien, los hijos aprenden su “educación sentimental” simplemente viendo cómo se tratan papá y mamá, viendo que se admiran, se halagan, se alaban, son cómplices. “Cuando sea mayor trataré a mi mujer como papá a mamá”, piensan los niños entusiasmados. Eso les da autoestima.

5- Aceptar nuestras limitaciones, y las de los nuestros
Hay que conocer y aceptar tus limitaciones, las de tu cónyuge, las de tus hijos. Pero es importantísimo no criticar al otro ante la familia, no criticar a tu cónyuge ante los niños, o a un niño ante los hermanos, comparando a un hermano “bueno” con uno “malo”. Eso hace sufrir al hijo y le quita autoestima. Es mejor llevarlo aparte y hablar.

6-Elijamos buenos amigos y amigas
El individualismo es el cáncer del s.XXI. Nosotros y nuestros hijos estamos atados a máquinas gratificantes: el DVD, la TV, la videoconsola, Internet... El trabajo en solitario va minando la amistad verdadera. ¡Los amigos comprometen mucho y al individualista no le gustan los compromisos!

Sin embargo, necesitamos más que nunca amigos humanos, personas, grandes y buenos amigos, con los que compartir muchas horas, conversaciones sinceras y cercanas, amistades de verdad, que te apoyen y te conozcan auténticamente, que te acepten con tus fallos y potencien lo mejor en ti. Seleccionar amigos así para ti y para los tuyos es la mejor inversión.

7- Reconocer y reafirmar lo que vale la otra persona
Seamos sinceros: no tiene sentido que andemos llamando “campeón” a nuestro niño que nunca ha ganado nada. Si ha perdido un partido de fútbol, no le llames campeón. Ha de aprender a tolerar la frustración, acompañado, eso sí. También hemos de saber (grandes y pequeños) que somos buenos en unas cosas y no en otras. “Hijo, pareces bueno en A y en B, pero creo que C no es lo tuyo”. Reafirmemos al otro en lo que vale, y se verá a sí mismo como lo que es, una persona valiosa.

8- Estimular la autonomía personal
Uno se hace bueno a medida que va haciendo cosas buenas. Es importante que lo entiendan los hijos. Lo que se hace es importante: hacer cosas buenas nos hacer buenos a nosotros. Esta idea ayuda a tener autonomía personal, hacer las cosas por nosotros mismos, para mejorar nosotros.

9- Diseñar un proyecto personal
No irás muy lejos si no sabes donde quieres ir. Quedarte quieto no es factible, uno tiende a volver a quedarse atrás. Has de tener un proyecto personal para crecer, y atender y ayudar a discernir y potenciar los proyectos de los tuyos.

10- Tener un nivel de aspiraciones alto, pero realista
Hemos de jugar entre lo posible y lo deseable. Si aspiramos alto, nos valoraremos bien, tendremos autoestima. Pero, ¿es factible? Debemos conjugar un alto nivel de aspiraciones con la realidad de nuestras capacidades y recursos.

Hay finalmente tres ideas más a considerar:
Según Chesterton, lo natural tiende a lo sobrenatural mientras que lo que no se sobrenaturaliza se desnaturaliza. Es cierto. Hemos de entender que la autoestima, el amar y el amarse, es sobrenatural. ¿Has pensado en cómo te ama Dios, en lo grande, lo sobrenatural de Su amor por ti? Piénsalo. Eres muy especial para Él. Cuando vivas este amor, comunícalo a tus hijos.

Buena parte del sufrimiento inútil en el mundo se produce porque en algunas ocasiones en las que deberíamos dedicarnos a pensar, nos ponemos a sentir; y en ocasiones que son para sentir, nos ponemos a pensar. Evitemos este sufrimiento inútil: hay momentos para pensar y momentos para sentir.

Si luchas, puedes perder, pero si no luchas ya estás perdido. Si luchas por tu vida familiar, no estás perdido.

