Sabiendo cómo funcionan las polaridades, el líder sabio no empuja para que las cosas ocurran, sino, permite que el proceso se despliegue por sí mismo.
El líder enseña más por el ejemplo, que predicando a los demás como deberían ser.
El líder sabe que las constantes intervenciones bloquean el proceso del grupo. El líder no insiste para que las cosas salgan de una manera determinada.
El líder sabio no busca ni mucho dinero ni mucha alabanza. Sin embargo, halla bastante de ambas.
El líder sabio no hace despliegues de santidad ni otorga títulos de buena conducta. Ello crearía un clima de éxitos y fracasos. Lo cual origina competencias y envidias.
Lo mismo ocurre al enfatizar el éxito material: aquellos que tienen mucho se ponen codiciosas, y aquellos que tienen poco se hacen ladrones
El líder sabio presta cuidadosa atención a toda conducta. Así el grupo se abre a más y más posibilidades de conducta. La gente aprende mucho cuando está abierta a todo y no sale a imaginar lo que agrada al maestro.
La ley natural es ciega, es la justicia imparcial. Las consecuencias de la propia conducta son ineludibles. Ser humano no es excusa.
El líder sabio no pretende proteger a la gente de sí misma.
La luz consciente brilla igual sobre lo agradable que sobre lo desagradable.
El silencio es una gran fuente de fuerza.
Considera al líder: el líder labora en cualquiera situación sin quejarse, con cualquiera persona o tema que se le presenta; el líder actúa de manera que todos se beneficien y sirve bien sin cuidarse del salario; el líder habla sencilla y honestamente e interviene para arrojar luz y crear armonía.
Un buen grupo es mejor que un grupo espectacular.
Cuando los líderes se convierten en superestrellas, el maestro apaga su enseñanza.
El líder sabio se instala a trabajar bien y luego dejo que otras ocupen el sitio.
El líder no arrebata éxitos porque no necesita de la fama,
Aprende a mandar como quien imparte un alimenta.
Aprende a mandar sin ser posesivo
Aprende a ayudar sin que se note
Aprende a mandar sin coercer.
En un grupo, los dramas interminables nublan la conciencia.
El exceso de ruido abruma los sentidos.
La continua información obscurece la genuina lucidez interior.
No sustituyas el aprendizaje por el sensacionalismo.
Otórgale tiempo a la reflexión silenciosa. Vuélvete hacia tu interior y digiere cuanto ha ocurrido. Permite que los sentidos descansen y se aquieten.
Si mides el éxito en términos de alabanza y crítica, tu ansiedad no conocerá límites.
Tener una buena reputación o llegar a ser reconocido por tu trabajo puede ser un obstáculo para tu mayor desarrollo.
La fama te pesará tanto como el atinado afecto que sientas por ti mismo.
¿Cuál, es el problema de la alabanza y la crítica?
Si el grupo aplaude algo que has hecho, y entonces te sientes bien, te preocuparás si no te aplauden con igual entusiasmo la próxima vez.
Si el grupo se pone crítico, si discute o se queja, te sentirás herido.
De una u otra manera, estás ansioso y dependiente.
¿Cómo puede una buena reputación ser un obstáculo?
Una buena reputación surge naturalmente de hacer bien un trabajo. Pero si te apegas a tu reputación, si tratas de preservarla, perderás la libertad y la honestidad necesarias para tu mayor desarrollo.
El líder sabio no interviene innecesariamente. Se siente la presencia del líder, pero a menudo el grupo avanza por su cuenta.
Los líderes más débiles hacen mucho, dicen mucho, tienen seguidores, y crean cultos.
Otros, peores aún, usan el miedo para estimular al grupo y la fuerza para vencer sus resistencias.
Los peores de todos los líderes tienen mala reputación.
Recuerda que tu deber es facilitar el proceso de otros. No el tuyo. No te entrometas. No controles. No impongas tus propias necesidades y convicciones a los demás.
Si no confías en el proceso de otro, el no confiará en ti.
Imagina que eres una partera; estás asistiendo el nacimiento del otro. Haz bien tu trabajo, sin presunciones ni teatralidades. Facilita el curso de la que está ocurriendo y no la que tú crees que debería estar ocurriendo. Si tienes que tomar la iniciativa, dirige la acción de manera que la madre reciba ayuda, pero sin que pierda su libertad y responsabilidad.
Al nacer el niño, la madre podrá exclamar con razón: Lo hicimos entre el niño y yo
No hay maestro que te pueda hacer feliz, próspero, saludable o poderoso. No hay reglas ni técnicas para inculcar estas cualidades.
Nuestra labor consiste en facilitar procesos y aclarar conflictos.
Cuando me desprendo de lo que soy, llego a ser lo que podría ser.
Cuando me desprendo de lo que tengo, reciba lo que necesito.
El líder sabio habla rara vez y poco.
Después de todo, no hay flujos naturales que sigan y sigan. Llueve y luego para. Truena y luego para
El líder enseña más con su ser, que con su hacer. La calidad dé su silencio tiene más contenido que los largas discursos.
Tratar con demasiado esfuerzo produce resultados inesperados:
El brillante líder carece de estabilidad.
Quién se apura no llega.
Quién trata de brillar no ilumina.
Líder que se promueve, líder inseguro.
Líder que se cree líder, líder impotente.
Líder que se muestra santo, líder que no es santo.
¿Quieres fama? La fama complicará tu vida y comprometerá la simplicidad de tu ir y venir.
¿Quieres dinero? El esfuerzo por adquirirlo te robará la vida.
El líder que ve claro, ilumina a los demás.
Un grupo bien llevado no es una batalla de egos. Por supuesto que habrá conflictos, pero estas energías se convierten en fuerzas creativas,
Dar una opinión, no arroja luz sobre lo que está ocurriendo. El deseo de tener la razón ciega a la gente.
El líder sabio sabe que es mucho más importante estar satisfecho con lo que está ocurriendo que enfadarse por lo que debería ocurrir y no ocurre,
El líder no impone al grupo su programa personal o su sistema de valores.
Si tu vida funciona, influenciarás a tu familia.
Si tu familia funciona, tu familia influenciará a la comunidad.
Si tu comunidad funciona, tu comunidad influenciará al país.
Si tu país funciona, tu país influenciará al mundo.
La palabrería confusa es un signo seguro del líder que no sabe qué está ocurriendo.
El líder no puede ser seducido por ofrecimientos ni amenazas. El dinero, el amor, la fama, perdidas o ganadas, no mueven al líder de su centro.
La integridad del líder no es idealista, sino que descansa en un conocimiento pragmático de cómo funcionen las cosas.
Tu labor consiste en facilitar e iluminar lo que está ocurriendo. Las interrupciones, por brillantes que sean, crean una dependencia del líder.
Mientras menos reglas, mejor. Las reglas disminuyen la libertad y la responsabilidad.
Imponer reglas es coercitivo y manipulativo, lo cual merma la espontaneidad y consume la energía del grupo.
El proceso del grupo se desarrolla naturalmente. Se regula a sí mismo.
Los esfuerzos por controlar un proceso casi siempre fallan. 0 detienen el proceso o lo hacen caótico.
Aprender a confiar en lo que está ocurriendo. Si hay silencio, déjala aumentar; algo surgirá. Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará.
¿Está descontento el grupo? No podrás contentarlo. Y si pudieras, tu esfuerzo lo privarías de una lucha creativa.
Por ejemplo, facilitar la que ocurre es más potente que empujar por lo que tú quieres que ocurre.
Demostrar una conducta es más potente, que imponer una moralidad.
La posición imparcial es más potente que el prejuicio.
La lucidez estimula a la gente, pero el brillo excesivo la inhibe.
