El humor enseña a las personas a ser menos arrogantes y por lo tanto, más humildes.
-El humor ayuda a relacionarse con los otros de manera más distendida y a alejarse de un excesivo individualismo.
-Reírnos de nosotros mismos evita el miedo al ridículo y nos adelantamos a que los demás se rían de nosotros. Es un remedio contra la timidez, actua como una vacuna: introduce en el cuerpo una pequeña dosis del virus que se quiere combatir.
-El humor ayuda a encontra soluciones a los problemas de la vida cotidiana.
"La gente no puede enfadarse con uno si se la hace reír"
-El humor favorece la adaptación al cambio.
-El sentido del humor se puede utilizar para suavizar la autocrítica. De esa manera se van redondeando los bordes del fracaso como esos cristales que aparecen en la arena de la playa.
-El humor resulta muy eficaz como respuesta ante una ofensa. El agresor, a no ser que pueda mantener los mismos recursos que el defensor, acaba sin argumentos para responder y tiene la sensación de estar haciendo el ridículo xD
George Bernand Shaw recibió una carta anónima que contenía tan sólo la palabra "Imbécil". El dramaturgo, sin inmutarse, exclamó: "He recibido muchas cartas sin firma, pero esta es la primera vez que recibo una firma sin carta".
-También el humor sirve para interrumpir el dolor emocional, para tomarse un respiro y pedir tiempo muerto a la tristeza o a la ansiedad. Es probable que, cuando acabe el humor su tarea, el malestar se haya suavizado.
"Mi risa es mi espada, y mi alegría, mi escudo" -Lutero-
-El humor puede ayudar a prevenir conflictos, actuando como colchón para recibir la invasión de las situaciones negativas.
-Un beneficio que ofrece el sentido del humor, de gran valor para la autorrrealización del ser humano, es el de favorecer el avance emocional al ir cerrando asuntos inconclusos de la biografía.
Hay episodios desagradables en la vida que requieren ser asumidos por quien los padece. Si no son aceptados, si se corre sobre ellos un tupido velo para evitarlos o disfrazarlos, estos aspectos inconclusos se llevarán arrastrando e impedirán el avance en el crecimiento personal. La visión humorística de estos procesos puede ayudar a archivar esa experiencia y a seguir adelante.
sábado, 30 de agosto de 2008
Reglas para una relación correcta
Comunicación-Sólida, no Superficial:
La comunicación es la llave a las relaciones correctas. Si las personas quieren evitar el seguir viviendo juntas y al mismo tiempo separadas, tienen que aprender que el diálogo es absolutamente esencial para una unión correcta. Ya que el estar geográficamente juntos no equivale a que haya unidad emocional, nuestra necesidad doble de amar y ser amados puede satisfacerse solamente hablando con franqueza en un profundo nivel de nuestro ser, el uno al otro.
La comunicación superficial no es suficiente. La autoexhibición del yo (la auto-revelación) que se requiere para que una persona en realidad conozca, respete y ame a la otra, no puede obtenerse por la clase de conversación que caracteriza la mayoría de las relaciones superficiales.
Una mujer dijo a su consejero:
- "Mi esposo no me oye con su corazón". Tampoco me habla con su corazón. Este estilo desinteresado de comunicación sólo sirve para separar a las parejas emocionalmente.
En la pared de una oficina de un consejero hay un letrero que dice:
- "Las personas se sienten solas porque hacen paredes, no puentes".
El levantar paredes será la garantía de una relación sin significado. El edificar puentes mutuamente será un poco difícil, pero promete la única esperanza de escape de la soledad y del aislamiento.
Samuel Shoemaker dijo:
- "No estamos solos ni solitarios porque no seamos amados; estamos tristes y solitarios porque no amamos". A veces la verdad nos hiere profundamente. Pero si se habla la verdad "en amor", se diseña solamente para ayudar, no para lastimar. Si podemos hacer esto, nos garantizaremos dos cosas:
- El contenido de nuestra comunicación será auténtica (verdad).
- Nuestra comunicación se dará en una circunstancia correcta (en amor).
Ambas son necesarias para asegurar un encuentro saludable. Comunicaciones Positivas, No Negativas:
Cuando las relaciones han sufrido mucho deterioro, hay la tendencia de que las personas se involucren en una comunicación negativa. Cuando esto pasa, el deterioro aumenta y la crisis se profundiza. La comunicación negativa solamente sirve para revelar lo peor de cada uno. Cada uno quiere decirle al otro exactamente lo que piensa y es una declaración que ninguno de los dos está en condiciones de hacer.
Se ha dicho que todos los argumentos tienen dos lados, pero algunos no tienen fin o extremos. También se ha dicho que en las discusiones se usan las palabras más fuertes para los argumentos más débiles. Es sorprendente la cantidad de faltas que encontramos en el otro, si nos acondicionamos para ver lo negativo.
Un hombre dijo de su esposa:
- "A mí ni siquiera me gusta el modo como ella se corta las uñas".Una mujer cuyo esposo continuamente la acosaba con negativas, le dijo a su consejero:
- "Si al menos se sonriera".
Con esto quería decir que la atmósfera en el hogar era tan oscura y sombría, que un sólo gesto de sonrisa en el rostro de su esposo sería como un hermoso amanecer después de una noche oscura.
Un hombre casado con una mujer regañona dijo:
- "Cuando voy llegando al hogar, me pregunto, "¿Por qué estoy regresando al hogar?" A muchas personas les da terror el estar en sus propios hogares por el clima tan negativo que hay allí.
Se ha contado la historia de un hombre quien se enlistó en el ejército sólo para estar lejos del constante regañar de su esposa. Aún cuando estaba del otro lado del océano, recibía cartas de ella, ¡regañándolo! Finalmente, él le escribió y le dijo:
- "Deja de regañarme, para que pueda gozar esta guerra en paz".
Cuando intentamos operar nuestros organismos con combustible malo, los efectos se sentirán individualmente en nuestras relaciones. Ningún individuo puede obtener un desarrollo máximo si envía o recibe un material negativo. Esto no significa que en nuestras relaciones nunca experimentaremos tensiones y conflictos, porque no hay relación que escape todos los vestigios de negativismo. S in embargo, esto es muy diferente de vivir continuamente en un ambiente plagado de negativismo.
No hay un sustituto para una comunicación positiva. El sabio dijo que una palabra hablada apropiadamente es como una "manzana de oro con figuras de plata". Hay un proverbio japonés que dice: "Una palabra de ternura puede calentar tres meses de invierno". ¡Cuán cierto! Necesitamos desesperadamente la afirmación de nuestro valor que solamente nuestros seres íntimos pueden darnos. Y cuando recibimos el don de una buena palabra apropiadamente hablada, nos satisface instantáneamente. Pero más aún nos satisface continuamente al recordar la palabra de ternura que se nos ha dicho.
Hablando Nuestras Sensaciones, no Actuándolas:
Algunas personas con frecuencia sustituyen la conducta de sentimientos por la declaración de los sentimientos. La conducta de los sentimientos es un sustituto pobre porque las acciones que resultan de los sentimientos que no se hablan, quizás no tengan ninguna conexión reconocible con los sentimientos mismos. Por ejemplo, una esposa quizás se ponga muy disgustada con su esposo por sus fallas en hacer cualquier tarea como ella quiere que él la haga. Esta falla le traerá desilusión, pero en lugar de decirle lo que siente, ella quizás "actúe" sus sentimientos negativos siendo fría y silenciosa. Su esposo notará que hay algo malo, pero no sabrá qué es.
Como un cliente dijo:
- "Mi problema es que no sé cuál es mi problema". Esto hace el asunto muy difícil, si no imposible de tratarlo, porque el problema no se puede localizar.
El esposo, sabiendo que algo anda mal, bien puede preguntar:
- "¿Qué es lo que pasa?" y si ella no ha aprendido a expresar lo que siente, puede contestar "nada" (con su rostro viendo a otro lado y su nariz respingada). Cualquier esposo sabe que tal "nada" quiere decir algo.
Debemos aprender a tratar pronto y apropiadamente con nuestros sentimientos, ya que al hacerlo aclararemos la situación para que el problema se pueda ver en su perspectiva adecuada.
Relacionando, no Reaccionando ni Retirándose:
Puede volverse muy difícil el relacionarse con personas en forma que tenga algún sentido o satisfacción. Es más fácil elreaccionar hacia ellos o el retirarse de ellos.
Cuando las personas reaccionan una a la otra, es una indicación de que han aprendido a entenderse mutuamente. Schopenhauer contó una fábula de dos puercos espín que ilustra el estilo reaccionario que algunas personas han adoptado. Dijo que dos puercos espín estaban con mucho frío a la intemperie, pero que, cuando querían acurrucarse para calentarse, con sus espinas dolorosamente se picaban el uno al otro. Cuando se retiraban para huir del dolor, sentían el frío una vez más.
Muchas personas casadas pueden identificarse con Schopenhauer y su cuento de los puercos espín. Conocen el dolor del aislamiento; y también saben el dolor que se produce con la proximidad. Así que se pasan toda su vida en un proceso de tener frío, herirse con las espinas y tener frío por la inhabilidad de relacionarse correctamente la una con la otra.
Cuando las personas reaccionan una con la otra, dejan de distinguir entre la guerra y el campo de batalla. Los campos de batalla en los que las personas pelean sus guerras son aparentemente ilimitados, pero las razones de la guerra son generalmente limitadas. Tenemos que aprender el porqué de la guerra, no sea que uno de sus campos de batalla deje muertos a los dos que en verdad no querían pelear.
Un hombre hizo esta observación:
- "El matrimonio puede ser hecho en el cielo, pero también los truenos y los relámpagos".
¡Qué revelación de su propio matrimonio!
Vance Havner nos recuerda que algunos pleitos se pierden aunque se ganen. El dijo:
- "Un perro buldog puede darle una golpiza a un zorrillo, pero no vale la pena".
El reaccionar en lugar de relacionarse, hace mal tanto al individuo como a la relación de la cual es parte.
Otro sustituto inferior que ofrecemos en vez de relacionarnos es el de retirarnos el uno del otro. El retirarse se usa aquí en el sentido emocional no geográfico de la palabra. El retirarse de la otra persona porque hay problemas en su relación se basa en la falacia de que corriendo de sus problemas, ellos se resolverán. No solamente no sucede esto, sino que el problema tiende a agrandarse porque no se ha obtenido su solución. Algunos, inocentemente creen que la ausencia de pelea quiere decir que hay paz.
Un hombre rico le confesó a su consejero que había comprado un negocio subsidiario en otro estado por $250,000 para tener una excusa legítima para estar lejos de su esposa una gran parte del tiempo. No necesitaba el dinero de ese otro negocio; sólo necesitaba un descanso de sus muchos problemas. Falló al no darse cuenta de que al correr de sus problemas sólo lograría que se profundizaran más.
Para formar relaciones significativas debemos persistir (trabajar duro) para mantener la unidad en un vínculo de paz. Y esto no puede hacerse si las personas corren de sus problemas. Por el contrario, tienen que estar dispuestas a acercarse a sus problemas y la una a la otra.
Atacando los Problemas, no a la Persona:
Es más fácil el atacarse el uno al otro que atacar los problemas. Pero la conducta de desquitarnos, o atacar a la otra persona nos garantiza dos cosas:
- Los problemas se agrandan.
- Las personas se hacen más pequeñas, así que hay menos recursos para tratar con los problemas.
Es cierto que a veces se suscitan problemas entre dos personas. El error que hay que evitar es el de pasar por encima el problema y atacar a la otra persona. Y con tan inapropiado estilo de relacionarse, se garantizará la mayor profundidad del conflicto. El atacarse el uno al otro sólo sirve para causar una imagen falsa del problema al desviar la atención hacia el que se cree que es el causante del problema y así, alejarse del mismo problema.
En nuestras relaciones íntimas, fallamos al enfocar el problema, y hacemos que la otra persona sea el blanco. Las energías psíquicas necesarias para tratar nuestras diferencias son mal dirigidas hacia maniobras defensivas para evitar el ser lastimados. Cuando hemos sido atacados, no tenemos la disposición ni los medios para comprometernos en aventuras constructivas.
Enfrentando el Conflicto con Franqueza, y no Indirectamente:
Algunas personas tienen gran dificultad en admitir que tienen alguna dificultad en sus relaciones. Esta indisposición o incapacidad (cualquiera que sea) tiende a complicar las tensiones. Cuando el conflicto llega, las personas con frecuencia dan cualquiera de dos desafortunadas respuestas. Por un lado, pueden admitir el conflicto y apartarse por causa del conflicto. Por el otro lado, pudieran negar la existencia del conflicto porque psicológica es una amenaza.
El problema no es que las personas tengan conflictos. La cuestión es cómo manejar los conflictos que resultan. Cuando no confrontamos el conflicto con franqueza, se le tiene que tratar indirectamente. Esto es, el conflicto estará presente en forma de un temperamento fuerte, palabras hirientes, conducta guiada por los sentimientos, silencio, negativismo y muchas otras manifestaciones inapropiadas. Cuando esto sucede, no podemos tratar con el conflicto mismo sino con las manifestaciones de actitud y de conducta que ello implica. Así, la posibilidad de hallar la solución satisfactoria de la dificultad será remota.