Aquilino Polaino es licenciado en medicina y cirugía (Universidad de Granada), diplomado en Psicología Clínica (Universidad Complutense), doctor en medicina (Universidad de Sevilla), licenciado en Filosofía (Universidad de Navarra), profesor de Psiquiatría (Universidad de Extremadura) y catedrático de Psicopatología (Universidad Complutense). Pero es conocido por el gran público como divulgador y consejero en temática familiar y de salud emocional. Estuvo presente en el II Congreso Educación y Familia de la Universidad Católica de Murcia el pasado 3 de diciembre y habló de diez principios básicos que contribuyen a mejorar la estima de los miembros de una familia. ForumLibertas estuvo allí tomando notas de sus diez principios.

FUENTE: T1msn/Familia/Articulos/CatholicNet
http://www.prodigy.msn.com/educacion/familia/CatholicNet/?id=21390

Cómo liberarse de la tele y ser más saludable

Libérese de la Tele y Sea Más Saludable

Reducir el tiempo con la tele es tan fácil como 1, 2, 3
Sugerencias para arreglárselas sin la tele
Apague la tele
Actividades sin Pantalla
La obesidad en la niñez se ha convertido en una epidemia en los EEUU, de acuerdo al Centro Nacional para las Estadísticas de Salud en el 2000. La obesidad da lugar a otras enfermedades incluyendo diabetes, enfermedades del corazón, alta presión y artritis.

El apagar la televisión es un buen método para mejorar su salud y la de su familia. Reduciendo la cantidad de tiempo que pasan viendo televisión puede ayudarles a hacer más ejercicio y a comer mas saludablemente.

Reducir el tiempo con la tele es tan fácil como 1, 2, 3

Comprométase a hacerlo. Siéntese y hable con su familia acerca de reducir el tiempo que pasan viendo televisión.
Planifique. Juntos identifiquen los ratos que usted y su familia pasan viendo la tele. Pídales que piensen en qué actividades pueden involucrarse durante los ratos que normalmente ven televisión.
Lleve a cabo su plan.
Sugerencias para arreglárselas sin la tele incluyen:

Sea paciente. No permita que el aburrimiento le preocupe. Sus niños encontrarán algo que hacer.
Mande los niños a que jueguen afuera.
Haga una lista de todas las cosas que le divierten además de ver televisión y póngala donde la vea fácilmente.
Tome fotos de sus niños cuando están envueltos en actividades creativas y manténgalos en un sitio visible.
Cree sus propias experiencias, no viva su vida a través de las vidas de las estrellas en las telenovelas.
Comparta sus ideas acerca de lo que está pensando hacer con sus amigos. Puede que encuentre mas apoyo de lo que creía.
Abajo le damos unos consejos de cómo reducir el tiempo que pasa viendo televisión e ideas de actividades en que usted y sus niños pueden involucrarse en lugar de ver televisión.

Apague la tele y:

Manténgala apagada durante las comidas.
En familia hagan ejercicio como caminar y correr en bicicleta.
Designe ciertos días de la semana como días "Libres de Tele."
Remueva la televisión que tiene en los dormitorios.
Esconda el control remoto.
Actividades sin Pantalla

Juegue un juego.
Siembre un jardín.
Camine, converse, nade o ande en bicicleta.
Cocine una comida saludable con su familia y amigos.
Trepe un árbol.
Juegue al esconder.
Lea un libro.
Vaya de excursión al parque o al museo.
Cree proyectos de arte simples que toda la familia disfrute.

La television y la familia


Televisión vs familia

Una democracia no puede existir si no se somete a control la televisión que se ha convertido en un poder político colosal.


Jaime Septién
Fundación México Unido.- A lo largo de los años, he ido colectando, aquí y allá, opiniones de especialistas y grandes personajes de la cultura desde la segunda mitad del siglo XX para acá, sobre el tema de la televisión y su influencia en el tránsito cotidiano de la familia, y cómo la presencia de la televisión la ha ido cambiando, hasta convertirla en una cosa más o menos amorfa, amoldada, eso sí, a multitud de intereses económicos y comerciales de los que apenas si tenemos conciencia.