La conciencia, el estado de alerta, son pues, tu fuente de habilidad
Aprende a aumentar cada vez más tu conciencia
sábado, 30 de agosto de 2008
Citas sobre Liderazgo
Etiquetas:
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Habilidades comunicativas
Reflexiones en torno al desarrollo de habilidades comunicativas mediante la lectura oral
Resumen
La lengua es un valioso instrumento de comunicación y aprendizaje entre los seres humanos. Desde pequeños, en el ámbito de la familia y en el contacto social que los individuos desarrollan se inician saberes, la escuela también tiene su encargo social junto a los agentes de la comunidad y la familia y como objetivo del currículo siempre se halla propiciar el desarrollo lingüístico estructurado a lo largo de los años escolares, dotando al estudiantado de competencias, que los sitúan en diferentes niveles de desarrollo comunicativo, a partir de las macro-habilidades fundamentales de: hablar, escuchar, escribir y leer, entrenadas en los diferentes espacios comunicativos. Se particulariza en esta oportunidad, en la valiosa lectura oral, componente y técnica que empleará en el transcurso de toda la vida y que mediante las destrezas que alcance o no, dará muestras de la eficiencia comunicativa en los diferentes espacios en que haga uso de ella.
En las escuelas cubanas desde hace algunos años, con toda intencionalidad didáctica, se fomenta el enfoque comunicativo y desde diferentes niveles de la formación de los conceptos se potencian los componentes funcionales: la comprensión, el análisis y la construcción de textos de diversas naturalezas y estilos funcionales. Desde el punto de vista didáctico el profesor va jerarquizando en diferentes momentos uno y subordinando el resto indistintamente, en dependencia del objetivo que se esté desarrollando.
Este enfoque no solo es típico de las clases de Lengua sino que está presente en el actuar didáctico de todas las asignaturas, pues facilitan de forma integradora, el desarrollo de esas habilidades básicas para la adquisición de conocimiento de diferentes materias. No obstante, sí es contenido y medio en los momentos en que la lengua y la literatura se imparten, por lo que adentrarse en sus presupuestos teóricos y metodológicos debe constituir una meta profesional de todos los pedagogos en los diferentes grados y enseñanzas.
Cuando se prioriza el componente funcional de la comprensión, se profundiza en que se alcancen niveles superiores de lectura, entendiendo que leer es comprender, en la medida en que el receptor de un texto se convierta en lector u oyente, sea capaz de percibirlo fonológicamente y descubra el significado de las palabras y las relaciones que existen entre ellas, las redes y campos semánticos que se tejen y destejen, con el andar lector, devenido de la arquitectura textual con que lo ha construido el autor; y esto se logra a partir de la lectura. Es hacia ello, y en particular a la lectura oral, que se encauza este trabajo, pues es propósito reflexionar acerca de las posibilidades comunicativas que se alcanzan mediante el ejercicio de la lectura en alta voz.
Siempre que se realiza algo a los individuos los mueve un fin, un propósito, una aspiración, un objetivo. ¿Por qué enseñar? ¿Para qué aprenderlo? Son preguntas que muchos y muchas veces los docentes se formulan.
Carlos Álvarez de Zayas, en su libro Didáctica; La escuela en la vida, al referirse a los componentes del proceso docente-educativo considera como tales:
El aprendizaje, la enseñanza y la materia de estudio, sobre la cual trabajan los estudiantes y el profesor
No obstante, estudios más profundos lo llevaron a plantearse un componente esencial del proceso docente-educativo, considerado por él como el primero y relacionado con el objeto y objetivo. Es decir, el objeto es el portador del problema y el objetivo es la aspiración, lo que se pretende alcanzar en la formación de las nuevas y futuras generaciones:
El problema, este que se denomina encargo social y que consiste en preparar a los ciudadanos de esa sociedad (de su sociedad) tanto en sus pensamientos como sentimientos
Es por eso que más de una vez, han aparecido en entornos docentes interrogantes como:
Ø ¿Realizan una correcta lectura oral los alumnos?
Ø ¿Se les han ofrecido los instrumentos o las herramientas suficientes para una buena lectura oral?
Ø ¿Cómo aspiran los profesores que lean los educandos?
Ø ¿Se ha contribuido al desarrollo de habilidades lectoras?.
Enseñar es una manera excelente de aprender y los maestros en este ejercicio pedagógico tienen que ser ejemplo de disciplina y dedicación en el arte de leer en alta voz.
Para aprender, apreciar y comprender un texto, lo esencial es leer; pero si se quiere colocar de veras un libro en las manos de otros individuos que desean leer, el ejemplo personal, es indispensable y esto se puede lograr con una atractiva y buna técnica de la lectura oral.
Resulta cierto que la lectura es uno de los principales ejercicios en las escuelas; pero aún no es suficiente el tiempo que se le dedica a esta importante actividad y se activa más en las asignaturas relacionadas con la lengua y la literatura, pero se intensifica y estimula a sistematizar en todos los años y asignaturas, también se debe estimular de forma independiente y con la cooperación de la familia y tutores en el hogar, porque la lectura es un arte, y como tal tiene que ser enseñada a los demás. No hay nada insignificante o minúsculo en el gran asunto de la educación y la lectura en alta voz es uno de los elementos de la instrucción que durante toda la vida los individuos van a emplear y el utilizarlo bien les ofrecerá valiosas oportunidades y positivos resultados en los diversos escenarios.
Algunos muy buenos lectores, aquellos que leen con perfecta corrección, sin cometer cambios, adiciones, omisiones, con fluidez, en un tiempo moderado, preciso, casi conversacional y con la expresividad y entonación que el texto y el contexto en que se lee necesitan, es posible que lo hayan adquirido por herencia familiar o en la escuela. De cualquier manera los patrones a imitar deben existir, los buenos patrones están en escuelas, hogares, instituciones solo que hay que mantener la exigencia de tan digno acto en todo momento y circunstancia.
Cuando el niño aprende a leer, cuando ya puede hacerlo por sí solo, casi se ha formado una habilidad, que aún no está automatizada. Por tal razón, para que este logre alcanzar una lectura correcta, adecuada a su grado y edad, se debe propiciar el desarrollo del hábito de la lectura y en particular la lectura oral.
Leer bien un texto o una obra y representarla o dramatizarla, son cosas diferentes. El actor solo tendría que representar un papel; sin embargo, el lector los representa todos. “El actor es un solista que toca en una orquesta; el lector es toda la orquesta”.
El lector en alta voz, tendría que figurar cualquier edad, sexo, sentimiento y cambiar a cada momento de voz, de movimiento, de expresión y por supuesto, como la impresión que quiere lograr es de conjunto, debe dar a cada personaje todo su valor, la jerarquía que le corresponde, sin sacarlo de su categoría y contexto. En esencia, debe dar al que lo escucha un cuadro completo y acabado, que le permita adentrarse y comprender lo escuchado.
Por supuesto que es una tarea difícil enseñar a leer a otros, pero no es tan difícil si se le enseña cómo se lee. Es acertado pensar, que varios grupos de alumnos enseñados por maestros distintos adquirieron actitudes diferentes ante la lectura y su interpretación. Por eso, como aconsejara Camila Henríquez Ureña en: Invitación a la lectura:
Lo mejor es que el maestro se limite a sugerir caminos, modos y a dar a conocer al alumno los recursos literarios que emplean los diversos tipos de literatura y las técnicas que le permitieron acercarse a su interpretación; pero debe advertir siempre al alumno que al leer debe situarse como una personalidad, como un temperamento ante otro, y que nadie puede precisar de antemano el resultado de esa relación
El maestro tiene la misión de familiarizar o relacionar al alumno con las técnicas de la lectura según los diferentes tipos de textos. Mediante ellos, los alumnos aprenderán a ver la obra leída en función del mundo en que fue creada y podrán descubrir por sí mismos el sentido con que fue escrita por su autor. El maestro orientará al lector de manera tal, que le facilite o ayude a desarrollar su poder de reacción ante lo leído, y que este pueda crear sus propios mecanismos para leer y escudriñar críticamente lo leído, sin desesperarse y sin querer encontrar en el texto lo mismo que otros han hallado antes.