Perdonando, no Juzgando:
Desafortunadamente, con frecuencia hemos limitado el alcance de este maravilloso concepto. El juicio o crítica no tiene lugar en nuestra vida.
Como dijo Samuel Shoemaker:
- "El juicio congela; el amor derrite".
La forma más rápida para que una relación se infecte es que la crítica le sea inyectada. El veneno de la crítica hace pronto su trabajo, amenazando la vida misma de la relación.
Alguien ha dicho:
- "Cuando confieso las faltas de otros, declaro guerra. Cuando confieso mis faltas, hago paz".
Millones de relaciones podrían cambiar de la noche a la mañana sí el juicio cesara y el perdón empezara. El juicio es un asalto del carácter de otro. Es evaluar el valor de uno basándose en la percepción del otro. Es medir un motivo por un conocimiento limitado e inadecuado. No podemos saber el intento en el corazón de la otra persona. Y tampoco podemos correctamente tasar el significado de la conducta de otro. . El perdón busca remendar las relaciones rotas.
Busca ver a la persona como una persona de un valor infinito. Este es el secreto de la armonía para vivir en amor con los demás.
La comunicación es la llave a las relaciones correctas. Si las personas quieren evitar el seguir viviendo juntas y al mismo tiempo separadas, tienen que aprender que el diálogo es absolutamente esencial para una unión correcta. Ya que el estar geográficamente juntos no equivale a que haya unidad emocional, nuestra necesidad doble de amar y ser amados puede satisfacerse solamente hablando con franqueza en un profundo nivel de nuestro ser, el uno al otro.
La comunicación superficial no es suficiente. La autoexhibición del yo (la auto-revelación) que se requiere para que una persona en realidad conozca, respete y ame a la otra, no puede obtenerse por la clase de conversación que caracteriza la mayoría de las relaciones superficiales.
Una mujer dijo a su consejero:
- "Mi esposo no me oye con su corazón". Tampoco me habla con su corazón. Este estilo desinteresado de comunicación sólo sirve para separar a las parejas emocionalmente.
En la pared de una oficina de un consejero hay un letrero que dice:
- "Las personas se sienten solas porque hacen paredes, no puentes".
El levantar paredes será la garantía de una relación sin significado. El edificar puentes mutuamente será un poco difícil, pero promete la única esperanza de escape de la soledad y del aislamiento.
Samuel Shoemaker dijo:
- "No estamos solos ni solitarios porque no seamos amados; estamos tristes y solitarios porque no amamos". A veces la verdad nos hiere profundamente. Pero si se habla la verdad "en amor", se diseña solamente para ayudar, no para lastimar. Si podemos hacer esto, nos garantizaremos dos cosas:
- El contenido de nuestra comunicación será auténtica (verdad).
- Nuestra comunicación se dará en una circunstancia correcta (en amor).
Ambas son necesarias para asegurar un encuentro saludable. Comunicaciones Positivas, No Negativas:
Cuando las relaciones han sufrido mucho deterioro, hay la tendencia de que las personas se involucren en una comunicación negativa. Cuando esto pasa, el deterioro aumenta y la crisis se profundiza. La comunicación negativa solamente sirve para revelar lo peor de cada uno. Cada uno quiere decirle al otro exactamente lo que piensa y es una declaración que ninguno de los dos está en condiciones de hacer.
Se ha dicho que todos los argumentos tienen dos lados, pero algunos no tienen fin o extremos. También se ha dicho que en las discusiones se usan las palabras más fuertes para los argumentos más débiles. Es sorprendente la cantidad de faltas que encontramos en el otro, si nos acondicionamos para ver lo negativo.
Un hombre dijo de su esposa:
- "A mí ni siquiera me gusta el modo como ella se corta las uñas".Una mujer cuyo esposo continuamente la acosaba con negativas, le dijo a su consejero:
- "Si al menos se sonriera".
Con esto quería decir que la atmósfera en el hogar era tan oscura y sombría, que un sólo gesto de sonrisa en el rostro de su esposo sería como un hermoso amanecer después de una noche oscura.
Un hombre casado con una mujer regañona dijo:
- "Cuando voy llegando al hogar, me pregunto, "¿Por qué estoy regresando al hogar?" A muchas personas les da terror el estar en sus propios hogares por el clima tan negativo que hay allí.
Se ha contado la historia de un hombre quien se enlistó en el ejército sólo para estar lejos del constante regañar de su esposa. Aún cuando estaba del otro lado del océano, recibía cartas de ella, ¡regañándolo! Finalmente, él le escribió y le dijo:
- "Deja de regañarme, para que pueda gozar esta guerra en paz".
Cuando intentamos operar nuestros organismos con combustible malo, los efectos se sentirán individualmente en nuestras relaciones. Ningún individuo puede obtener un desarrollo máximo si envía o recibe un material negativo. Esto no significa que en nuestras relaciones nunca experimentaremos tensiones y conflictos, porque no hay relación que escape todos los vestigios de negativismo. S in embargo, esto es muy diferente de vivir continuamente en un ambiente plagado de negativismo.
No hay un sustituto para una comunicación positiva. El sabio dijo que una palabra hablada apropiadamente es como una "manzana de oro con figuras de plata". Hay un proverbio japonés que dice: "Una palabra de ternura puede calentar tres meses de invierno". ¡Cuán cierto! Necesitamos desesperadamente la afirmación de nuestro valor que solamente nuestros seres íntimos pueden darnos. Y cuando recibimos el don de una buena palabra apropiadamente hablada, nos satisface instantáneamente. Pero más aún nos satisface continuamente al recordar la palabra de ternura que se nos ha dicho.
Hablando Nuestras Sensaciones, no Actuándolas:
Algunas personas con frecuencia sustituyen la conducta de sentimientos por la declaración de los sentimientos. La conducta de los sentimientos es un sustituto pobre porque las acciones que resultan de los sentimientos que no se hablan, quizás no tengan ninguna conexión reconocible con los sentimientos mismos. Por ejemplo, una esposa quizás se ponga muy disgustada con su esposo por sus fallas en hacer cualquier tarea como ella quiere que él la haga. Esta falla le traerá desilusión, pero en lugar de decirle lo que siente, ella quizás "actúe" sus sentimientos negativos siendo fría y silenciosa. Su esposo notará que hay algo malo, pero no sabrá qué es.
Como un cliente dijo:
- "Mi problema es que no sé cuál es mi problema". Esto hace el asunto muy difícil, si no imposible de tratarlo, porque el problema no se puede localizar.
El esposo, sabiendo que algo anda mal, bien puede preguntar:
- "¿Qué es lo que pasa?" y si ella no ha aprendido a expresar lo que siente, puede contestar "nada" (con su rostro viendo a otro lado y su nariz respingada). Cualquier esposo sabe que tal "nada" quiere decir algo.
Debemos aprender a tratar pronto y apropiadamente con nuestros sentimientos, ya que al hacerlo aclararemos la situación para que el problema se pueda ver en su perspectiva adecuada.
Relacionando, no Reaccionando ni Retirándose:
Puede volverse muy difícil el relacionarse con personas en forma que tenga algún sentido o satisfacción. Es más fácil elreaccionar hacia ellos o el retirarse de ellos.
Cuando las personas reaccionan una a la otra, es una indicación de que han aprendido a entenderse mutuamente. Schopenhauer contó una fábula de dos puercos espín que ilustra el estilo reaccionario que algunas personas han adoptado. Dijo que dos puercos espín estaban con mucho frío a la intemperie, pero que, cuando querían acurrucarse para calentarse, con sus espinas dolorosamente se picaban el uno al otro. Cuando se retiraban para huir del dolor, sentían el frío una vez más.
Muchas personas casadas pueden identificarse con Schopenhauer y su cuento de los puercos espín. Conocen el dolor del aislamiento; y también saben el dolor que se produce con la proximidad. Así que se pasan toda su vida en un proceso de tener frío, herirse con las espinas y tener frío por la inhabilidad de relacionarse correctamente la una con la otra.
Cuando las personas reaccionan una con la otra, dejan de distinguir entre la guerra y el campo de batalla. Los campos de batalla en los que las personas pelean sus guerras son aparentemente ilimitados, pero las razones de la guerra son generalmente limitadas. Tenemos que aprender el porqué de la guerra, no sea que uno de sus campos de batalla deje muertos a los dos que en verdad no querían pelear.
Un hombre hizo esta observación:
- "El matrimonio puede ser hecho en el cielo, pero también los truenos y los relámpagos".
¡Qué revelación de su propio matrimonio!
Vance Havner nos recuerda que algunos pleitos se pierden aunque se ganen. El dijo:
- "Un perro buldog puede darle una golpiza a un zorrillo, pero no vale la pena".
El reaccionar en lugar de relacionarse, hace mal tanto al individuo como a la relación de la cual es parte.
Otro sustituto inferior que ofrecemos en vez de relacionarnos es el de retirarnos el uno del otro. El retirarse se usa aquí en el sentido emocional no geográfico de la palabra. El retirarse de la otra persona porque hay problemas en su relación se basa en la falacia de que corriendo de sus problemas, ellos se resolverán. No solamente no sucede esto, sino que el problema tiende a agrandarse porque no se ha obtenido su solución. Algunos, inocentemente creen que la ausencia de pelea quiere decir que hay paz.
Un hombre rico le confesó a su consejero que había comprado un negocio subsidiario en otro estado por $250,000 para tener una excusa legítima para estar lejos de su esposa una gran parte del tiempo. No necesitaba el dinero de ese otro negocio; sólo necesitaba un descanso de sus muchos problemas. Falló al no darse cuenta de que al correr de sus problemas sólo lograría que se profundizaran más.
Para formar relaciones significativas debemos persistir (trabajar duro) para mantener la unidad en un vínculo de paz. Y esto no puede hacerse si las personas corren de sus problemas. Por el contrario, tienen que estar dispuestas a acercarse a sus problemas y la una a la otra.
Atacando los Problemas, no a la Persona:
Es más fácil el atacarse el uno al otro que atacar los problemas. Pero la conducta de desquitarnos, o atacar a la otra persona nos garantiza dos cosas:
- Los problemas se agrandan.
- Las personas se hacen más pequeñas, así que hay menos recursos para tratar con los problemas.
Es cierto que a veces se suscitan problemas entre dos personas. El error que hay que evitar es el de pasar por encima el problema y atacar a la otra persona. Y con tan inapropiado estilo de relacionarse, se garantizará la mayor profundidad del conflicto. El atacarse el uno al otro sólo sirve para causar una imagen falsa del problema al desviar la atención hacia el que se cree que es el causante del problema y así, alejarse del mismo problema.
En nuestras relaciones íntimas, fallamos al enfocar el problema, y hacemos que la otra persona sea el blanco. Las energías psíquicas necesarias para tratar nuestras diferencias son mal dirigidas hacia maniobras defensivas para evitar el ser lastimados. Cuando hemos sido atacados, no tenemos la disposición ni los medios para comprometernos en aventuras constructivas.
Enfrentando el Conflicto con Franqueza, y no Indirectamente:
Algunas personas tienen gran dificultad en admitir que tienen alguna dificultad en sus relaciones. Esta indisposición o incapacidad (cualquiera que sea) tiende a complicar las tensiones. Cuando el conflicto llega, las personas con frecuencia dan cualquiera de dos desafortunadas respuestas. Por un lado, pueden admitir el conflicto y apartarse por causa del conflicto. Por el otro lado, pudieran negar la existencia del conflicto porque psicológica es una amenaza.
El problema no es que las personas tengan conflictos. La cuestión es cómo manejar los conflictos que resultan. Cuando no confrontamos el conflicto con franqueza, se le tiene que tratar indirectamente. Esto es, el conflicto estará presente en forma de un temperamento fuerte, palabras hirientes, conducta guiada por los sentimientos, silencio, negativismo y muchas otras manifestaciones inapropiadas. Cuando esto sucede, no podemos tratar con el conflicto mismo sino con las manifestaciones de actitud y de conducta que ello implica. Así, la posibilidad de hallar la solución satisfactoria de la dificultad será remota.
Perdonando, no Juzgando:
Desafortunadamente, con frecuencia hemos limitado el alcance de este maravilloso concepto. El juicio o crítica no tiene lugar en nuestra vida.
Como dijo Samuel Shoemaker:
- "El juicio congela; el amor derrite".
La forma más rápida para que una relación se infecte es que la crítica le sea inyectada. El veneno de la crítica hace pronto su trabajo, amenazando la vida misma de la relación.
Alguien ha dicho:
- "Cuando confieso las faltas de otros, declaro guerra. Cuando confieso mis faltas, hago paz".
Millones de relaciones podrían cambiar de la noche a la mañana sí el juicio cesara y el perdón empezara. El juicio es un asalto del carácter de otro. Es evaluar el valor de uno basándose en la percepción del otro. Es medir un motivo por un conocimiento limitado e inadecuado. No podemos saber el intento en el corazón de la otra persona. Y tampoco podemos correctamente tasar el significado de la conducta de otro. . El perdón busca remendar las relaciones rotas.