La familia es, a la vez, reflejo y receptáculo de las tensiones sociales, de los cambios que sufre el sistema social en su conjunto. De ahí que la primera cita que quiero compartir con los lectores de esta colaboración sea la del famoso filósofo inglés Karl Popper, quien abogaba –ante todo- por una regulación democrática de la televisión pues, de lo contrario, la democracia estaría en peligro:

COMO SI FUERA DIOS

Una democracia no puede existir si no se somete a control la televisión que se ha convertido en un poder político colosal, potencialmente se podría decir el más importante de todos, como si fuera Dios mismo quien hablara.

La segunda cita tiene que ver con el tema de la expansión de la violencia entre los jóvenes de hoy (adultos mañana) y de dónde procede. El autor es Steve Allen, un productor muy importante de programas de televisión en Estados Unidos, que alcanzó a darse cuenta de que la televisión era, en su país y en el nuestro, una máquina de enseñar a matar:

LOS QUE DECIDEN POR NOSOTROS

La mayoría de las personas no quieren educar a sus hijos en la promiscuidad o la violencia extrema. Son los medios, con la complacencia de los anunciantes y la pasividad de los padres, quienes han decidido que eso es lo que la cultura necesita

La siguiente reflexión pertenece a Giovanni Sartori, autor de Homo videns, el libro más demoledor que circula actualmente en librerías, sobre la relación entre televisión y poder, además de que hace muy clara la idea de que estamos entrando en una fase de empobrecimiento cultural característico de las sociedades famélicas, donde se privilegia el tener sobre el ser y, por encima de todo, el placer:

LA DROGA DURA

La facilidad de la era digital representa la facilidad de la droga.

Finalmente, la característica agudeza del Papa Juan Pablo II, indica cuál es el camino de salida para una familia que desea defender su libertad y que se manifiesta contraria a ser tratada como simple sujeto de consumo. En los padres de familia está la alternativa de sacarle jugo al televisor, de usarlo para conveniencia de la formación intelectual y moral de los hijos, a condición de saber ejercer esa libertad y discernir qué es bueno y qué no lo es, en una programación que se presenta siempre bajo el letrero de “entretenimiento”:

APAGAR LA TELE

Formar los hábitos de los hijos puede a veces querer decir simplemente apagar el televisor, porque tenemos mejores cosas que hacer, o porque la consideración a los demás miembros de la familia así lo reclama, o porque la visión indiscriminada de televisión puede ser perjudicial.

Relacion Abuelos, padres y nietos


ABUELOS, PADRES, NIETOS: CÓMO EVITAR LOS CONFLICTOS
A menudo surgen diferencias entre padres y abuelos por la educación de los nietos. Los primeros no siempre están de acuerdo en cómo tratan los abuelos a sus hijos y éstos no aprueban la forma en que sus hijos educan a sus nietos. Fernando Corominas, Presidente de la Asociación Internacional de la Familia -y abuelo experto- nos da algunas claves para evitar o solucionar estos conflictos.

¿Cuáles son los principales conflictos que se plantean entre padres e hijos por la educación de los nietos?
Cuando los abuelos pretenden ejercer de padres en vez de abuelos, saltando por encima de los padres. O cuando los hijos abusan de los abuelos y los cargan excesivamente con la responsabilidad de ocuparse de sus nietos. Es importante diferenciar el rol de cada uno.

¿Cuál es su opinión sobre la figura de los abuelos canguro? ¿Es una figura al alza o a la baja?
La figura de los abuelos canguro está claramente en alza, en cuanto que cada vez se está dando más, ya que la gente mayor goza de mejor salud y la incorporación de la mujer al mundo laboral es ya una realidad. En mi opinión, en muchos casos se produce un abuso por parte de los hijos cargando a los abuelos con una responsabilidad que no tienen por qué asumir. Otra cosa es que se produzcan situaciones de necesidad absoluta, -un accidente, una situación económica insostenible, una enfermedad...- Los abuelos son abuelos, pero no padres. Sólo deben actuar como tales cuando los padres no puedan hacerlo.