No se puede perder de vista la realidad y el contexto, en que fue escrita la obra, ni el sujeto que realiza la lectura, ni el autor que la creó. Por eso al desarrollar habilidades lectoras es importante y necesario tener en cuenta los conocimientos adquiridos por el lector y sobre todo, aquellos relacionados con el tema tratado en la lectura. No se debe olvidar que habilidad es el dominio de un conjunto de acciones psíquicas y prácticas que posibilitan la realización de una actividad partiendo de los conocimientos y hábitos que posee cada persona.
Es por ello, que la preparación para la lectura oral o en alta voz lejos de hacer perder tiempo a los alumnos, se lo hará ganar; porque esforzarse en leer bien una página es la manera más segura de comprenderla mejor y recordarla por más tiempo. Por eso es conveniente que en la escuela, la lectura que sea seleccionada, la lea primero el maestro y luego el alumno y que previamente haya sido leída por ambos en forma silenciosa o que se preparen previamente los buenos lectores como ejercicios modelos ante el alumnado o se parta de grabaciones que contengan música o vídeos, entre otras ideas creativas.
La parte técnica del arte de leer en voz alta se relaciona con la voz y la pronunciación, los sentidos y las palabras. La voz solo se emite, se ejecuta, por acción voluntaria; se habla cuando se desea hablar; se puede hacer en forma más o menos alta, más o menos rápida; se regula la voz como personal que es. Por consiguiente, la voz, es el principal instrumento del lector en alta voz y no se podría llegar a utilizar bien sin el concebido aprendizaje para ello. Por lo tanto, se puede aprender a leer, por ser la lectura susceptible de modificación, de cambios por la voluntad del lector.
Para llegar a ser un buen lector oral es indispensable conocer y emplear el tono bajo, medio y alto, cuando corresponda. Hay quien hasta ha perdido razones, por haber comenzado su defensa, a veces sin notarlo, en un tono muy alto. Igual sucede con la lectura. Ningún extremo es saludable; se requiere, por tanto, de una acertada combinación de tonos en el ejercicio de la voz y sobre todo el trabajo sistemático con ella. La práctica bien dosificada fortalece y estimula la voz débil, suaviza y colorea la dura y dulcifica la más áspera. La voz se tiene, no se crea; pero sí puede ser transformada, educada.
Sin embargo, para leer bien, se necesita respirar bien. Debemos facilitar el paso del aire por nuestros órganos respiratorios para que salga luego en forma de manantial mediante las cuerdas vocales. Hay que adquirir y almacenar aire (aspirar) y solo utilizar el necesario y en el momento preciso (espirar).
El buen lector aspira bastante y espira poco. El que no regula bien estas acciones, a cada instante se verá obligado a realizar aspiraciones ruidosas que entorpecen la lectura y molestan al que escucha. Por eso es recomendable una correcta postura al leer. En posición no adecuada se aspira mal y se espira peor.
Todo lo anterior se relaciona con la articulación y producción de los sonidos y las palabras. La adecuada articulación, proporciona energía, pasión por lo que se lee y puede llegar a sustituir cualquier flaqueza de la voz. El lector más admirable puede ver por un instante, débil, apagada o ronca su voz y una buena articulación puede salvarlo de situación.
Por eso es necesario que desde los primeros grados escolares se desempeñe un trabajo correctivo bien dirigido, se tracen estrategias que preparen al alumno para enfrentar mayores exigencias lectoras en relación, además, con la entonación y expresividad de lo leído. En la primera parte del proceso de la lectura, el alumno recibe las impresiones hasta el límite de sus capacidades de receptividad y comprensión, y en la segunda parte de este proceso es capaz de comparar, formarse juicios y hasta llegar a concretar una firme impresión acerca de lo leído.
No todos los alumnos llegarán a ser lectores críticos, profundos, que expresen sus descubrimientos o impresiones lectoras; pero sí se puede contribuir a la formación de lectores inteligentes, analíticos, que disfruten del arte de la lectura y del placer que significa la lectura oral. Muestra, de que con una adecuada lectura en alta voz, se puede lograr una buena comunicación con el auditorio y que además este pueda disfrutar y vibrar de emoción.
Si usted, estimado lector o profesional de la lectura, se ha estimulado a pensar y a reflexionar al respecto, las autoras se consideran un tanto satisfechas en la medida además que provoque tal efecto en sus círculos de amigos, en colectivos profesorales o en su alumnado y será un incondicional aliado en la búsqueda de vías y nuevos métodos para poner en práctica este tan antiquísimo ejercicio, con lo cual contribuirán a favorecer el desarrollo de buenos lectores en alta voz y en competentes hombres en el ejercicio de la lectura durante su vida.
Resumen
La lengua es un valioso instrumento de comunicación y aprendizaje entre los seres humanos. Desde pequeños, en el ámbito de la familia y en el contacto social que los individuos desarrollan se inician saberes, la escuela también tiene su encargo social junto a los agentes de la comunidad y la familia y como objetivo del currículo siempre se halla propiciar el desarrollo lingüístico estructurado a lo largo de los años escolares, dotando al estudiantado de competencias, que los sitúan en diferentes niveles de desarrollo comunicativo, a partir de las macro-habilidades fundamentales de: hablar, escuchar, escribir y leer, entrenadas en los diferentes espacios comunicativos. Se particulariza en esta oportunidad, en la valiosa lectura oral, componente y técnica que empleará en el transcurso de toda la vida y que mediante las destrezas que alcance o no, dará muestras de la eficiencia comunicativa en los diferentes espacios en que haga uso de ella.
En las escuelas cubanas desde hace algunos años, con toda intencionalidad didáctica, se fomenta el enfoque comunicativo y desde diferentes niveles de la formación de los conceptos se potencian los componentes funcionales: la comprensión, el análisis y la construcción de textos de diversas naturalezas y estilos funcionales. Desde el punto de vista didáctico el profesor va jerarquizando en diferentes momentos uno y subordinando el resto indistintamente, en dependencia del objetivo que se esté desarrollando.
Este enfoque no solo es típico de las clases de Lengua sino que está presente en el actuar didáctico de todas las asignaturas, pues facilitan de forma integradora, el desarrollo de esas habilidades básicas para la adquisición de conocimiento de diferentes materias. No obstante, sí es contenido y medio en los momentos en que la lengua y la literatura se imparten, por lo que adentrarse en sus presupuestos teóricos y metodológicos debe constituir una meta profesional de todos los pedagogos en los diferentes grados y enseñanzas.
Cuando se prioriza el componente funcional de la comprensión, se profundiza en que se alcancen niveles superiores de lectura, entendiendo que leer es comprender, en la medida en que el receptor de un texto se convierta en lector u oyente, sea capaz de percibirlo fonológicamente y descubra el significado de las palabras y las relaciones que existen entre ellas, las redes y campos semánticos que se tejen y destejen, con el andar lector, devenido de la arquitectura textual con que lo ha construido el autor; y esto se logra a partir de la lectura. Es hacia ello, y en particular a la lectura oral, que se encauza este trabajo, pues es propósito reflexionar acerca de las posibilidades comunicativas que se alcanzan mediante el ejercicio de la lectura en alta voz.
Siempre que se realiza algo a los individuos los mueve un fin, un propósito, una aspiración, un objetivo. ¿Por qué enseñar? ¿Para qué aprenderlo? Son preguntas que muchos y muchas veces los docentes se formulan.