Busca ver a la persona como una persona de un valor infinito. Este es el secreto de la armonía para vivir en amor con los demás.
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El proceso creador,
El Proceso Creador
a la Luz de la Neurociencia
Miguel Martínez Miguélez.
l. Orientación Introductoria
Hace poco más de un año, el Congreso Norteamericano emitió una Resolución por medio de la cual designó la década del 90 como "década del cerebro", y destinó más de 500 millones de dólares para el estudio de la Neurociencia durante ese año.
Las expectativas que se han formado sobre los estudios de la maquinaria neuronal son ilimitadas. Como en otro tiempo se estudiaron las aves para fabricar máquinas volantes y los peces para hacer submarinos, ahora se trata de arrancarle los secretos a la dinámica cerebral para sustituir al hombre por máquinas pensantes que lo imiten y, si es posible, lo superen en el nivel de eficacia de las decisiones a tomar.
No podemos formarnos una idea exacta del futuro promisor que pueden tener los estudios de la Neurociencia. Quizá, no mucho más precisa de la que se podrían haber formado los cavernícolas sobre nuestra civilización actual.
En esta conferencia, nos preguntamos hasta qué punto los estudios actuales sobre Neurociencia iluminan el proceso creador. Es decir, qué aportes nos ofrecen la neurofisiología, la neuroquímica, la neurocirugía, la neurofarmacología y la neuropsicología en la comprensión del origen, dinámica y éxito del pensamiento divergente, innovador y enriquecedor. En una palabra, nos preguntamos qué relación directa existe entre la experiencia interna subjetiva, que es nuestra realidad primaria, y el cerebro como sede de la misma.
Las neurociencias señaladas abundan en datos semi-empíricos que corren el riesgo de ser poco explotados si no son ubicados en sus contextos específicos, si no se relaciona y armoniza la estructura de estos hallazgos con la estructura y funcionamiento del cerebro y si no se le hace avanzar de su estado actual de datos primarios con una organización estructural y sistémica, es decir, a través de un proceso de teorización que los integre y le dé pleno sentido. En fin de cuentas, como solía decir Einstein, la ciencia consiste en crear teorías.
Por otra parte, el principo rector que nos guiará en el ordenamiento y en la expresión de estas ideas será el principio de economía de estructuras, principio de una validez incuestionable en la naturaleza humana, y que pudiéramos concretar más precisamente de la manera siguiente: a cada estructura específica del cerebro corresponde una función, y esta función será tanto más acabada y perfecta cuanto más siga y respete la estructura en que se apoya.
2. Complejidad estructural y funcional.
Los datos que especifican la naturaleza constitutiva del cerebro humano son todos muy sorprendentes, aparentemente increíbles y casi imposibles de imaginar. Veamos sólo algunos de ellos:
- El cerebro tiene sólo el 2% del peso del cuerpo, pero consume el 20% de su energía.
- Está compuesto por unos 10 a 15 mil millones de neuronas, cada una de las cuales se interconecta con otras por un número de sinapsis que va de varios centenares a más de 20.000, formando una red estructural que es unas 100 veces más compleja que la red telefónica mundial.
- Sin embargo, el tiempo de activación entre dos sinapsis es inferior a un milisegundo (Eccles, 1973).
- Una estimación modesta de la frecuencia de impulsos entre los dos hemisferios supera los 4000 millones por segundo, 4000 Megahertz (MHz), (Eccles,1980, p. 366), cuando las computadoras más sofisticadas se acercan ahora a los 80 ó 100 MHz.
- De esta manera, la velocidad de procesamiento de información del sistema nervioso no consciente supera toda posible imaginación humana, siendo de uno a diez millones de bits (unidades de información) por segundo (Hainer, 1968), lo cual equivale a unas 300 páginas de lenguaje de un libro normal.
- Toda experiencia sensorial, consciente o inconsciente, queda registrada en el aparato neuronal y podrá ser evocada posteriormente, si se dan ciertas condiciones propicias; y algo parecido sucede con nuestro conocimiento hereditario inconsciente que constituye una base de potencialidad aun mucho mayor (Popper, 1980, p.136-7).
- Parece ser que el cerebro, al igual que algunos sentidos como la vista y el oído, utilizan los principios holográficos para almacenamiento de información, de modo que, registrando únicamente la pauta de difracción de un evento, conserva la información de la totalidad y el aprendizaje se reduce a la organización jerárquica de estructuras de estructuras. Esto indicaría que el cerebro sigue el sabio concepto de no poner en la cabeza nada que pueda ubicarse en una estantería.
- Igualmente, la vastedad y los recursos de la mente son tan grandes que el hombre puede elegir, en un instante dado, cada una de las 1040 sentencias diferentes de que dispone una lengua culta (Polanyi, 1969, p. 151).
Estos y otros datos similares nos llevan a concluir que el cerebro humano es la realidad más compleja del universo que habitamos.
Siguiendo el principio de economía antes citado, nos podemos preguntar qué sentido o significado tiene, o qué función desempeña, esta asombrosa capacidad del cerebro humano que reside en su ilimitada posibilidad de memoria y en su inimaginable velocidad de procesar información. Nuestra respuesta es que esa dotación gigantesca está ahí, esperando que se den las condiciones apropiadas para entrar en acción.
3. Areas comprometidas y áreas disponibles
Szentágothai (1975), basándose en extensos estudios microestructurales, ha desarrolado la idea según la cual, tanto en la estructura como en la función de todas las áreas de la corteza cerebral, la columna, módulo o engrama, constituye la unidad básica, está dispuesta verticalmente respecto a la superficie, se compone de unas 10.000 neuronas de diferentes tipos, especialmente excitadoras e inhibidoras, y toda la maquinaria neuronal de la corteza cerebral humana posee de uno a dos millones de módulos o engramas.
Se prodrían comparar los módulos a los microcircuitos integrados de la electrónica actual, aunque, siendo mucho más complejos, tienen un sistema propio de generar energía interna, asegurando la delimitación del entorno mediante su acción inhibidora sobre los módulos adyacentes, de modo que cada módulo puede actuar sobre cientos de otros, recibiendo a su vez la acción de ellos. Cada módulo se puede también comparar a una estación de radio transmisora hacia la mente y receptora de ella (Eccles, 1980, p. 538), con una disposición funcional de excitación e inhibición en retroalimentación y proalimentación. El cerebro es un sistema abierto de sistemas abiertos cuya operación en conjunto es inmensamente compleja y está más allá de todo lo imaginable.
Penfield (1966) llama áreas comprometidas a aquellas áreas del córtex que desempeñan funciones específicas; así, las áreas sensoriales y motoras están comprometidas desde el nacimiento con esas funciones, mientras que las áreas dedicadas a los procesos mentales superiores son áreas no comprometidas, en el sentido de que no tienen localización espacial concreta, y su función no está determinada genéticamente. Penfield hace ver que mientras la mayor parte de la corteza cerebral de los animales está comprometida con las funciones sensoriales y motoras, en el hombre sucede lo contrario: la mayor parte de su cerebro no está comprometida, sino que está disponible para la realización de un futuro no programado.
Entre las muchas realidades importantes en el funcionamiento del cerebro, hay un hecho sumamente relevante que conviene subrayar: las vías de los órganos receptores que van al cerebro nunca son directas, sino que siempre hay conexiones sinápticas de una neurona a otra en las estaciones de relé. Una neurona sólo lleva el "mensaje" de un extremo al otro de su axón. Por lo tanto, cada uno de estos estadios da cierta oportunidad de modificar la codificación del "mensaje" procedente de los receptores sensoriales. Esta situación llevó a Mountcastle (1975) a afirmar:
"Todos creemos vivir directamente inmersos en el mundo que nos rodea, sentir sus objetos y acontecimientos con precision y vivir en el mundo real y ordinario. Afirmo que todo eso no es más que una ilusión perceptiva, dado que todos nosotros nos enfrentamos al mundo desde un cerebro que se halla conectado con lo que está 'ahí fuera' a través de unos cuantos millones de frágiles fibras nerviosas sensoriales. Esos son nuestros únicos canales de información, nuestras líneas vitales con la realidad. Estas fibras nerviosas sensoriales no son registradores de alta fidelidad, dado que acentúan ciertas características del estímulo, mientras que desprecian otras. La neurona central es un contador de historias, por lo que respecta a las fibras nerviosas aferentes, y nunca resulta completamente fiable, permitiendo distorsiones de cualidad y de medida en una relación espacial forzada aunque isomórfica entre 'fuera' y 'dentro'. La sensación es una abstracción, no una réplica, del mundo real".
4. Complementariedad de las estructuras cerebrales.
En 1981 le fue otorgado a Roger Sperry, del Instituto Tecnológico de California, el Premio Nóbel por sus investigaciones y hallazgos en el campo de la neurociencia. Sperry, entre otras cosas, ha dicho: "Cada uno de los dos hemisferios cerebrales parece tener sus propias sensaciones, percepciones, pensamientos, sensibilidad y memoria". Y, al especificar las funciones propias de cada uno, viene a precisar, integrar y, en ciertos aspectos, a completar hallazgos de muchos otros investigadores, de extraordinarias implicaciones para la comprensión del proceso creador.
El hemisferio izquierdo, que es consciente, realiza todas las funciones que requieren un pensamiento analítico, elementalista y atomista; su modo de operar es lineal, sucesivo y secuencial en el tiempo, en el sentido de que va paso a paso; recibe la información dato a dato, la procesa en forma lógica, discursiva, causal y sistemática y razona verbal y matemáticamente, al estilo de una computadora donde toda "decisión" depende de la anterior; su modo de pensar le permite conocer una parte a la vez, no todas ni el todo; es predominantemente simbólico, abstracto y proposicional en su función, poseyendo una especialización y control casi completo de la expresión del habla, la escritura, la aritmética y el cálculo, con las capacidades verbales e ideativas, semánticas, sintácticas, lógicas y numéricas (Martínez, 1987).
El hemisferio derecho, en cambio, que es siempre inconsciente, desarrolla todas las funciones que requieren un pensamiento o una visión intelectual sintética y simultánea de muchas cosas a la vez. Por ello, este hemisferio está dotado de un pensamiento intuitivo que es capaz de percepciones estructurales, sincréticas, geométricas, configuracionales o gestálticas, y puede comparar esquemas en forma no verbal, analógica, metafórica, alegórica e integral. Su manera de operar se debe, por consiguiente, a su capacidad de aprenhensión estereognósica del todo, a su estilo de proceder en forma holista, compleja, no lineal, tácita, simultánea y acausal. Esto le permite orientarse en el espacio y lo habilita para el pensamiento y apreciación de formas espaciales, el reconocimiento de rostros, formas visuales e imágenes táctiles, la comprensión pictórica, la de estructuras musicales y, en general, de todo lo que requiere un pensamiento visual, imaginación o está ligado a la apreciación artística (ibídem).
La velocidad de trabajo y procesamiento de información de ambos hemisferios es totalmente diferente: mientras el sistema nervioso racional consciente (hemisferio izquierdo) procesa apenas unos 40 bits (unidades de información) por segundo, la plena capacidad de todo el sistema nervisoso inconsciente (asentado, en su mayor parte, en el hemisferio derecho, el cerebelo y el sistema límbico) alcanza -como ya señalamos- de uno a diez millones de bits por segundo (Hainer, 1968).
Es conveniente advertir que, de acuerdo a algunos investigadores, el 44% de las personas zurdas lateralizan algunas de estas funciones en sentido contrario al usual (Restak, 1979, p. 193), y que igualmente harían los japoneses debido a la estructura de su lengua, en que dominan las vocales, sin embargo, al ser educados en Occidente siguirían la pauta occidental (Tsunoda, 1985).
John Eccles (1980), Premio Nóbel por sus descubrimientos sobre transmisión neurológica, estima que el cuerpo calloso está compuesto por unos 200 millones de fibras nerviosas que cruzan por él de un hemisferio a otro, conectando casi todas las áreas corticales de un hemisferio con las áreas simétricas del otro, y que, teniendo una frecuencia de unos 20 ciclos cada una, transportan una cantidad tan fantástica de tráfico de impulsos en ambas direcciones que supera los 4000 millones por segundo, 4000 Megahertz. Este tráfico inmenso, que conserva los dos hemisferios trabajando juntos, sugiere por sí mismo que su integración es una función compleja y de gran trascendencia en el desempeño del cerebro. La sutileza y la inmensa complejidad de los engramas espaciotemporales que así se forman, constituyen lo que Sherrington llamaba "la trama encantada" y -según Eccles (1975)- se hallan muy por encima de los niveles de investigación logrados por la física y la fisiología de nuestros días.