¿La figura de los abuelos qué aporta a los nietos y qué debería aportar?
Aporta o debería aportar cariño, cultura familiar, amor a las tradiciones, raíces familiares, experiencia, ternura... No creo que su misión tenga que pasar de ahí. Los abuelos deberían ser un complemento de los padres en la educación de los niños.

Los hijos a veces piensan que sus padres pecan de intrusismo en la educación de los nietos. ¿Cuál debería ser la actitud de los hijos ante la experiencia de los padres?
Está bien que los abuelos aporten en un momento dado su experiencia y su visión de cómo van los nietos, pero nunca actuando directamente sobre ellos sino dirigiendo sus comentarios a los hijos. Comprendo que los hijos se molesten ante un abuelo que pretende suplantarles en la educación del nieto, pero harán bien en escuchar a sus padres si éstos son personas sensatas.

¿Qué piensa que es más saludable, un abuelo muy exigente que declara constantemente lo mal educados que están sus nietos o el abuelo consentidor cuyos nietos son los mejores del mundo?
Por supuesto, me quedo con el abuelo consentidor. Yo diría que los abuelos, por naturaleza están para consentir, precisamente porque son abuelos y no son padres.

Los abuelos, ¿deben ser parte activa en la educación de los nietos o deben limitarse a quererlos? Algunos abuelos dicen “que los eduquen sus padres, yo sólo les veo una vez a la semana...” ¿Es una actitud correcta?
Si se trata de abuelos de los que ven a sus nietos el fin de semana, por supuesto. Los abuelos no tienen que educar a los nietos. Ésta es una responsabilidad de los padres. Ahora bien, si se trata de abuelos que sustituyen a los padres, que cuidan normalmente de sus nietos y por tanto, desarrollan la función de padres, sí deben educar. Pero en este caso no actúan como abuelos sino como padres.

¿Cree que a veces los hijos comprenden y valoran la aportación que los abuelos pueden tener en la formación de sus hijos?
Creo que algunas veces los hijos se olvidan de que sus padres han pasado por todas las situaciones que ellos están viviendo. Aunque los tiempos cambien, hay constantes en la educación que se repiten generación tras generación. Otro tema importante es el de los abuelos como conservadores y transmisores de las tradiciones y cultura familiar, que tiene su grado de importancia.

Los hijos que cargan a los abuelos con el cuidado de sus nietos, ¿abusan de sus padres? ¿Cree que en general éste es un buen sistema para los nietos, o estarían mejor en la guardería al cargo de un profesional?
Efectivamente, pienso que hay muchos padres que abusan de los abuelos. Cada vez más. No creo que encargarse de los nietos como actividad diaria sea función de los abuelos, más que en los casos extremos en los que existan problemas económicos, o de enfermedad... Para eso existen estupendos profesionales en los Jardines de Infancia.

¿Qué importancia tiene la figura de los abuelos en la familia como institución?
Los abuelos significan la continuidad de las tradiciones familiares, incluso de los valores morales y religiosos. Son una figura que complementa a los padres en la educación de los niños y cierra el círculo familiar. Son transmisores de la memoria o la historia de la familia. Convendría escuchar más las viejas historias de los abuelos para conocer mejor las raíces de nuestra propia historia y valorar en todo su contenido la familia como institución.

¿Qué se pierden los nietos que no llegan a conocer o a tratar a sus abuelos? ¿Y viceversa?
Se pierden una experiencia que puede llegar a ser muy gratificante para ambos. La relación entre abuelos y nietos es mucho menos conflictiva que la de padres e hijos, y está llena de ternura. Los abuelos vuelven a su infancia con sus nietos, juegan con éstos y reviven recuerdos felices, se sienten útiles... Los nietos se sienten queridos incondicionalmente, lo cual puede ser muy bueno para su autoestima.