Carlos Álvarez de Zayas, en su libro Didáctica; La escuela en la vida, al referirse a los componentes del proceso docente-educativo considera como tales:
El aprendizaje, la enseñanza y la materia de estudio, sobre la cual trabajan los estudiantes y el profesor
No obstante, estudios más profundos lo llevaron a plantearse un componente esencial del proceso docente-educativo, considerado por él como el primero y relacionado con el objeto y objetivo. Es decir, el objeto es el portador del problema y el objetivo es la aspiración, lo que se pretende alcanzar en la formación de las nuevas y futuras generaciones:
El problema, este que se denomina encargo social y que consiste en preparar a los ciudadanos de esa sociedad (de su sociedad) tanto en sus pensamientos como sentimientos
Es por eso que más de una vez, han aparecido en entornos docentes interrogantes como:
Ø ¿Realizan una correcta lectura oral los alumnos?
Ø ¿Se les han ofrecido los instrumentos o las herramientas suficientes para una buena lectura oral?
Ø ¿Cómo aspiran los profesores que lean los educandos?
Ø ¿Se ha contribuido al desarrollo de habilidades lectoras?.
Enseñar es una manera excelente de aprender y los maestros en este ejercicio pedagógico tienen que ser ejemplo de disciplina y dedicación en el arte de leer en alta voz.
Para aprender, apreciar y comprender un texto, lo esencial es leer; pero si se quiere colocar de veras un libro en las manos de otros individuos que desean leer, el ejemplo personal, es indispensable y esto se puede lograr con una atractiva y buna técnica de la lectura oral.
Resulta cierto que la lectura es uno de los principales ejercicios en las escuelas; pero aún no es suficiente el tiempo que se le dedica a esta importante actividad y se activa más en las asignaturas relacionadas con la lengua y la literatura, pero se intensifica y estimula a sistematizar en todos los años y asignaturas, también se debe estimular de forma independiente y con la cooperación de la familia y tutores en el hogar, porque la lectura es un arte, y como tal tiene que ser enseñada a los demás. No hay nada insignificante o minúsculo en el gran asunto de la educación y la lectura en alta voz es uno de los elementos de la instrucción que durante toda la vida los individuos van a emplear y el utilizarlo bien les ofrecerá valiosas oportunidades y positivos resultados en los diversos escenarios.
Algunos muy buenos lectores, aquellos que leen con perfecta corrección, sin cometer cambios, adiciones, omisiones, con fluidez, en un tiempo moderado, preciso, casi conversacional y con la expresividad y entonación que el texto y el contexto en que se lee necesitan, es posible que lo hayan adquirido por herencia familiar o en la escuela. De cualquier manera los patrones a imitar deben existir, los buenos patrones están en escuelas, hogares, instituciones solo que hay que mantener la exigencia de tan digno acto en todo momento y circunstancia.
Cuando el niño aprende a leer, cuando ya puede hacerlo por sí solo, casi se ha formado una habilidad, que aún no está automatizada. Por tal razón, para que este logre alcanzar una lectura correcta, adecuada a su grado y edad, se debe propiciar el desarrollo del hábito de la lectura y en particular la lectura oral.
Leer bien un texto o una obra y representarla o dramatizarla, son cosas diferentes. El actor solo tendría que representar un papel; sin embargo, el lector los representa todos. “El actor es un solista que toca en una orquesta; el lector es toda la orquesta”.
El lector en alta voz, tendría que figurar cualquier edad, sexo, sentimiento y cambiar a cada momento de voz, de movimiento, de expresión y por supuesto, como la impresión que quiere lograr es de conjunto, debe dar a cada personaje todo su valor, la jerarquía que le corresponde, sin sacarlo de su categoría y contexto. En esencia, debe dar al que lo escucha un cuadro completo y acabado, que le permita adentrarse y comprender lo escuchado.
Por supuesto que es una tarea difícil enseñar a leer a otros, pero no es tan difícil si se le enseña cómo se lee. Es acertado pensar, que varios grupos de alumnos enseñados por maestros distintos adquirieron actitudes diferentes ante la lectura y su interpretación. Por eso, como aconsejara Camila Henríquez Ureña en: Invitación a la lectura:
Lo mejor es que el maestro se limite a sugerir caminos, modos y a dar a conocer al alumno los recursos literarios que emplean los diversos tipos de literatura y las técnicas que le permitieron acercarse a su interpretación; pero debe advertir siempre al alumno que al leer debe situarse como una personalidad, como un temperamento ante otro, y que nadie puede precisar de antemano el resultado de esa relación
El maestro tiene la misión de familiarizar o relacionar al alumno con las técnicas de la lectura según los diferentes tipos de textos. Mediante ellos, los alumnos aprenderán a ver la obra leída en función del mundo en que fue creada y podrán descubrir por sí mismos el sentido con que fue escrita por su autor. El maestro orientará al lector de manera tal, que le facilite o ayude a desarrollar su poder de reacción ante lo leído, y que este pueda crear sus propios mecanismos para leer y escudriñar críticamente lo leído, sin desesperarse y sin querer encontrar en el texto lo mismo que otros han hallado antes.
No se puede perder de vista la realidad y el contexto, en que fue escrita la obra, ni el sujeto que realiza la lectura, ni el autor que la creó. Por eso al desarrollar habilidades lectoras es importante y necesario tener en cuenta los conocimientos adquiridos por el lector y sobre todo, aquellos relacionados con el tema tratado en la lectura. No se debe olvidar que habilidad es el dominio de un conjunto de acciones psíquicas y prácticas que posibilitan la realización de una actividad partiendo de los conocimientos y hábitos que posee cada persona.
Es por ello, que la preparación para la lectura oral o en alta voz lejos de hacer perder tiempo a los alumnos, se lo hará ganar; porque esforzarse en leer bien una página es la manera más segura de comprenderla mejor y recordarla por más tiempo. Por eso es conveniente que en la escuela, la lectura que sea seleccionada, la lea primero el maestro y luego el alumno y que previamente haya sido leída por ambos en forma silenciosa o que se preparen previamente los buenos lectores como ejercicios modelos ante el alumnado o se parta de grabaciones que contengan música o vídeos, entre otras ideas creativas.
La parte técnica del arte de leer en voz alta se relaciona con la voz y la pronunciación, los sentidos y las palabras. La voz solo se emite, se ejecuta, por acción voluntaria; se habla cuando se desea hablar; se puede hacer en forma más o menos alta, más o menos rápida; se regula la voz como personal que es. Por consiguiente, la voz, es el principal instrumento del lector en alta voz y no se podría llegar a utilizar bien sin el concebido aprendizaje para ello. Por lo tanto, se puede aprender a leer, por ser la lectura susceptible de modificación, de cambios por la voluntad del lector.
Para llegar a ser un buen lector oral es indispensable conocer y emplear el tono bajo, medio y alto, cuando corresponda. Hay quien hasta ha perdido razones, por haber comenzado su defensa, a veces sin notarlo, en un tono muy alto. Igual sucede con la lectura. Ningún extremo es saludable; se requiere, por tanto, de una acertada combinación de tonos en el ejercicio de la voz y sobre todo el trabajo sistemático con ella. La práctica bien dosificada fortalece y estimula la voz débil, suaviza y colorea la dura y dulcifica la más áspera. La voz se tiene, no se crea; pero sí puede ser transformada, educada.
Sin embargo, para leer bien, se necesita respirar bien. Debemos facilitar el paso del aire por nuestros órganos respiratorios para que salga luego en forma de manantial mediante las cuerdas vocales. Hay que adquirir y almacenar aire (aspirar) y solo utilizar el necesario y en el momento preciso (espirar).