Aunque la actividad del hemisferio derecho es totalmente inconsciente debido a su alta velocidad, tiene, no obstante, una especie de reverberación en el izquierdo. De este modo, la mente consciente, que actúa sólo sobre este hemisferio, puede, sin embargo, tener un acceso indirecto prácticamente a toda la información que le interesa, en un momento dado, del hemisferio derecho. Por esta razón, ambos hemisferios tienen una estructura y desarrollan actividades especializadas, pero que se complementan; en efecto, muchas funciones de codificación, almacenamiento y recuperación de información dependen de la integración de estas funciones en ambos hemisferios. Aún más, la complementariedad se encuentra tan radicada en su naturaleza que en los casos de atrofia congénita de un hemisferio, el otro trata de realizar el trabajo de los dos, y -según Sperry- al cortar el cuerpo calloso (impidiendo, con ello, el paso de información de uno a otro), cada hemisferio opera de manera independiente como si fuera un cerebro completo, pero, evidentemente, en forma menos eficiente aun en la realización de sus propias funciones específicas. Como señala el eminente neurólogo y Premio Nóbel Ramón y Cajal, "es imposible entender el plan arquitectónico del cerebro si uno no admite, como principio guía de este plan, la unidad de percepción" (Ornstein, 1973, p. 117-8).
Este hecho tiene, como veremos más adelante, incalculables implicaciones para el fomento y programación de actividades creadoras y para la promoción del autoaprendizaje.
Ya los psicólogos de la escuela de Würzburg descubrieron asombrados, desde principios de siglo, que en el estudio de un problema el proceso determinante de la solución se desarrollaba al margen de la conciencia. Las personas sometidas a los experimentos nunca podían indicar cómo obtenían la solución. En efecto, nadie tiene conciencia clara de cómo escoge, a partir de millones de posibilidades, y de cómo termina adivinando.
En cierta ocasión, Einstein afirmó que los científicos son como los detectives que se afanan por seguir la pista de un misterio, pero que los científicos creativos deben cometer su propio "delito" y también llevar a cabo la investigación. Einstein, como otros científicos eminentes, sabía esto por experiencia propia. Ellos, ante todo, habían cometido el "delito" de pensar y creer en algo que iba en contra del pensamiento "normal" y corriente de los intelectuales y de lo aceptado por la comunidad científica; algo que desafiaba las normas de un proceder "racional" e, incluso, de la misma lógica consagrada por el uso de siglos; algo que solamente se apoyaba en su intuición. La osadía intelectual siempre ha sido un rasgo distintivo de las personas creadoras; incluso más que el mismo C.I. Es perfectamente posible -señala Popper- que un gigante intelectual como Einstein, posea un C.I. comparativamente bajo, y que, entre las personas con un C.I. excepcionalmente alto, sean raros los talentos creativos (1980, p. 139).
5. Dinámica del Proceso Creador.
Al entrar en la dinámica del proceso creador, aspecto central de nuestro tema, conviene señalar, en honor a la clarificación y precisión de conceptos, tres hechos que, sin temor a exagerar, pudiéramos concretar en las siguientes expresiones: 1) la formación del pensamiento crítico y el desarrollo de la creatividad son los objetivos más frecuentes en los planes de estudio a todo nivel; 2) estos objetivos son, paradójicamente, los menos cultivados en forma expresa y, cuando emergen espontáneamente, los más perseguidos, y, 3) esta falta de cultivo y esta persecución se interpretan ordinariamente como un interés en neutralizar individuos revolucionarios, anárquicos o desestabilizadores del sistema y nunca como lo que realmente son, una afirmación de la personalidad inmadura o incapaz del docente, o de los intereses de los directivos.
El proceso creador, en acción, sigue una dinámica constituida por varias etapas o pasos, cuya naturaleza y secuencia podemos ordenar integrando una gran variedad de aportes de las diferentes neurociencias.
5.1 Motivación inicial. En primer lugar, debe existir una motivación o interés específico centrado en un área determinada, que tiene un gran significado intelectual o emocional para nosotros. Solamente así, la mente inicia la tarea de buscar y recuperar recuerdos, palabras, expresiones, ideas, sucesos, imágenes, melodías, etc., sondeando y escudriñando activamente los dispositivos modulares abiertos o semiabiertos para integrar su contenido en un recuerdo reconocible, rico en significación personal.
5.2 Exploración del contenido de los módulos abiertos. En esta actividad, la mente actúa remota y lentamente, sin potencia coercitiva, sobre una amplia extensión de módulos de la corteza cerebral, en los cuales está codificada la información: aunque necesita aproximadamente sólo un milisegundo la transmisión de una neurona a otra, la mente autoconsciente emplea, sin embargo, unos 800 milisegundos para ejecutar una orden. Este tiempo, relativamente largo, de incubación lo emplea en sondear la disposición y contenido de los módulos abiertos o que tengan cierto grado de apertura, es decir, que sintonizan con sus intereses actuales; pero, a través de su acción sobre los módulos abiertos, puede influir sobre los cerrados que tengan cierta semejanza de contenido, y al actuar sobre todos estos módulos del hemisferio izquierdo, consciente, puede sondear también el contenido de los módulos del derecho, inconsciente, e incorporar e integrar su riqueza y significación propia. Le es posible realizar esta acción a través de las fibras del cuerpo calloso que conectan las áreas simétricas de ambos hemisferios, y por el efecto de reverberación que existe entre los módulos de ambos hemisferios que tienen cntenidos relacionados. Así, la mente autoconsciente, en fracciones de segundo, puede sondear cientos de miles de unidades independientes y sintetizar su gran diversidad haciendo de ella una unidad de experiencia consciente.
5.3 Papel activo de la mente autoconsciente. En nuestro cerebro existe una especie de división en jerarquías de controles: los resultados de primer orden o nivel son revisados críticamente por la mente autoconsciente, es decir, la mente consciente de sí, autorreflexiva, y, así, se forma un segundo orden, como sucede cuando el yo observa las ilusiones ópticas y se hace críticamente consciente de que "tiene" una ilusión y de que debe superarla, o cuando reconoce que un nombre o un número no es correcto y ordena un nuevo proceso de recuerdo, etc. De esta manera, en un sistema abierto de sistemas abiertos, como es el cerebro humano, el yo se va ubicando y conserva siempre la mayor altura en esta jerarquía de control, es decir, la mente autoconsciente tiene una función maestra, superior, interpretativa y controladora, en su relación con el cerebro, ya que acepta o rechaza, usa o modifica, valora y evalúa los contenidos que le ofrece el cerebro de relación. Popper dice que "el yo, en cierto sentido, toca el cerebro del mismo modo que un pianista toca el piano o que un conductor acciona los mandos de su coche" (1980, p. 557).
Al tratar de recuperar el recuerdo o la información que nos interesa en un momento determinado, la mente autoconsciente sondea ensayando todo tipo de estrategias. Es un proceso activo y extremadamente complejo. Para que la mente trabaje eficientemente con el cerebro e interactúe con él, precisa una buena dosis de aprendizaje intenso, que se concreta en el uso eficaz del lenguaje, expresando las ideas con palabras y oraciones adecuadas, comprobando hacia atrás y hacia adelante, avanzando y retrocediendo, evaluando y juzgando.
Teniendo presente cuál es nuestra atención, elección e interés, y usando estos tópicos como claves en su operación, la mente puede hacer una selección de lo que le ofrece el cerebro de relación (módulos explorados) y mezclar los resultados de muchas áreas diferentes formando una unidad integrada de experiencia consciente; es decir, la mente autoconsciente desempeña el papel principal de acción en la búsqueda, selección, descubrimiento, organización e integración de contenidos. No hay un proceso mecánico simple de la mente autoconsciente; no se accionan sencillamente algunas claves y se obtiene un mensaje, se oprime una tecla y se obtiene una respuesta inmediata y última, tal como ocurriría con la memoria o casillero de una computadora; "las cosas son infinitamente más complicadas" -dice Eccles. En la generación de oraciones, por ejemplo, se produce un continuo modelado y modificación oscilando hacia adelante y hacia atrás y aproximándose, en un juego continuo de interacción, desarrollado entre la mente autoconsciente, por un lado, y los centros cerebrales superiores, por el otro. El trabajo, por ejemplo, de una neurona inhibitoria, en este contexto, es similar al de un escultor que corta y descarta partes de la piedra a fin de formar una estatua. Esta dinámica y actividad de la mente autoconsciente supera ampliamente las explicaciones y teorías que asignan a la mente un carácter de "espectador pasivo" ante las reacciones del cerebro.
El nivel de complejidad que se da en la interacción entre la parte consciente y la inconsciente es muy alto. Cuando nuestra mente está libre de mecanismos defensivos, cuando actúa espontáneamente, cuando observa y ausculta todas las reacciones de su propio cerebro, dispone de un cúmulo intenso de datos que procesa, a veces inconscientemente, y genera conclusiones que se le presentan como intuiciones. Esta "sabiduría del organismo" nos proporciona juicios que pueden ser más sabios que el pensamiento consciente, tomado en sí mismo, ya que el carácter racional del hombre le lleva, quizá, a negarse a sí mismo y a desconocer aquella parte que se le presenta con una aparente incoherencia o como amenazadora. A veces, hay un auténtico antagonismo entre las tendencias excesivamente racionalistas y la intuición; pareciera como si la dialéctica, o el diálogo, entre los dos hemisferios cerebrales, derecho e izquierdo, todavía no hubiera terminado.
5.4 Interacción en el sistema cognitivo-afectivo. De una importancia capital es la relación entre el sistema límbico o lóbulo límbico y el neocórtex prefrontal, es decir, entre el sistema emotivo y el cognitivo, unidos a través de una gran red de canales de circulación en ambas direcciones. El sistema límbico abarca un ensamblaje extremadamente complejo de estructuras, cuya plena comprensión, tanto estructural como funcional, no ha sido aún alcanzada. Sabemos, sin embargo, muy bien que el sistema límbico da un colorido emocional cambiando en gran medida las percepciones conscientes y, viceversa, que, mediante la corteza prefrontal (sistema consciente), el sujeto ejerce una influencia de control sobre las emociones generadas por el sistema límbico. Es más, hoy día se avanzan teorías que los consideran como un solo sistema, la estructura emocional-cognitiva, ya que hay vías de complicada circulación que van desde las entradas sensoriales al sistema límbico y luego, de ahí, al lóbulo prefrontal, regresando de nuevo al sistema límbico y, posteriormente, una vez más, al lóbulo prefrontal.
Nauta (1971), un gran estudioso de la relación entre los sistemas prefrontal y límbico, señala que el estado interno del organismo (hambre, sed, miedo, rabia, placer, sexo, etc.) se indica a los lóbulos prefrontales desde el hipotálamo, los núcleos septales, el hipocampo, la amígdala y demás componentes del sistema límbico, a través de una gran red de vías y circuitos que llevan intenso tráfico de información; el córtex prefrontal sintetiza toda esta información emotiva, sentimental y apetitiva y traza, luego, una guía adecuada de conducta. De esta manera, los estados afectivos adquieren una importancia extraordinaria, ya que pueden inhibir, distorsionar, excitar o regular los procesos cognoscitivos, conclusión ésta que deberá cambiar muchas prácticas antieducativas, que no se preocupan de crear el clima o atmósfera afectivos necesarios para facilitar los procesos de aprendizaje y el fomento y desarrollo de la creatividad.
5.5 Influencia del pasado y vivencia del eureka. Nuestra mente autoconsciente puede buscar en la memoria los datos e ideas apropiados para la solución de un problema y luego relacionarlos, pero esto casi siempre lo hace comparando el planteamiento del problema con nuestra estructura cognoscitiva previa, la cual activa las ideas antecedentes pertinentes y las soluciones dadas a problemas anteriores parecidos que, a su vez, son reorganizadas y transformadas en forma de proposiciones de solución al nuevo problema que se plantea. Ahora bien, cuando la solución del problema exige relaciones o estructuras novedosas u originales, la mente consciente fácilmente fuerza las cosas en la dirección errónea, en la dirección de lo conocido, de lo viejo, de lo ya sabido, es decir, nos lleva por un camino estéril. Sin embargo, este esfuerzo no es inútil, al revés, puede ser muy provechoso, pues selecciona muchas ideas pertinentes que, de alguna manera, pueden tener conexión con el problema. Estas ideas, cuando la mente consciente deja de forzarlas en una determinada dirección, se unen entre sí y con otras pertinentes y adecuadas que ellas movilizan por un proceso inconsciente y de acuerdo a su propia naturaleza; no es que se enlacen al azar, pues el azar no es creativo. La unión de estas ideas por sus características y naturaleza y a un nivel preconsciente o subliminal, da como resultado el hallazgo, la invención o el descubrimiento creativos. Pudiéramos decir que un conocimiento que ya existe, pero en forma inconsciente, se hace consciente a través de la "intuición". No de otra manera se podrían explicar los hechos que hacen ver que esos resultados aparecen durante momentos de reposo, pero, ordinariamente, después de un trabajo mental duro y laborioso sobre los mismos y tras repetidos rechazos insatisfactorios.
Ya Helmholtz, a fines del siglo pasado, identificó tres etapas en su trabajo creativo: 1) una investigación inicial llevada adelante hasta que le era imposible seguir; 2) un período de reposo y recuperación, y, 3) la ocurrencia de una solución repentina e inesperada (Arieti, 1976, p. 268).
También Poincaré, tratando de explicar el proceso que le llevó a sus múltiples descubrimientos, avanza dos hipótesis. En la primera enfatiza la cualidad estética de la combinación: la mente, como un siervo educado, dejaría pasar por la entrada de la conciencia sólo aquellas combinaciones que llaman la atención por su belleza y elegancia. La segunda asume que durante el trabajo preparatorio la mente no pone en acción todas las ideas posibles, sino solamente aquellas que tienen algo que ver con el objeto de estudio (ibídem, p. 269).
El campo de la electroencefalografía ha venido a demostrar, con sus muchas investigaciones al respecto, que cuando se realiza una baja en la frecuencia de las ondas del cerebro (ondas o ritmo alfa y theta: de 10 ó 5 ciclos por segundo, respectivamente, y unos 50 microvoltios en promedio) a través de la relajación, se da una mayor sincronía entre las diversas partes del cerebro y aumenta considerablemente la actividad de los procesos preconscientes. Los grandes descubrimientos y creaciones científicas se efectuaron precisamente en estas condiciones, es decir, cuando sus autores se encontraban relajados físicamente, con los ojos cerrados, tranquilos y en actitud de ensueño (Arquímedes, Newton, Darwin, Poincaré, etc.).
Toda la historia de los descubrimientos científicos, como la de las creaciones artísticas, está llena de anécdotas que hacen ver que el proceso creativo se da como "entre bastidores", pero siempre después que la mente consciente ha luchado con el problema, lo ha intentado todo y lo deja, alejándose del mismo.
Cuando analizamos el contexto en que se da la verdadera intuición, constatamos que no es una simple conjetura y, menos aún, el resultado de un acertijo o de intentos por ensayo y error. La verdadera intuición es una visión intelectual de una relación, que puede ser el significado, alcance o estructura de un problema o situación; es espontánea, íntima, inesperada, instantánea, intensamente clara (tal como si esta idea o verdad se tuviera a la vista) y no ocurre por vía de razonamiento; simplemante, uno es "arrastrado" hacia la nueva verdad. Y estos fuertes sentimientos de convicción, de la vivencia del eureka, son -según MacLean (1978)- , en gran parte, generados por una tormenta que desencadena el sistema límbico, es decir, que tienen una gran componente emotiva.
5.6 Lógica implícita de la intuición. Una pregunta muy pertinente a este respecto es la siguiente: ¿existe lógica en el proceso preconsciente que culmina con la intuición novedosa? Frecuentemente se identifica una intuición -especialmente cuando la verdad de su contenido no puede demostrarse de inmediato- como algo irracional, y a quien cree en ella se le considera falto de lógica, de razón y, también, anticientífico. Los mayores genios de la historia tuvieron que soportar esto, a veces, durante toda su vida.
Hace mucho tiempo Pascal dijo una frase que se ha hecho famosa: "el corazón tiene razones que la razón no conoce". No es al corazón físico a lo que se refiere Pascal, y ni siquiera a los sentimientos, sino a la función cognoscitiva de la intuición, que es capaz de sintetizar y aprehender la totalidad de una realidad o situación dada. Desde luego, la intuición no es infalible. Ningún conocimiento humano lo es. Pero el proceso intuitivo, que se desarrolla más allá del umbral de la conciencia, puede seguir una lógica implícita, imposible de captar a nivel consciente, debido a la complejidad y rapidez de las relaciones que están en juego. Esta posición sobre la lógica implícita es sotenida por autores como Polanyi (1969), Kuhn (1978), Weimer (1979) y, sobre todo, por Henri Poincaré quien, después de sus descubrimientos matemáticos y astronómicos, refiriéndose al proceso inconsciente de las intuiciones que le llevaron a esos hallazgos, afirma: "el yo subliminal no es en forma alguna inferior al yo consciente; no es meramente automático, es capaz de discernimiento; tiene tacto y delicadeza; sabe cómo elegir y adivinar... Conoce cómo adivinar mejor que el yo consciente, ya que tiene éxito donde éste ha fracasado. En una palabra, ¿no es el yo subliminal superior al yo consciente?" (1978, pág. 84).
5.7 Armonía entre las diferentes partes del cerebro. Quizá, la falla mayor de nuestra educación haya consistido en cultivar, básicamente, un solo hemisferio, el izquierdo, y sus funciones racionales conscientes, descuidando la intuición y las funciones holistas y gestálticas del derecho, e, igualmente, marginando la componente emotiva y afectiva y su importancia en el contexto general. Así, mientras en un nivel llevamos una existencia que parece racional y cuerda, en otro nivel estamos viviendo una existencia rabiosa, competitiva, miedosa y destructiva. La armonía entre las tres partes del cerebro, entre las tres estructuras fundamentales -hemisferio izquierdo, derecho y sistema límbico- , su equilibrio y sabia orquestación deberá ser un objetivo fundamental de nuestra educación moderna.
La serenidad y paz emocional es indispensable para que los engramas y módulos se abran a la búsqueda inquisitiva de la mente autoconsciente, incluso para que puedan enfrentar el riesgo y el temor al fracaso. En condiciones normales, el porcentaje de eficiencia del cerebro corriente de muchos adultos no supera el 5% de sus posibilidades, cuando en condiciones óptimas, como las que popician algunos métodos de orquestación ideal, pueden aumentar hasta 5 veces el rendimiento normal.
5.8 El yo crea su cerebro. Hay, además, otro aspecto de extremada significación y trascendencia, y es el que se deriva de la función activa de la mente autoconsciente, la cual es capaz de provocar cambios en los acontecimientos neuronales, formando y creando, así, su propio cerebro.
"Cuando el pensamiento -dice Eccles- lleva a la acción, como neurólogo, me veo obligado a conjeturar que, de algún modo, mi pensamiento cambia los patrones operativos de las actividades neuronales de mi cerebro. Así, pues, el pensamiento acaba por controlar las descargas de impulsos de las células piramidales de mi corteza cerebral, y finalmente las contracciones de mis músculos y los patrones de conducta que se derivan de ahí" (1980, pág. 318).
La conclusión a que llegan tanto Popper como Eccles es que la actuación de la personalidad y del yo van formando y estructurando el cerebro y que, por ello, "está muy claro que nuestro cerebro es, al menos en parte, el producto de nuestra mente" (pág. 534). Esta razón es la que los llevó a cambiar el título de su obra "El Yo y el Cerebro", por el de "El Yo y su Cerebro". Y hacen ver que aunque el yo y la mente consciente tienen una base física que parece centrarse en el cerebro, son algo muy distinto de cualquier otra realidad existente o del mismo cerebro, lo cual se demuestra por el hecho de que "podemos perder partes considerables del cerebro sin que ello interfiera con nuestra personalidad" (1980, p. 130).
Una posición, más o menos similar, había sostenido también Sperry (1969b):
"En este esquema -dice él- se considera que los fenómenos conscientes interactúan con los aspectos fisicoquímicos y fisiológicos del cerebro, gobernándolos en gran medida. Obviamente, también se produce la relación inversa, por lo que se concibe una interacción mutua entre las propiedades fisiológicas y mentales. Aun así, la interpretación presente tendería a restaurar a la mente en su vieja posición prestigiosa sobre la materia, en el sentido de que los fenómenos mentales trascienden claramente los fenómenos de la fisiología y de la bioquímica".
6. Conclusiones y Aplicaciones
La comprensión y el esclarecimiento de un área determinada del saber siempre repercute benéficamente en muchas otras. Podemos preguntarnos qué implicaciones trae lo expuesto hasta aquí para la promoción y cultivo del talento creador.
6.1. Los sabios de la antigüedad solían dar a sus consultantes una respuesta o profecía ambigua, que producía el efecto de obligarle a mirar hacia sus adentros, a consultar sus propias intuiciones y sabiduría, a replantearse la situación, a volver a considerar sus planes y a pensar nuevas posibilidades. En todo esto había una creencia: que la información para la respuesta y solución adecuada de nuestros problemas está, por lo menos en gran parte, dentro de nosotros mismos y que allí hay que buscarla.
6.2. Se ha demostrado en forma cada vez más clara que cuanto más creemos en las habilidades de nuestra mente, cuanto más la utilizamos y tenemos fe en ella, mejor trabaja. En efecto, parece que el mayor obstáculo que se opone a la expansión y uso de la mente intuitivo-creativa, lo que más inhibe su capacidad y dinamismo, es la falta de fe en nosotros mismos, ya que una gran confianza en uno mismo y en la propia capacidad elimina ciertos constreñimientos mentales que imposibilitan, a nivel neurofisilógico cerebral de los engramas, el flujo de ideas y sus relaciones.
6.3. Son muchos los autores e investigadores que han demostrado que la falta de desarrollo estructural lleva luego a una incapacidad funcional. Sperry lo especifica en los siguientes términos: "muchos elementos internos de nuestro cerebro se activan solamente con operaciones muy específicas y, si estas actividades no se realizan -de una manera particular durante las etapas del desarrollo cuando las neuronas y sus sinapsis dependen mucho del uso- las neuronas involucradas pueden sufrir un proceso regresivo, dejando profundas deficiencias funcionales en su maquinaria integradora" (Bogen, 1976). Esto explicaría tantos hechos y constataciones de "desventajas culturales", es decir, de personas cuyas potencialidades han quedado sin desarrollar por falta de una "escolaridad apropiada".
6.4. Una actividad básicamente inhibidora es la evaluación escolar, de acuerdo a como se practica en la gran mayoría de nuestros centros educacionales. Es antihumano el forzar hacia un conformismo, el mutilar el pensamiento divergente, el sancionar la discrepancia aunque sea razonada, el no aceptar la oposición aunque sea lógica, el no tolerar la crítica aunque sea fundada. Todo esto se lleva a cabo, de hecho, y en la forma más natural e impune, en todos nuestros sistemas "educativos", y lo peor es que se realiza inhibiendo o coartando potencialidades, iniciativas e impulsos del ser humano que lo proyectan mucho más allá de los cauces y metas que se le han preprogramado desde afuera.
6.5. En los últimos tiempos se ha denunciado frecuentemente (Kuhn, 1978; Polanyi, 1969; Feyerabend, 1975, 1978; Weimer, 1979; Maslow, 1982) el nivel de asfixia y sofocación de la creatividad y la esterilidad intelectual que produce en los medios académicos la imposición de una normativa metodológica que todo lo reduce a caminar por donde ya se caminó, a explorar como antes se exploró, a pensar como antes de pensó y, en resumidas cuentas, a no hacer nada que antes no se haya hecho, cortándole, de esta manera, las alas y el vuelo a la mejor imaginación creadora y al pensamiento más original y productivo.
6.6. La naturaleza de los procesos preconscientes que hemos analizado requiere, como condición indispensable, que se renuncie -por lo menos temporalmente- al único orden aparente, a la única lógica siempre usada, a la única racionalidad siempre aceptada, y que se dé cierta entrada a lo que inicialmente puede presentarse como aparente desorden, caos y sinsentido, porque muy bien puede haber, en ese campo desconocido que se investiga, otro tipo de orden, otra clase de lógica y otra forma de racionalidad que no pueden entrar totalmente en los esquemas anteriores. En fin de cuentas, lo nuevo y original puede serlo en muchos aspectos, en muchas formas y a muchos niveles.
6.7. Finalmente, conviene enfatizar que los procesos creativos, como el pensamiento original y productivo, no son acciones aisladas en las personas, sino que impregnan toda la personalidad; es decir, que no son algo que se toma o se deja, que se entrega o se adquiere en un momento, como en un "taller de creatividad", en una "semana de la creatividad" y cosas por el estilo. La verdadera creatvidad la favorece y la propicia un clima permanente de libertad mental, una atmósfera general, integral y global que propicia, estimula, promueve y valora el pensamiento divergente y autónomo, la discrepancia razonada, la oposición lógica, la crítica fundada. Como podremos constatar, todo esto es algo que se proclama mucho de palabra, pero que se sanciona, de hecho, en todos los niveles de nuestras instituciones "educativas". Siempre es peligroso defender una opinión diverge. Los representantes del status toman sus precauciones contra esos "fastidiosos perturbadores del orden", contra esos "desestabilizadores del sistema". Por esto, no resulta nada fácil forjarse una opinión propia. Ello exige osadía intelectual, esfuerzo y valentía, y una personalidad muy segura, independiente y auténticamente madura. Todos los innovadores, por muy beneméritos que los consideren después las generaciones posteriores, han tenido que pargar por ello. Así le ocurrió a Copérnico, a Galileo, a Newton, a Darwin, a Freud, a Einstein, a Max Planck y a muchos otros, tanto en el campo de las ciencias como en el de las Humanidades y las Artes.
a la Luz de la Neurociencia
Miguel Martínez Miguélez.
l. Orientación Introductoria
Hace poco más de un año, el Congreso Norteamericano emitió una Resolución por medio de la cual designó la década del 90 como "década del cerebro", y destinó más de 500 millones de dólares para el estudio de la Neurociencia durante ese año.
Las expectativas que se han formado sobre los estudios de la maquinaria neuronal son ilimitadas. Como en otro tiempo se estudiaron las aves para fabricar máquinas volantes y los peces para hacer submarinos, ahora se trata de arrancarle los secretos a la dinámica cerebral para sustituir al hombre por máquinas pensantes que lo imiten y, si es posible, lo superen en el nivel de eficacia de las decisiones a tomar.