El buen lector aspira bastante y espira poco. El que no regula bien estas acciones, a cada instante se verá obligado a realizar aspiraciones ruidosas que entorpecen la lectura y molestan al que escucha. Por eso es recomendable una correcta postura al leer. En posición no adecuada se aspira mal y se espira peor.
Todo lo anterior se relaciona con la articulación y producción de los sonidos y las palabras. La adecuada articulación, proporciona energía, pasión por lo que se lee y puede llegar a sustituir cualquier flaqueza de la voz. El lector más admirable puede ver por un instante, débil, apagada o ronca su voz y una buena articulación puede salvarlo de situación.
Por eso es necesario que desde los primeros grados escolares se desempeñe un trabajo correctivo bien dirigido, se tracen estrategias que preparen al alumno para enfrentar mayores exigencias lectoras en relación, además, con la entonación y expresividad de lo leído. En la primera parte del proceso de la lectura, el alumno recibe las impresiones hasta el límite de sus capacidades de receptividad y comprensión, y en la segunda parte de este proceso es capaz de comparar, formarse juicios y hasta llegar a concretar una firme impresión acerca de lo leído.
No todos los alumnos llegarán a ser lectores críticos, profundos, que expresen sus descubrimientos o impresiones lectoras; pero sí se puede contribuir a la formación de lectores inteligentes, analíticos, que disfruten del arte de la lectura y del placer que significa la lectura oral. Muestra, de que con una adecuada lectura en alta voz, se puede lograr una buena comunicación con el auditorio y que además este pueda disfrutar y vibrar de emoción.
Si usted, estimado lector o profesional de la lectura, se ha estimulado a pensar y a reflexionar al respecto, las autoras se consideran un tanto satisfechas en la medida además que provoque tal efecto en sus círculos de amigos, en colectivos profesorales o en su alumnado y será un incondicional aliado en la búsqueda de vías y nuevos métodos para poner en práctica este tan antiquísimo ejercicio, con lo cual contribuirán a favorecer el desarrollo de buenos lectores en alta voz y en competentes hombres en el ejercicio de la lectura durante su vida.
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Beneficios del buen humor
El humor enseña a las personas a ser menos arrogantes y por lo tanto, más humildes.
-El humor ayuda a relacionarse con los otros de manera más distendida y a alejarse de un excesivo individualismo.
-Reírnos de nosotros mismos evita el miedo al ridículo y nos adelantamos a que los demás se rían de nosotros. Es un remedio contra la timidez, actua como una vacuna: introduce en el cuerpo una pequeña dosis del virus que se quiere combatir.
-El humor ayuda a encontra soluciones a los problemas de la vida cotidiana.
"La gente no puede enfadarse con uno si se la hace reír"
-El humor favorece la adaptación al cambio.
-El sentido del humor se puede utilizar para suavizar la autocrítica. De esa manera se van redondeando los bordes del fracaso como esos cristales que aparecen en la arena de la playa.
-El humor resulta muy eficaz como respuesta ante una ofensa. El agresor, a no ser que pueda mantener los mismos recursos que el defensor, acaba sin argumentos para responder y tiene la sensación de estar haciendo el ridículo xD
George Bernand Shaw recibió una carta anónima que contenía tan sólo la palabra "Imbécil". El dramaturgo, sin inmutarse, exclamó: "He recibido muchas cartas sin firma, pero esta es la primera vez que recibo una firma sin carta".
-También el humor sirve para interrumpir el dolor emocional, para tomarse un respiro y pedir tiempo muerto a la tristeza o a la ansiedad. Es probable que, cuando acabe el humor su tarea, el malestar se haya suavizado.
"Mi risa es mi espada, y mi alegría, mi escudo" -Lutero-
-El humor puede ayudar a prevenir conflictos, actuando como colchón para recibir la invasión de las situaciones negativas.
-Un beneficio que ofrece el sentido del humor, de gran valor para la autorrrealización del ser humano, es el de favorecer el avance emocional al ir cerrando asuntos inconclusos de la biografía.
Hay episodios desagradables en la vida que requieren ser asumidos por quien los padece. Si no son aceptados, si se corre sobre ellos un tupido velo para evitarlos o disfrazarlos, estos aspectos inconclusos se llevarán arrastrando e impedirán el avance en el crecimiento personal. La visión humorística de estos procesos puede ayudar a archivar esa experiencia y a seguir adelante.
-El humor ayuda a relacionarse con los otros de manera más distendida y a alejarse de un excesivo individualismo.
-Reírnos de nosotros mismos evita el miedo al ridículo y nos adelantamos a que los demás se rían de nosotros. Es un remedio contra la timidez, actua como una vacuna: introduce en el cuerpo una pequeña dosis del virus que se quiere combatir.
-El humor ayuda a encontra soluciones a los problemas de la vida cotidiana.
"La gente no puede enfadarse con uno si se la hace reír"
-El humor favorece la adaptación al cambio.
-El sentido del humor se puede utilizar para suavizar la autocrítica. De esa manera se van redondeando los bordes del fracaso como esos cristales que aparecen en la arena de la playa.
-El humor resulta muy eficaz como respuesta ante una ofensa. El agresor, a no ser que pueda mantener los mismos recursos que el defensor, acaba sin argumentos para responder y tiene la sensación de estar haciendo el ridículo xD
George Bernand Shaw recibió una carta anónima que contenía tan sólo la palabra "Imbécil". El dramaturgo, sin inmutarse, exclamó: "He recibido muchas cartas sin firma, pero esta es la primera vez que recibo una firma sin carta".
-También el humor sirve para interrumpir el dolor emocional, para tomarse un respiro y pedir tiempo muerto a la tristeza o a la ansiedad. Es probable que, cuando acabe el humor su tarea, el malestar se haya suavizado.
"Mi risa es mi espada, y mi alegría, mi escudo" -Lutero-
-El humor puede ayudar a prevenir conflictos, actuando como colchón para recibir la invasión de las situaciones negativas.
-Un beneficio que ofrece el sentido del humor, de gran valor para la autorrrealización del ser humano, es el de favorecer el avance emocional al ir cerrando asuntos inconclusos de la biografía.
Hay episodios desagradables en la vida que requieren ser asumidos por quien los padece. Si no son aceptados, si se corre sobre ellos un tupido velo para evitarlos o disfrazarlos, estos aspectos inconclusos se llevarán arrastrando e impedirán el avance en el crecimiento personal. La visión humorística de estos procesos puede ayudar a archivar esa experiencia y a seguir adelante.
Reglas para una relación correcta
Comunicación-Sólida, no Superficial:
La comunicación es la llave a las relaciones correctas. Si las personas quieren evitar el seguir viviendo juntas y al mismo tiempo separadas, tienen que aprender que el diálogo es absolutamente esencial para una unión correcta. Ya que el estar geográficamente juntos no equivale a que haya unidad emocional, nuestra necesidad doble de amar y ser amados puede satisfacerse solamente hablando con franqueza en un profundo nivel de nuestro ser, el uno al otro.
La comunicación superficial no es suficiente. La autoexhibición del yo (la auto-revelación) que se requiere para que una persona en realidad conozca, respete y ame a la otra, no puede obtenerse por la clase de conversación que caracteriza la mayoría de las relaciones superficiales.
Una mujer dijo a su consejero:
- "Mi esposo no me oye con su corazón". Tampoco me habla con su corazón. Este estilo desinteresado de comunicación sólo sirve para separar a las parejas emocionalmente.
En la pared de una oficina de un consejero hay un letrero que dice:
- "Las personas se sienten solas porque hacen paredes, no puentes".
El levantar paredes será la garantía de una relación sin significado. El edificar puentes mutuamente será un poco difícil, pero promete la única esperanza de escape de la soledad y del aislamiento.
Samuel Shoemaker dijo:
- "No estamos solos ni solitarios porque no seamos amados; estamos tristes y solitarios porque no amamos". A veces la verdad nos hiere profundamente. Pero si se habla la verdad "en amor", se diseña solamente para ayudar, no para lastimar. Si podemos hacer esto, nos garantizaremos dos cosas:
- El contenido de nuestra comunicación será auténtica (verdad).
- Nuestra comunicación se dará en una circunstancia correcta (en amor).
Ambas son necesarias para asegurar un encuentro saludable. Comunicaciones Positivas, No Negativas:
Cuando las relaciones han sufrido mucho deterioro, hay la tendencia de que las personas se involucren en una comunicación negativa. Cuando esto pasa, el deterioro aumenta y la crisis se profundiza. La comunicación negativa solamente sirve para revelar lo peor de cada uno. Cada uno quiere decirle al otro exactamente lo que piensa y es una declaración que ninguno de los dos está en condiciones de hacer.
Se ha dicho que todos los argumentos tienen dos lados, pero algunos no tienen fin o extremos. También se ha dicho que en las discusiones se usan las palabras más fuertes para los argumentos más débiles. Es sorprendente la cantidad de faltas que encontramos en el otro, si nos acondicionamos para ver lo negativo.
Un hombre dijo de su esposa:
- "A mí ni siquiera me gusta el modo como ella se corta las uñas".Una mujer cuyo esposo continuamente la acosaba con negativas, le dijo a su consejero:
- "Si al menos se sonriera".
Con esto quería decir que la atmósfera en el hogar era tan oscura y sombría, que un sólo gesto de sonrisa en el rostro de su esposo sería como un hermoso amanecer después de una noche oscura.
Un hombre casado con una mujer regañona dijo:
- "Cuando voy llegando al hogar, me pregunto, "¿Por qué estoy regresando al hogar?" A muchas personas les da terror el estar en sus propios hogares por el clima tan negativo que hay allí.
Se ha contado la historia de un hombre quien se enlistó en el ejército sólo para estar lejos del constante regañar de su esposa. Aún cuando estaba del otro lado del océano, recibía cartas de ella, ¡regañándolo! Finalmente, él le escribió y le dijo:
- "Deja de regañarme, para que pueda gozar esta guerra en paz".
Cuando intentamos operar nuestros organismos con combustible malo, los efectos se sentirán individualmente en nuestras relaciones. Ningún individuo puede obtener un desarrollo máximo si envía o recibe un material negativo. Esto no significa que en nuestras relaciones nunca experimentaremos tensiones y conflictos, porque no hay relación que escape todos los vestigios de negativismo. S in embargo, esto es muy diferente de vivir continuamente en un ambiente plagado de negativismo.
No hay un sustituto para una comunicación positiva. El sabio dijo que una palabra hablada apropiadamente es como una "manzana de oro con figuras de plata". Hay un proverbio japonés que dice: "Una palabra de ternura puede calentar tres meses de invierno". ¡Cuán cierto! Necesitamos desesperadamente la afirmación de nuestro valor que solamente nuestros seres íntimos pueden darnos. Y cuando recibimos el don de una buena palabra apropiadamente hablada, nos satisface instantáneamente. Pero más aún nos satisface continuamente al recordar la palabra de ternura que se nos ha dicho.
Hablando Nuestras Sensaciones, no Actuándolas:
Algunas personas con frecuencia sustituyen la conducta de sentimientos por la declaración de los sentimientos. La conducta de los sentimientos es un sustituto pobre porque las acciones que resultan de los sentimientos que no se hablan, quizás no tengan ninguna conexión reconocible con los sentimientos mismos. Por ejemplo, una esposa quizás se ponga muy disgustada con su esposo por sus fallas en hacer cualquier tarea como ella quiere que él la haga. Esta falla le traerá desilusión, pero en lugar de decirle lo que siente, ella quizás "actúe" sus sentimientos negativos siendo fría y silenciosa. Su esposo notará que hay algo malo, pero no sabrá qué es.
Como un cliente dijo:
- "Mi problema es que no sé cuál es mi problema". Esto hace el asunto muy difícil, si no imposible de tratarlo, porque el problema no se puede localizar.
El esposo, sabiendo que algo anda mal, bien puede preguntar:
- "¿Qué es lo que pasa?" y si ella no ha aprendido a expresar lo que siente, puede contestar "nada" (con su rostro viendo a otro lado y su nariz respingada). Cualquier esposo sabe que tal "nada" quiere decir algo.
Debemos aprender a tratar pronto y apropiadamente con nuestros sentimientos, ya que al hacerlo aclararemos la situación para que el problema se pueda ver en su perspectiva adecuada.
Relacionando, no Reaccionando ni Retirándose:
Puede volverse muy difícil el relacionarse con personas en forma que tenga algún sentido o satisfacción. Es más fácil elreaccionar hacia ellos o el retirarse de ellos.
Cuando las personas reaccionan una a la otra, es una indicación de que han aprendido a entenderse mutuamente. Schopenhauer contó una fábula de dos puercos espín que ilustra el estilo reaccionario que algunas personas han adoptado. Dijo que dos puercos espín estaban con mucho frío a la intemperie, pero que, cuando querían acurrucarse para calentarse, con sus espinas dolorosamente se picaban el uno al otro. Cuando se retiraban para huir del dolor, sentían el frío una vez más.
Muchas personas casadas pueden identificarse con Schopenhauer y su cuento de los puercos espín. Conocen el dolor del aislamiento; y también saben el dolor que se produce con la proximidad. Así que se pasan toda su vida en un proceso de tener frío, herirse con las espinas y tener frío por la inhabilidad de relacionarse correctamente la una con la otra.
Cuando las personas reaccionan una con la otra, dejan de distinguir entre la guerra y el campo de batalla. Los campos de batalla en los que las personas pelean sus guerras son aparentemente ilimitados, pero las razones de la guerra son generalmente limitadas. Tenemos que aprender el porqué de la guerra, no sea que uno de sus campos de batalla deje muertos a los dos que en verdad no querían pelear.
Un hombre hizo esta observación:
- "El matrimonio puede ser hecho en el cielo, pero también los truenos y los relámpagos".
¡Qué revelación de su propio matrimonio!
Vance Havner nos recuerda que algunos pleitos se pierden aunque se ganen. El dijo:
- "Un perro buldog puede darle una golpiza a un zorrillo, pero no vale la pena".
El reaccionar en lugar de relacionarse, hace mal tanto al individuo como a la relación de la cual es parte.
Otro sustituto inferior que ofrecemos en vez de relacionarnos es el de retirarnos el uno del otro. El retirarse se usa aquí en el sentido emocional no geográfico de la palabra. El retirarse de la otra persona porque hay problemas en su relación se basa en la falacia de que corriendo de sus problemas, ellos se resolverán. No solamente no sucede esto, sino que el problema tiende a agrandarse porque no se ha obtenido su solución. Algunos, inocentemente creen que la ausencia de pelea quiere decir que hay paz.
Un hombre rico le confesó a su consejero que había comprado un negocio subsidiario en otro estado por $250,000 para tener una excusa legítima para estar lejos de su esposa una gran parte del tiempo. No necesitaba el dinero de ese otro negocio; sólo necesitaba un descanso de sus muchos problemas. Falló al no darse cuenta de que al correr de sus problemas sólo lograría que se profundizaran más.
Para formar relaciones significativas debemos persistir (trabajar duro) para mantener la unidad en un vínculo de paz. Y esto no puede hacerse si las personas corren de sus problemas. Por el contrario, tienen que estar dispuestas a acercarse a sus problemas y la una a la otra.