No podemos formarnos una idea exacta del futuro promisor que pueden tener los estudios de la Neurociencia. Quizá, no mucho más precisa de la que se podrían haber formado los cavernícolas sobre nuestra civilización actual.
En esta conferencia, nos preguntamos hasta qué punto los estudios actuales sobre Neurociencia iluminan el proceso creador. Es decir, qué aportes nos ofrecen la neurofisiología, la neuroquímica, la neurocirugía, la neurofarmacología y la neuropsicología en la comprensión del origen, dinámica y éxito del pensamiento divergente, innovador y enriquecedor. En una palabra, nos preguntamos qué relación directa existe entre la experiencia interna subjetiva, que es nuestra realidad primaria, y el cerebro como sede de la misma.
Las neurociencias señaladas abundan en datos semi-empíricos que corren el riesgo de ser poco explotados si no son ubicados en sus contextos específicos, si no se relaciona y armoniza la estructura de estos hallazgos con la estructura y funcionamiento del cerebro y si no se le hace avanzar de su estado actual de datos primarios con una organización estructural y sistémica, es decir, a través de un proceso de teorización que los integre y le dé pleno sentido. En fin de cuentas, como solía decir Einstein, la ciencia consiste en crear teorías.
Por otra parte, el principo rector que nos guiará en el ordenamiento y en la expresión de estas ideas será el principio de economía de estructuras, principio de una validez incuestionable en la naturaleza humana, y que pudiéramos concretar más precisamente de la manera siguiente: a cada estructura específica del cerebro corresponde una función, y esta función será tanto más acabada y perfecta cuanto más siga y respete la estructura en que se apoya.
2. Complejidad estructural y funcional.
Los datos que especifican la naturaleza constitutiva del cerebro humano son todos muy sorprendentes, aparentemente increíbles y casi imposibles de imaginar. Veamos sólo algunos de ellos:
- El cerebro tiene sólo el 2% del peso del cuerpo, pero consume el 20% de su energía.
- Está compuesto por unos 10 a 15 mil millones de neuronas, cada una de las cuales se interconecta con otras por un número de sinapsis que va de varios centenares a más de 20.000, formando una red estructural que es unas 100 veces más compleja que la red telefónica mundial.
- Sin embargo, el tiempo de activación entre dos sinapsis es inferior a un milisegundo (Eccles, 1973).
- Una estimación modesta de la frecuencia de impulsos entre los dos hemisferios supera los 4000 millones por segundo, 4000 Megahertz (MHz), (Eccles,1980, p. 366), cuando las computadoras más sofisticadas se acercan ahora a los 80 ó 100 MHz.
- De esta manera, la velocidad de procesamiento de información del sistema nervioso no consciente supera toda posible imaginación humana, siendo de uno a diez millones de bits (unidades de información) por segundo (Hainer, 1968), lo cual equivale a unas 300 páginas de lenguaje de un libro normal.
- Toda experiencia sensorial, consciente o inconsciente, queda registrada en el aparato neuronal y podrá ser evocada posteriormente, si se dan ciertas condiciones propicias; y algo parecido sucede con nuestro conocimiento hereditario inconsciente que constituye una base de potencialidad aun mucho mayor (Popper, 1980, p.136-7).
- Parece ser que el cerebro, al igual que algunos sentidos como la vista y el oído, utilizan los principios holográficos para almacenamiento de información, de modo que, registrando únicamente la pauta de difracción de un evento, conserva la información de la totalidad y el aprendizaje se reduce a la organización jerárquica de estructuras de estructuras. Esto indicaría que el cerebro sigue el sabio concepto de no poner en la cabeza nada que pueda ubicarse en una estantería.
- Igualmente, la vastedad y los recursos de la mente son tan grandes que el hombre puede elegir, en un instante dado, cada una de las 1040 sentencias diferentes de que dispone una lengua culta (Polanyi, 1969, p. 151).
Estos y otros datos similares nos llevan a concluir que el cerebro humano es la realidad más compleja del universo que habitamos.
Siguiendo el principio de economía antes citado, nos podemos preguntar qué sentido o significado tiene, o qué función desempeña, esta asombrosa capacidad del cerebro humano que reside en su ilimitada posibilidad de memoria y en su inimaginable velocidad de procesar información. Nuestra respuesta es que esa dotación gigantesca está ahí, esperando que se den las condiciones apropiadas para entrar en acción.
3. Areas comprometidas y áreas disponibles
Szentágothai (1975), basándose en extensos estudios microestructurales, ha desarrolado la idea según la cual, tanto en la estructura como en la función de todas las áreas de la corteza cerebral, la columna, módulo o engrama, constituye la unidad básica, está dispuesta verticalmente respecto a la superficie, se compone de unas 10.000 neuronas de diferentes tipos, especialmente excitadoras e inhibidoras, y toda la maquinaria neuronal de la corteza cerebral humana posee de uno a dos millones de módulos o engramas.
Se prodrían comparar los módulos a los microcircuitos integrados de la electrónica actual, aunque, siendo mucho más complejos, tienen un sistema propio de generar energía interna, asegurando la delimitación del entorno mediante su acción inhibidora sobre los módulos adyacentes, de modo que cada módulo puede actuar sobre cientos de otros, recibiendo a su vez la acción de ellos. Cada módulo se puede también comparar a una estación de radio transmisora hacia la mente y receptora de ella (Eccles, 1980, p. 538), con una disposición funcional de excitación e inhibición en retroalimentación y proalimentación. El cerebro es un sistema abierto de sistemas abiertos cuya operación en conjunto es inmensamente compleja y está más allá de todo lo imaginable.
Penfield (1966) llama áreas comprometidas a aquellas áreas del córtex que desempeñan funciones específicas; así, las áreas sensoriales y motoras están comprometidas desde el nacimiento con esas funciones, mientras que las áreas dedicadas a los procesos mentales superiores son áreas no comprometidas, en el sentido de que no tienen localización espacial concreta, y su función no está determinada genéticamente. Penfield hace ver que mientras la mayor parte de la corteza cerebral de los animales está comprometida con las funciones sensoriales y motoras, en el hombre sucede lo contrario: la mayor parte de su cerebro no está comprometida, sino que está disponible para la realización de un futuro no programado.
Entre las muchas realidades importantes en el funcionamiento del cerebro, hay un hecho sumamente relevante que conviene subrayar: las vías de los órganos receptores que van al cerebro nunca son directas, sino que siempre hay conexiones sinápticas de una neurona a otra en las estaciones de relé. Una neurona sólo lleva el "mensaje" de un extremo al otro de su axón. Por lo tanto, cada uno de estos estadios da cierta oportunidad de modificar la codificación del "mensaje" procedente de los receptores sensoriales. Esta situación llevó a Mountcastle (1975) a afirmar:
"Todos creemos vivir directamente inmersos en el mundo que nos rodea, sentir sus objetos y acontecimientos con precision y vivir en el mundo real y ordinario. Afirmo que todo eso no es más que una ilusión perceptiva, dado que todos nosotros nos enfrentamos al mundo desde un cerebro que se halla conectado con lo que está 'ahí fuera' a través de unos cuantos millones de frágiles fibras nerviosas sensoriales. Esos son nuestros únicos canales de información, nuestras líneas vitales con la realidad. Estas fibras nerviosas sensoriales no son registradores de alta fidelidad, dado que acentúan ciertas características del estímulo, mientras que desprecian otras. La neurona central es un contador de historias, por lo que respecta a las fibras nerviosas aferentes, y nunca resulta completamente fiable, permitiendo distorsiones de cualidad y de medida en una relación espacial forzada aunque isomórfica entre 'fuera' y 'dentro'. La sensación es una abstracción, no una réplica, del mundo real".
4. Complementariedad de las estructuras cerebrales.
En 1981 le fue otorgado a Roger Sperry, del Instituto Tecnológico de California, el Premio Nóbel por sus investigaciones y hallazgos en el campo de la neurociencia. Sperry, entre otras cosas, ha dicho: "Cada uno de los dos hemisferios cerebrales parece tener sus propias sensaciones, percepciones, pensamientos, sensibilidad y memoria". Y, al especificar las funciones propias de cada uno, viene a precisar, integrar y, en ciertos aspectos, a completar hallazgos de muchos otros investigadores, de extraordinarias implicaciones para la comprensión del proceso creador.
El hemisferio izquierdo, que es consciente, realiza todas las funciones que requieren un pensamiento analítico, elementalista y atomista; su modo de operar es lineal, sucesivo y secuencial en el tiempo, en el sentido de que va paso a paso; recibe la información dato a dato, la procesa en forma lógica, discursiva, causal y sistemática y razona verbal y matemáticamente, al estilo de una computadora donde toda "decisión" depende de la anterior; su modo de pensar le permite conocer una parte a la vez, no todas ni el todo; es predominantemente simbólico, abstracto y proposicional en su función, poseyendo una especialización y control casi completo de la expresión del habla, la escritura, la aritmética y el cálculo, con las capacidades verbales e ideativas, semánticas, sintácticas, lógicas y numéricas (Martínez, 1987).
El hemisferio derecho, en cambio, que es siempre inconsciente, desarrolla todas las funciones que requieren un pensamiento o una visión intelectual sintética y simultánea de muchas cosas a la vez. Por ello, este hemisferio está dotado de un pensamiento intuitivo que es capaz de percepciones estructurales, sincréticas, geométricas, configuracionales o gestálticas, y puede comparar esquemas en forma no verbal, analógica, metafórica, alegórica e integral. Su manera de operar se debe, por consiguiente, a su capacidad de aprenhensión estereognósica del todo, a su estilo de proceder en forma holista, compleja, no lineal, tácita, simultánea y acausal. Esto le permite orientarse en el espacio y lo habilita para el pensamiento y apreciación de formas espaciales, el reconocimiento de rostros, formas visuales e imágenes táctiles, la comprensión pictórica, la de estructuras musicales y, en general, de todo lo que requiere un pensamiento visual, imaginación o está ligado a la apreciación artística (ibídem).
La velocidad de trabajo y procesamiento de información de ambos hemisferios es totalmente diferente: mientras el sistema nervioso racional consciente (hemisferio izquierdo) procesa apenas unos 40 bits (unidades de información) por segundo, la plena capacidad de todo el sistema nervisoso inconsciente (asentado, en su mayor parte, en el hemisferio derecho, el cerebelo y el sistema límbico) alcanza -como ya señalamos- de uno a diez millones de bits por segundo (Hainer, 1968).
Es conveniente advertir que, de acuerdo a algunos investigadores, el 44% de las personas zurdas lateralizan algunas de estas funciones en sentido contrario al usual (Restak, 1979, p. 193), y que igualmente harían los japoneses debido a la estructura de su lengua, en que dominan las vocales, sin embargo, al ser educados en Occidente siguirían la pauta occidental (Tsunoda, 1985).
John Eccles (1980), Premio Nóbel por sus descubrimientos sobre transmisión neurológica, estima que el cuerpo calloso está compuesto por unos 200 millones de fibras nerviosas que cruzan por él de un hemisferio a otro, conectando casi todas las áreas corticales de un hemisferio con las áreas simétricas del otro, y que, teniendo una frecuencia de unos 20 ciclos cada una, transportan una cantidad tan fantástica de tráfico de impulsos en ambas direcciones que supera los 4000 millones por segundo, 4000 Megahertz. Este tráfico inmenso, que conserva los dos hemisferios trabajando juntos, sugiere por sí mismo que su integración es una función compleja y de gran trascendencia en el desempeño del cerebro. La sutileza y la inmensa complejidad de los engramas espaciotemporales que así se forman, constituyen lo que Sherrington llamaba "la trama encantada" y -según Eccles (1975)- se hallan muy por encima de los niveles de investigación logrados por la física y la fisiología de nuestros días.
Aunque la actividad del hemisferio derecho es totalmente inconsciente debido a su alta velocidad, tiene, no obstante, una especie de reverberación en el izquierdo. De este modo, la mente consciente, que actúa sólo sobre este hemisferio, puede, sin embargo, tener un acceso indirecto prácticamente a toda la información que le interesa, en un momento dado, del hemisferio derecho. Por esta razón, ambos hemisferios tienen una estructura y desarrollan actividades especializadas, pero que se complementan; en efecto, muchas funciones de codificación, almacenamiento y recuperación de información dependen de la integración de estas funciones en ambos hemisferios. Aún más, la complementariedad se encuentra tan radicada en su naturaleza que en los casos de atrofia congénita de un hemisferio, el otro trata de realizar el trabajo de los dos, y -según Sperry- al cortar el cuerpo calloso (impidiendo, con ello, el paso de información de uno a otro), cada hemisferio opera de manera independiente como si fuera un cerebro completo, pero, evidentemente, en forma menos eficiente aun en la realización de sus propias funciones específicas. Como señala el eminente neurólogo y Premio Nóbel Ramón y Cajal, "es imposible entender el plan arquitectónico del cerebro si uno no admite, como principio guía de este plan, la unidad de percepción" (Ornstein, 1973, p. 117-8).
Este hecho tiene, como veremos más adelante, incalculables implicaciones para el fomento y programación de actividades creadoras y para la promoción del autoaprendizaje.