Atacando los Problemas, no a la Persona:
Es más fácil el atacarse el uno al otro que atacar los problemas. Pero la conducta de desquitarnos, o atacar a la otra persona nos garantiza dos cosas:
- Los problemas se agrandan.
- Las personas se hacen más pequeñas, así que hay menos recursos para tratar con los problemas.
Es cierto que a veces se suscitan problemas entre dos personas. El error que hay que evitar es el de pasar por encima el problema y atacar a la otra persona. Y con tan inapropiado estilo de relacionarse, se garantizará la mayor profundidad del conflicto. El atacarse el uno al otro sólo sirve para causar una imagen falsa del problema al desviar la atención hacia el que se cree que es el causante del problema y así, alejarse del mismo problema.
En nuestras relaciones íntimas, fallamos al enfocar el problema, y hacemos que la otra persona sea el blanco. Las energías psíquicas necesarias para tratar nuestras diferencias son mal dirigidas hacia maniobras defensivas para evitar el ser lastimados. Cuando hemos sido atacados, no tenemos la disposición ni los medios para comprometernos en aventuras constructivas.
Enfrentando el Conflicto con Franqueza, y no Indirectamente:
Algunas personas tienen gran dificultad en admitir que tienen alguna dificultad en sus relaciones. Esta indisposición o incapacidad (cualquiera que sea) tiende a complicar las tensiones. Cuando el conflicto llega, las personas con frecuencia dan cualquiera de dos desafortunadas respuestas. Por un lado, pueden admitir el conflicto y apartarse por causa del conflicto. Por el otro lado, pudieran negar la existencia del conflicto porque psicológica es una amenaza.
El problema no es que las personas tengan conflictos. La cuestión es cómo manejar los conflictos que resultan. Cuando no confrontamos el conflicto con franqueza, se le tiene que tratar indirectamente. Esto es, el conflicto estará presente en forma de un temperamento fuerte, palabras hirientes, conducta guiada por los sentimientos, silencio, negativismo y muchas otras manifestaciones inapropiadas. Cuando esto sucede, no podemos tratar con el conflicto mismo sino con las manifestaciones de actitud y de conducta que ello implica. Así, la posibilidad de hallar la solución satisfactoria de la dificultad será remota.
Perdonando, no Juzgando:
Desafortunadamente, con frecuencia hemos limitado el alcance de este maravilloso concepto. El juicio o crítica no tiene lugar en nuestra vida.
Como dijo Samuel Shoemaker:
- "El juicio congela; el amor derrite".
La forma más rápida para que una relación se infecte es que la crítica le sea inyectada. El veneno de la crítica hace pronto su trabajo, amenazando la vida misma de la relación.
Alguien ha dicho:
- "Cuando confieso las faltas de otros, declaro guerra. Cuando confieso mis faltas, hago paz".
Millones de relaciones podrían cambiar de la noche a la mañana sí el juicio cesara y el perdón empezara. El juicio es un asalto del carácter de otro. Es evaluar el valor de uno basándose en la percepción del otro. Es medir un motivo por un conocimiento limitado e inadecuado. No podemos saber el intento en el corazón de la otra persona. Y tampoco podemos correctamente tasar el significado de la conducta de otro. . El perdón busca remendar las relaciones rotas.
Busca ver a la persona como una persona de un valor infinito. Este es el secreto de la armonía para vivir en amor con los demás.
La comunicación es la llave a las relaciones correctas. Si las personas quieren evitar el seguir viviendo juntas y al mismo tiempo separadas, tienen que aprender que el diálogo es absolutamente esencial para una unión correcta. Ya que el estar geográficamente juntos no equivale a que haya unidad emocional, nuestra necesidad doble de amar y ser amados puede satisfacerse solamente hablando con franqueza en un profundo nivel de nuestro ser, el uno al otro.
La comunicación superficial no es suficiente. La autoexhibición del yo (la auto-revelación) que se requiere para que una persona en realidad conozca, respete y ame a la otra, no puede obtenerse por la clase de conversación que caracteriza la mayoría de las relaciones superficiales.
Una mujer dijo a su consejero:
- "Mi esposo no me oye con su corazón". Tampoco me habla con su corazón. Este estilo desinteresado de comunicación sólo sirve para separar a las parejas emocionalmente.
En la pared de una oficina de un consejero hay un letrero que dice:
- "Las personas se sienten solas porque hacen paredes, no puentes".
El levantar paredes será la garantía de una relación sin significado. El edificar puentes mutuamente será un poco difícil, pero promete la única esperanza de escape de la soledad y del aislamiento.
Samuel Shoemaker dijo:
- "No estamos solos ni solitarios porque no seamos amados; estamos tristes y solitarios porque no amamos". A veces la verdad nos hiere profundamente. Pero si se habla la verdad "en amor", se diseña solamente para ayudar, no para lastimar. Si podemos hacer esto, nos garantizaremos dos cosas:
- El contenido de nuestra comunicación será auténtica (verdad).
- Nuestra comunicación se dará en una circunstancia correcta (en amor).
Ambas son necesarias para asegurar un encuentro saludable. Comunicaciones Positivas, No Negativas:
Cuando las relaciones han sufrido mucho deterioro, hay la tendencia de que las personas se involucren en una comunicación negativa. Cuando esto pasa, el deterioro aumenta y la crisis se profundiza. La comunicación negativa solamente sirve para revelar lo peor de cada uno. Cada uno quiere decirle al otro exactamente lo que piensa y es una declaración que ninguno de los dos está en condiciones de hacer.
Se ha dicho que todos los argumentos tienen dos lados, pero algunos no tienen fin o extremos. También se ha dicho que en las discusiones se usan las palabras más fuertes para los argumentos más débiles. Es sorprendente la cantidad de faltas que encontramos en el otro, si nos acondicionamos para ver lo negativo.
Un hombre dijo de su esposa:
- "A mí ni siquiera me gusta el modo como ella se corta las uñas".Una mujer cuyo esposo continuamente la acosaba con negativas, le dijo a su consejero:
- "Si al menos se sonriera".
Con esto quería decir que la atmósfera en el hogar era tan oscura y sombría, que un sólo gesto de sonrisa en el rostro de su esposo sería como un hermoso amanecer después de una noche oscura.
Un hombre casado con una mujer regañona dijo:
- "Cuando voy llegando al hogar, me pregunto, "¿Por qué estoy regresando al hogar?" A muchas personas les da terror el estar en sus propios hogares por el clima tan negativo que hay allí.
Se ha contado la historia de un hombre quien se enlistó en el ejército sólo para estar lejos del constante regañar de su esposa. Aún cuando estaba del otro lado del océano, recibía cartas de ella, ¡regañándolo! Finalmente, él le escribió y le dijo:
- "Deja de regañarme, para que pueda gozar esta guerra en paz".
Cuando intentamos operar nuestros organismos con combustible malo, los efectos se sentirán individualmente en nuestras relaciones. Ningún individuo puede obtener un desarrollo máximo si envía o recibe un material negativo. Esto no significa que en nuestras relaciones nunca experimentaremos tensiones y conflictos, porque no hay relación que escape todos los vestigios de negativismo. S in embargo, esto es muy diferente de vivir continuamente en un ambiente plagado de negativismo.
No hay un sustituto para una comunicación positiva. El sabio dijo que una palabra hablada apropiadamente es como una "manzana de oro con figuras de plata". Hay un proverbio japonés que dice: "Una palabra de ternura puede calentar tres meses de invierno". ¡Cuán cierto! Necesitamos desesperadamente la afirmación de nuestro valor que solamente nuestros seres íntimos pueden darnos. Y cuando recibimos el don de una buena palabra apropiadamente hablada, nos satisface instantáneamente. Pero más aún nos satisface continuamente al recordar la palabra de ternura que se nos ha dicho.
Hablando Nuestras Sensaciones, no Actuándolas:
Algunas personas con frecuencia sustituyen la conducta de sentimientos por la declaración de los sentimientos. La conducta de los sentimientos es un sustituto pobre porque las acciones que resultan de los sentimientos que no se hablan, quizás no tengan ninguna conexión reconocible con los sentimientos mismos. Por ejemplo, una esposa quizás se ponga muy disgustada con su esposo por sus fallas en hacer cualquier tarea como ella quiere que él la haga. Esta falla le traerá desilusión, pero en lugar de decirle lo que siente, ella quizás "actúe" sus sentimientos negativos siendo fría y silenciosa. Su esposo notará que hay algo malo, pero no sabrá qué es.
Como un cliente dijo:
- "Mi problema es que no sé cuál es mi problema". Esto hace el asunto muy difícil, si no imposible de tratarlo, porque el problema no se puede localizar.
El esposo, sabiendo que algo anda mal, bien puede preguntar:
- "¿Qué es lo que pasa?" y si ella no ha aprendido a expresar lo que siente, puede contestar "nada" (con su rostro viendo a otro lado y su nariz respingada). Cualquier esposo sabe que tal "nada" quiere decir algo.
Debemos aprender a tratar pronto y apropiadamente con nuestros sentimientos, ya que al hacerlo aclararemos la situación para que el problema se pueda ver en su perspectiva adecuada.
Relacionando, no Reaccionando ni Retirándose:
Puede volverse muy difícil el relacionarse con personas en forma que tenga algún sentido o satisfacción. Es más fácil elreaccionar hacia ellos o el retirarse de ellos.
Cuando las personas reaccionan una a la otra, es una indicación de que han aprendido a entenderse mutuamente. Schopenhauer contó una fábula de dos puercos espín que ilustra el estilo reaccionario que algunas personas han adoptado. Dijo que dos puercos espín estaban con mucho frío a la intemperie, pero que, cuando querían acurrucarse para calentarse, con sus espinas dolorosamente se picaban el uno al otro. Cuando se retiraban para huir del dolor, sentían el frío una vez más.
Muchas personas casadas pueden identificarse con Schopenhauer y su cuento de los puercos espín. Conocen el dolor del aislamiento; y también saben el dolor que se produce con la proximidad. Así que se pasan toda su vida en un proceso de tener frío, herirse con las espinas y tener frío por la inhabilidad de relacionarse correctamente la una con la otra.
Cuando las personas reaccionan una con la otra, dejan de distinguir entre la guerra y el campo de batalla. Los campos de batalla en los que las personas pelean sus guerras son aparentemente ilimitados, pero las razones de la guerra son generalmente limitadas. Tenemos que aprender el porqué de la guerra, no sea que uno de sus campos de batalla deje muertos a los dos que en verdad no querían pelear.
Un hombre hizo esta observación:
- "El matrimonio puede ser hecho en el cielo, pero también los truenos y los relámpagos".
¡Qué revelación de su propio matrimonio!
Vance Havner nos recuerda que algunos pleitos se pierden aunque se ganen. El dijo:
- "Un perro buldog puede darle una golpiza a un zorrillo, pero no vale la pena".
El reaccionar en lugar de relacionarse, hace mal tanto al individuo como a la relación de la cual es parte.
Otro sustituto inferior que ofrecemos en vez de relacionarnos es el de retirarnos el uno del otro. El retirarse se usa aquí en el sentido emocional no geográfico de la palabra. El retirarse de la otra persona porque hay problemas en su relación se basa en la falacia de que corriendo de sus problemas, ellos se resolverán. No solamente no sucede esto, sino que el problema tiende a agrandarse porque no se ha obtenido su solución. Algunos, inocentemente creen que la ausencia de pelea quiere decir que hay paz.
Un hombre rico le confesó a su consejero que había comprado un negocio subsidiario en otro estado por $250,000 para tener una excusa legítima para estar lejos de su esposa una gran parte del tiempo. No necesitaba el dinero de ese otro negocio; sólo necesitaba un descanso de sus muchos problemas. Falló al no darse cuenta de que al correr de sus problemas sólo lograría que se profundizaran más.
Para formar relaciones significativas debemos persistir (trabajar duro) para mantener la unidad en un vínculo de paz. Y esto no puede hacerse si las personas corren de sus problemas. Por el contrario, tienen que estar dispuestas a acercarse a sus problemas y la una a la otra.
Atacando los Problemas, no a la Persona:
Es más fácil el atacarse el uno al otro que atacar los problemas. Pero la conducta de desquitarnos, o atacar a la otra persona nos garantiza dos cosas:
- Los problemas se agrandan.
- Las personas se hacen más pequeñas, así que hay menos recursos para tratar con los problemas.
Es cierto que a veces se suscitan problemas entre dos personas. El error que hay que evitar es el de pasar por encima el problema y atacar a la otra persona. Y con tan inapropiado estilo de relacionarse, se garantizará la mayor profundidad del conflicto. El atacarse el uno al otro sólo sirve para causar una imagen falsa del problema al desviar la atención hacia el que se cree que es el causante del problema y así, alejarse del mismo problema.
En nuestras relaciones íntimas, fallamos al enfocar el problema, y hacemos que la otra persona sea el blanco. Las energías psíquicas necesarias para tratar nuestras diferencias son mal dirigidas hacia maniobras defensivas para evitar el ser lastimados. Cuando hemos sido atacados, no tenemos la disposición ni los medios para comprometernos en aventuras constructivas.
Enfrentando el Conflicto con Franqueza, y no Indirectamente:
Algunas personas tienen gran dificultad en admitir que tienen alguna dificultad en sus relaciones. Esta indisposición o incapacidad (cualquiera que sea) tiende a complicar las tensiones. Cuando el conflicto llega, las personas con frecuencia dan cualquiera de dos desafortunadas respuestas. Por un lado, pueden admitir el conflicto y apartarse por causa del conflicto. Por el otro lado, pudieran negar la existencia del conflicto porque psicológica es una amenaza.
El problema no es que las personas tengan conflictos. La cuestión es cómo manejar los conflictos que resultan. Cuando no confrontamos el conflicto con franqueza, se le tiene que tratar indirectamente. Esto es, el conflicto estará presente en forma de un temperamento fuerte, palabras hirientes, conducta guiada por los sentimientos, silencio, negativismo y muchas otras manifestaciones inapropiadas. Cuando esto sucede, no podemos tratar con el conflicto mismo sino con las manifestaciones de actitud y de conducta que ello implica. Así, la posibilidad de hallar la solución satisfactoria de la dificultad será remota.
Perdonando, no Juzgando:
Desafortunadamente, con frecuencia hemos limitado el alcance de este maravilloso concepto. El juicio o crítica no tiene lugar en nuestra vida.
Como dijo Samuel Shoemaker:
- "El juicio congela; el amor derrite".
La forma más rápida para que una relación se infecte es que la crítica le sea inyectada. El veneno de la crítica hace pronto su trabajo, amenazando la vida misma de la relación.
Alguien ha dicho:
- "Cuando confieso las faltas de otros, declaro guerra. Cuando confieso mis faltas, hago paz".
Millones de relaciones podrían cambiar de la noche a la mañana sí el juicio cesara y el perdón empezara. El juicio es un asalto del carácter de otro. Es evaluar el valor de uno basándose en la percepción del otro. Es medir un motivo por un conocimiento limitado e inadecuado. No podemos saber el intento en el corazón de la otra persona. Y tampoco podemos correctamente tasar el significado de la conducta de otro. . El perdón busca remendar las relaciones rotas.
Busca ver a la persona como una persona de un valor infinito. Este es el secreto de la armonía para vivir en amor con los demás.
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