Ya los psicólogos de la escuela de Würzburg descubrieron asombrados, desde principios de siglo, que en el estudio de un problema el proceso determinante de la solución se desarrollaba al margen de la conciencia. Las personas sometidas a los experimentos nunca podían indicar cómo obtenían la solución. En efecto, nadie tiene conciencia clara de cómo escoge, a partir de millones de posibilidades, y de cómo termina adivinando.
En cierta ocasión, Einstein afirmó que los científicos son como los detectives que se afanan por seguir la pista de un misterio, pero que los científicos creativos deben cometer su propio "delito" y también llevar a cabo la investigación. Einstein, como otros científicos eminentes, sabía esto por experiencia propia. Ellos, ante todo, habían cometido el "delito" de pensar y creer en algo que iba en contra del pensamiento "normal" y corriente de los intelectuales y de lo aceptado por la comunidad científica; algo que desafiaba las normas de un proceder "racional" e, incluso, de la misma lógica consagrada por el uso de siglos; algo que solamente se apoyaba en su intuición. La osadía intelectual siempre ha sido un rasgo distintivo de las personas creadoras; incluso más que el mismo C.I. Es perfectamente posible -señala Popper- que un gigante intelectual como Einstein, posea un C.I. comparativamente bajo, y que, entre las personas con un C.I. excepcionalmente alto, sean raros los talentos creativos (1980, p. 139).
5. Dinámica del Proceso Creador.
Al entrar en la dinámica del proceso creador, aspecto central de nuestro tema, conviene señalar, en honor a la clarificación y precisión de conceptos, tres hechos que, sin temor a exagerar, pudiéramos concretar en las siguientes expresiones: 1) la formación del pensamiento crítico y el desarrollo de la creatividad son los objetivos más frecuentes en los planes de estudio a todo nivel; 2) estos objetivos son, paradójicamente, los menos cultivados en forma expresa y, cuando emergen espontáneamente, los más perseguidos, y, 3) esta falta de cultivo y esta persecución se interpretan ordinariamente como un interés en neutralizar individuos revolucionarios, anárquicos o desestabilizadores del sistema y nunca como lo que realmente son, una afirmación de la personalidad inmadura o incapaz del docente, o de los intereses de los directivos.
El proceso creador, en acción, sigue una dinámica constituida por varias etapas o pasos, cuya naturaleza y secuencia podemos ordenar integrando una gran variedad de aportes de las diferentes neurociencias.
5.1 Motivación inicial. En primer lugar, debe existir una motivación o interés específico centrado en un área determinada, que tiene un gran significado intelectual o emocional para nosotros. Solamente así, la mente inicia la tarea de buscar y recuperar recuerdos, palabras, expresiones, ideas, sucesos, imágenes, melodías, etc., sondeando y escudriñando activamente los dispositivos modulares abiertos o semiabiertos para integrar su contenido en un recuerdo reconocible, rico en significación personal.
5.2 Exploración del contenido de los módulos abiertos. En esta actividad, la mente actúa remota y lentamente, sin potencia coercitiva, sobre una amplia extensión de módulos de la corteza cerebral, en los cuales está codificada la información: aunque necesita aproximadamente sólo un milisegundo la transmisión de una neurona a otra, la mente autoconsciente emplea, sin embargo, unos 800 milisegundos para ejecutar una orden. Este tiempo, relativamente largo, de incubación lo emplea en sondear la disposición y contenido de los módulos abiertos o que tengan cierto grado de apertura, es decir, que sintonizan con sus intereses actuales; pero, a través de su acción sobre los módulos abiertos, puede influir sobre los cerrados que tengan cierta semejanza de contenido, y al actuar sobre todos estos módulos del hemisferio izquierdo, consciente, puede sondear también el contenido de los módulos del derecho, inconsciente, e incorporar e integrar su riqueza y significación propia. Le es posible realizar esta acción a través de las fibras del cuerpo calloso que conectan las áreas simétricas de ambos hemisferios, y por el efecto de reverberación que existe entre los módulos de ambos hemisferios que tienen cntenidos relacionados. Así, la mente autoconsciente, en fracciones de segundo, puede sondear cientos de miles de unidades independientes y sintetizar su gran diversidad haciendo de ella una unidad de experiencia consciente.
5.3 Papel activo de la mente autoconsciente. En nuestro cerebro existe una especie de división en jerarquías de controles: los resultados de primer orden o nivel son revisados críticamente por la mente autoconsciente, es decir, la mente consciente de sí, autorreflexiva, y, así, se forma un segundo orden, como sucede cuando el yo observa las ilusiones ópticas y se hace críticamente consciente de que "tiene" una ilusión y de que debe superarla, o cuando reconoce que un nombre o un número no es correcto y ordena un nuevo proceso de recuerdo, etc. De esta manera, en un sistema abierto de sistemas abiertos, como es el cerebro humano, el yo se va ubicando y conserva siempre la mayor altura en esta jerarquía de control, es decir, la mente autoconsciente tiene una función maestra, superior, interpretativa y controladora, en su relación con el cerebro, ya que acepta o rechaza, usa o modifica, valora y evalúa los contenidos que le ofrece el cerebro de relación. Popper dice que "el yo, en cierto sentido, toca el cerebro del mismo modo que un pianista toca el piano o que un conductor acciona los mandos de su coche" (1980, p. 557).
Al tratar de recuperar el recuerdo o la información que nos interesa en un momento determinado, la mente autoconsciente sondea ensayando todo tipo de estrategias. Es un proceso activo y extremadamente complejo. Para que la mente trabaje eficientemente con el cerebro e interactúe con él, precisa una buena dosis de aprendizaje intenso, que se concreta en el uso eficaz del lenguaje, expresando las ideas con palabras y oraciones adecuadas, comprobando hacia atrás y hacia adelante, avanzando y retrocediendo, evaluando y juzgando.
Teniendo presente cuál es nuestra atención, elección e interés, y usando estos tópicos como claves en su operación, la mente puede hacer una selección de lo que le ofrece el cerebro de relación (módulos explorados) y mezclar los resultados de muchas áreas diferentes formando una unidad integrada de experiencia consciente; es decir, la mente autoconsciente desempeña el papel principal de acción en la búsqueda, selección, descubrimiento, organización e integración de contenidos. No hay un proceso mecánico simple de la mente autoconsciente; no se accionan sencillamente algunas claves y se obtiene un mensaje, se oprime una tecla y se obtiene una respuesta inmediata y última, tal como ocurriría con la memoria o casillero de una computadora; "las cosas son infinitamente más complicadas" -dice Eccles. En la generación de oraciones, por ejemplo, se produce un continuo modelado y modificación oscilando hacia adelante y hacia atrás y aproximándose, en un juego continuo de interacción, desarrollado entre la mente autoconsciente, por un lado, y los centros cerebrales superiores, por el otro. El trabajo, por ejemplo, de una neurona inhibitoria, en este contexto, es similar al de un escultor que corta y descarta partes de la piedra a fin de formar una estatua. Esta dinámica y actividad de la mente autoconsciente supera ampliamente las explicaciones y teorías que asignan a la mente un carácter de "espectador pasivo" ante las reacciones del cerebro.
El nivel de complejidad que se da en la interacción entre la parte consciente y la inconsciente es muy alto. Cuando nuestra mente está libre de mecanismos defensivos, cuando actúa espontáneamente, cuando observa y ausculta todas las reacciones de su propio cerebro, dispone de un cúmulo intenso de datos que procesa, a veces inconscientemente, y genera conclusiones que se le presentan como intuiciones. Esta "sabiduría del organismo" nos proporciona juicios que pueden ser más sabios que el pensamiento consciente, tomado en sí mismo, ya que el carácter racional del hombre le lleva, quizá, a negarse a sí mismo y a desconocer aquella parte que se le presenta con una aparente incoherencia o como amenazadora. A veces, hay un auténtico antagonismo entre las tendencias excesivamente racionalistas y la intuición; pareciera como si la dialéctica, o el diálogo, entre los dos hemisferios cerebrales, derecho e izquierdo, todavía no hubiera terminado.
5.4 Interacción en el sistema cognitivo-afectivo. De una importancia capital es la relación entre el sistema límbico o lóbulo límbico y el neocórtex prefrontal, es decir, entre el sistema emotivo y el cognitivo, unidos a través de una gran red de canales de circulación en ambas direcciones. El sistema límbico abarca un ensamblaje extremadamente complejo de estructuras, cuya plena comprensión, tanto estructural como funcional, no ha sido aún alcanzada. Sabemos, sin embargo, muy bien que el sistema límbico da un colorido emocional cambiando en gran medida las percepciones conscientes y, viceversa, que, mediante la corteza prefrontal (sistema consciente), el sujeto ejerce una influencia de control sobre las emociones generadas por el sistema límbico. Es más, hoy día se avanzan teorías que los consideran como un solo sistema, la estructura emocional-cognitiva, ya que hay vías de complicada circulación que van desde las entradas sensoriales al sistema límbico y luego, de ahí, al lóbulo prefrontal, regresando de nuevo al sistema límbico y, posteriormente, una vez más, al lóbulo prefrontal.
Nauta (1971), un gran estudioso de la relación entre los sistemas prefrontal y límbico, señala que el estado interno del organismo (hambre, sed, miedo, rabia, placer, sexo, etc.) se indica a los lóbulos prefrontales desde el hipotálamo, los núcleos septales, el hipocampo, la amígdala y demás componentes del sistema límbico, a través de una gran red de vías y circuitos que llevan intenso tráfico de información; el córtex prefrontal sintetiza toda esta información emotiva, sentimental y apetitiva y traza, luego, una guía adecuada de conducta. De esta manera, los estados afectivos adquieren una importancia extraordinaria, ya que pueden inhibir, distorsionar, excitar o regular los procesos cognoscitivos, conclusión ésta que deberá cambiar muchas prácticas antieducativas, que no se preocupan de crear el clima o atmósfera afectivos necesarios para facilitar los procesos de aprendizaje y el fomento y desarrollo de la creatividad.
5.5 Influencia del pasado y vivencia del eureka. Nuestra mente autoconsciente puede buscar en la memoria los datos e ideas apropiados para la solución de un problema y luego relacionarlos, pero esto casi siempre lo hace comparando el planteamiento del problema con nuestra estructura cognoscitiva previa, la cual activa las ideas antecedentes pertinentes y las soluciones dadas a problemas anteriores parecidos que, a su vez, son reorganizadas y transformadas en forma de proposiciones de solución al nuevo problema que se plantea. Ahora bien, cuando la solución del problema exige relaciones o estructuras novedosas u originales, la mente consciente fácilmente fuerza las cosas en la dirección errónea, en la dirección de lo conocido, de lo viejo, de lo ya sabido, es decir, nos lleva por un camino estéril. Sin embargo, este esfuerzo no es inútil, al revés, puede ser muy provechoso, pues selecciona muchas ideas pertinentes que, de alguna manera, pueden tener conexión con el problema. Estas ideas, cuando la mente consciente deja de forzarlas en una determinada dirección, se unen entre sí y con otras pertinentes y adecuadas que ellas movilizan por un proceso inconsciente y de acuerdo a su propia naturaleza; no es que se enlacen al azar, pues el azar no es creativo. La unión de estas ideas por sus características y naturaleza y a un nivel preconsciente o subliminal, da como resultado el hallazgo, la invención o el descubrimiento creativos. Pudiéramos decir que un conocimiento que ya existe, pero en forma inconsciente, se hace consciente a través de la "intuición". No de otra manera se podrían explicar los hechos que hacen ver que esos resultados aparecen durante momentos de reposo, pero, ordinariamente, después de un trabajo mental duro y laborioso sobre los mismos y tras repetidos rechazos insatisfactorios.
Ya Helmholtz, a fines del siglo pasado, identificó tres etapas en su trabajo creativo: 1) una investigación inicial llevada adelante hasta que le era imposible seguir; 2) un período de reposo y recuperación, y, 3) la ocurrencia de una solución repentina e inesperada (Arieti, 1976, p. 268).
También Poincaré, tratando de explicar el proceso que le llevó a sus múltiples descubrimientos, avanza dos hipótesis. En la primera enfatiza la cualidad estética de la combinación: la mente, como un siervo educado, dejaría pasar por la entrada de la conciencia sólo aquellas combinaciones que llaman la atención por su belleza y elegancia. La segunda asume que durante el trabajo preparatorio la mente no pone en acción todas las ideas posibles, sino solamente aquellas que tienen algo que ver con el objeto de estudio (ibídem, p. 269).
El campo de la electroencefalografía ha venido a demostrar, con sus muchas investigaciones al respecto, que cuando se realiza una baja en la frecuencia de las ondas del cerebro (ondas o ritmo alfa y theta: de 10 ó 5 ciclos por segundo, respectivamente, y unos 50 microvoltios en promedio) a través de la relajación, se da una mayor sincronía entre las diversas partes del cerebro y aumenta considerablemente la actividad de los procesos preconscientes. Los grandes descubrimientos y creaciones científicas se efectuaron precisamente en estas condiciones, es decir, cuando sus autores se encontraban relajados físicamente, con los ojos cerrados, tranquilos y en actitud de ensueño (Arquímedes, Newton, Darwin, Poincaré, etc.).
Toda la historia de los descubrimientos científicos, como la de las creaciones artísticas, está llena de anécdotas que hacen ver que el proceso creativo se da como "entre bastidores", pero siempre después que la mente consciente ha luchado con el problema, lo ha intentado todo y lo deja, alejándose del mismo.
Cuando analizamos el contexto en que se da la verdadera intuición, constatamos que no es una simple conjetura y, menos aún, el resultado de un acertijo o de intentos por ensayo y error. La verdadera intuición es una visión intelectual de una relación, que puede ser el significado, alcance o estructura de un problema o situación; es espontánea, íntima, inesperada, instantánea, intensamente clara (tal como si esta idea o verdad se tuviera a la vista) y no ocurre por vía de razonamiento; simplemante, uno es "arrastrado" hacia la nueva verdad. Y estos fuertes sentimientos de convicción, de la vivencia del eureka, son -según MacLean (1978)- , en gran parte, generados por una tormenta que desencadena el sistema límbico, es decir, que tienen una gran componente emotiva.
5.6 Lógica implícita de la intuición. Una pregunta muy pertinente a este respecto es la siguiente: ¿existe lógica en el proceso preconsciente que culmina con la intuición novedosa? Frecuentemente se identifica una intuición -especialmente cuando la verdad de su contenido no puede demostrarse de inmediato- como algo irracional, y a quien cree en ella se le considera falto de lógica, de razón y, también, anticientífico. Los mayores genios de la historia tuvieron que soportar esto, a veces, durante toda su vida.
Hace mucho tiempo Pascal dijo una frase que se ha hecho famosa: "el corazón tiene razones que la razón no conoce". No es al corazón físico a lo que se refiere Pascal, y ni siquiera a los sentimientos, sino a la función cognoscitiva de la intuición, que es capaz de sintetizar y aprehender la totalidad de una realidad o situación dada. Desde luego, la intuición no es infalible. Ningún conocimiento humano lo es. Pero el proceso intuitivo, que se desarrolla más allá del umbral de la conciencia, puede seguir una lógica implícita, imposible de captar a nivel consciente, debido a la complejidad y rapidez de las relaciones que están en juego. Esta posición sobre la lógica implícita es sotenida por autores como Polanyi (1969), Kuhn (1978), Weimer (1979) y, sobre todo, por Henri Poincaré quien, después de sus descubrimientos matemáticos y astronómicos, refiriéndose al proceso inconsciente de las intuiciones que le llevaron a esos hallazgos, afirma: "el yo subliminal no es en forma alguna inferior al yo consciente; no es meramente automático, es capaz de discernimiento; tiene tacto y delicadeza; sabe cómo elegir y adivinar... Conoce cómo adivinar mejor que el yo consciente, ya que tiene éxito donde éste ha fracasado. En una palabra, ¿no es el yo subliminal superior al yo consciente?" (1978, pág. 84).
5.7 Armonía entre las diferentes partes del cerebro. Quizá, la falla mayor de nuestra educación haya consistido en cultivar, básicamente, un solo hemisferio, el izquierdo, y sus funciones racionales conscientes, descuidando la intuición y las funciones holistas y gestálticas del derecho, e, igualmente, marginando la componente emotiva y afectiva y su importancia en el contexto general. Así, mientras en un nivel llevamos una existencia que parece racional y cuerda, en otro nivel estamos viviendo una existencia rabiosa, competitiva, miedosa y destructiva. La armonía entre las tres partes del cerebro, entre las tres estructuras fundamentales -hemisferio izquierdo, derecho y sistema límbico- , su equilibrio y sabia orquestación deberá ser un objetivo fundamental de nuestra educación moderna.
La serenidad y paz emocional es indispensable para que los engramas y módulos se abran a la búsqueda inquisitiva de la mente autoconsciente, incluso para que puedan enfrentar el riesgo y el temor al fracaso. En condiciones normales, el porcentaje de eficiencia del cerebro corriente de muchos adultos no supera el 5% de sus posibilidades, cuando en condiciones óptimas, como las que popician algunos métodos de orquestación ideal, pueden aumentar hasta 5 veces el rendimiento normal.
5.8 El yo crea su cerebro. Hay, además, otro aspecto de extremada significación y trascendencia, y es el que se deriva de la función activa de la mente autoconsciente, la cual es capaz de provocar cambios en los acontecimientos neuronales, formando y creando, así, su propio cerebro.
"Cuando el pensamiento -dice Eccles- lleva a la acción, como neurólogo, me veo obligado a conjeturar que, de algún modo, mi pensamiento cambia los patrones operativos de las actividades neuronales de mi cerebro. Así, pues, el pensamiento acaba por controlar las descargas de impulsos de las células piramidales de mi corteza cerebral, y finalmente las contracciones de mis músculos y los patrones de conducta que se derivan de ahí" (1980, pág. 318).
La conclusión a que llegan tanto Popper como Eccles es que la actuación de la personalidad y del yo van formando y estructurando el cerebro y que, por ello, "está muy claro que nuestro cerebro es, al menos en parte, el producto de nuestra mente" (pág. 534). Esta razón es la que los llevó a cambiar el título de su obra "El Yo y el Cerebro", por el de "El Yo y su Cerebro". Y hacen ver que aunque el yo y la mente consciente tienen una base física que parece centrarse en el cerebro, son algo muy distinto de cualquier otra realidad existente o del mismo cerebro, lo cual se demuestra por el hecho de que "podemos perder partes considerables del cerebro sin que ello interfiera con nuestra personalidad" (1980, p. 130).
Una posición, más o menos similar, había sostenido también Sperry (1969b):
"En este esquema -dice él- se considera que los fenómenos conscientes interactúan con los aspectos fisicoquímicos y fisiológicos del cerebro, gobernándolos en gran medida. Obviamente, también se produce la relación inversa, por lo que se concibe una interacción mutua entre las propiedades fisiológicas y mentales. Aun así, la interpretación presente tendería a restaurar a la mente en su vieja posición prestigiosa sobre la materia, en el sentido de que los fenómenos mentales trascienden claramente los fenómenos de la fisiología y de la bioquímica".
6. Conclusiones y Aplicaciones
La comprensión y el esclarecimiento de un área determinada del saber siempre repercute benéficamente en muchas otras. Podemos preguntarnos qué implicaciones trae lo expuesto hasta aquí para la promoción y cultivo del talento creador.
6.1. Los sabios de la antigüedad solían dar a sus consultantes una respuesta o profecía ambigua, que producía el efecto de obligarle a mirar hacia sus adentros, a consultar sus propias intuiciones y sabiduría, a replantearse la situación, a volver a considerar sus planes y a pensar nuevas posibilidades. En todo esto había una creencia: que la información para la respuesta y solución adecuada de nuestros problemas está, por lo menos en gran parte, dentro de nosotros mismos y que allí hay que buscarla.
6.2. Se ha demostrado en forma cada vez más clara que cuanto más creemos en las habilidades de nuestra mente, cuanto más la utilizamos y tenemos fe en ella, mejor trabaja. En efecto, parece que el mayor obstáculo que se opone a la expansión y uso de la mente intuitivo-creativa, lo que más inhibe su capacidad y dinamismo, es la falta de fe en nosotros mismos, ya que una gran confianza en uno mismo y en la propia capacidad elimina ciertos constreñimientos mentales que imposibilitan, a nivel neurofisilógico cerebral de los engramas, el flujo de ideas y sus relaciones.
6.3. Son muchos los autores e investigadores que han demostrado que la falta de desarrollo estructural lleva luego a una incapacidad funcional. Sperry lo especifica en los siguientes términos: "muchos elementos internos de nuestro cerebro se activan solamente con operaciones muy específicas y, si estas actividades no se realizan -de una manera particular durante las etapas del desarrollo cuando las neuronas y sus sinapsis dependen mucho del uso- las neuronas involucradas pueden sufrir un proceso regresivo, dejando profundas deficiencias funcionales en su maquinaria integradora" (Bogen, 1976). Esto explicaría tantos hechos y constataciones de "desventajas culturales", es decir, de personas cuyas potencialidades han quedado sin desarrollar por falta de una "escolaridad apropiada".
6.4. Una actividad básicamente inhibidora es la evaluación escolar, de acuerdo a como se practica en la gran mayoría de nuestros centros educacionales. Es antihumano el forzar hacia un conformismo, el mutilar el pensamiento divergente, el sancionar la discrepancia aunque sea razonada, el no aceptar la oposición aunque sea lógica, el no tolerar la crítica aunque sea fundada. Todo esto se lleva a cabo, de hecho, y en la forma más natural e impune, en todos nuestros sistemas "educativos", y lo peor es que se realiza inhibiendo o coartando potencialidades, iniciativas e impulsos del ser humano que lo proyectan mucho más allá de los cauces y metas que se le han preprogramado desde afuera.
6.5. En los últimos tiempos se ha denunciado frecuentemente (Kuhn, 1978; Polanyi, 1969; Feyerabend, 1975, 1978; Weimer, 1979; Maslow, 1982) el nivel de asfixia y sofocación de la creatividad y la esterilidad intelectual que produce en los medios académicos la imposición de una normativa metodológica que todo lo reduce a caminar por donde ya se caminó, a explorar como antes se exploró, a pensar como antes de pensó y, en resumidas cuentas, a no hacer nada que antes no se haya hecho, cortándole, de esta manera, las alas y el vuelo a la mejor imaginación creadora y al pensamiento más original y productivo.
6.6. La naturaleza de los procesos preconscientes que hemos analizado requiere, como condición indispensable, que se renuncie -por lo menos temporalmente- al único orden aparente, a la única lógica siempre usada, a la única racionalidad siempre aceptada, y que se dé cierta entrada a lo que inicialmente puede presentarse como aparente desorden, caos y sinsentido, porque muy bien puede haber, en ese campo desconocido que se investiga, otro tipo de orden, otra clase de lógica y otra forma de racionalidad que no pueden entrar totalmente en los esquemas anteriores. En fin de cuentas, lo nuevo y original puede serlo en muchos aspectos, en muchas formas y a muchos niveles.
6.7. Finalmente, conviene enfatizar que los procesos creativos, como el pensamiento original y productivo, no son acciones aisladas en las personas, sino que impregnan toda la personalidad; es decir, que no son algo que se toma o se deja, que se entrega o se adquiere en un momento, como en un "taller de creatividad", en una "semana de la creatividad" y cosas por el estilo. La verdadera creatvidad la favorece y la propicia un clima permanente de libertad mental, una atmósfera general, integral y global que propicia, estimula, promueve y valora el pensamiento divergente y autónomo, la discrepancia razonada, la oposición lógica, la crítica fundada. Como podremos constatar, todo esto es algo que se proclama mucho de palabra, pero que se sanciona, de hecho, en todos los niveles de nuestras instituciones "educativas". Siempre es peligroso defender una opinión diverge. Los representantes del status toman sus precauciones contra esos "fastidiosos perturbadores del orden", contra esos "desestabilizadores del sistema". Por esto, no resulta nada fácil forjarse una opinión propia. Ello exige osadía intelectual, esfuerzo y valentía, y una personalidad muy segura, independiente y auténticamente madura. Todos los innovadores, por muy beneméritos que los consideren después las generaciones posteriores, han tenido que pargar por ello. Así le ocurrió a Copérnico, a Galileo, a Newton, a Darwin, a Freud, a Einstein, a Max Planck y a muchos otros, tanto en el campo de las ciencias como en el de las Humanidades y las Artes.
Cómo interrumpir los procesos mentales negativos?
¿CÓMO INTERRUMPIR LOS PROCESOS MENTALES NEGATIVOS?
(Ejercicio mental para levantar el ánimo)
por©Stephen L Bernhardt-1998-2007Have-a-heart's Home
Nota importante:
En los Estados Unidos de América se dan más de 17 millones de casos de depresión al año. De entre ellos, menos de un 30% llega a buscar ayuda.En los Estados Unidos vienen a suicidarse más de 30.000 personas al año. De entre ellos, una gran mayoría no acudió a ver a un médico.En este artículo nos proponemos que los millones de deprimidos que aún no han buscado ayuda sepan que NO ESTÁN SOLOS. Hay mucha gente dispuesta a hacerles caso y ayudarles.Con esto queremos decir que no es imposible buscar ayuda en la depresión, pero atención: hay que evitar el autodiagnóstico. El ejercicio que aquí proponemos no puede en ningún caso sustituir a una buena terapia.El uso indebido de la Interrupción del Proceso Mental Negativo puede resultar perjudicial; pero aún lo es más la depresión que no recibe tratamiento. Infórmese, acuda a algún centro donde le puedan brindar apoyo, solicite la ayuda de un médico, un psicólogo o incluso un sacerdote.
E-mailMensajes de correo electrónico que he recibido con referencia a la Interrupción de los Procesos Mentales Negativos. [E-mail I have received on emotional thought stopping].
por Stephen L. Bernhardt
En este artículo se describe un ejercicio mental para levantar el ánimo. Todo él está basado en las teorías expuestas en "The relationship of the conscious and the subconscious mind" ["Las relaciones de la mente consciente e inconsciente"]. Este ejercicio no debe considerarse como una terapia de la depresión, dado que las terapias son procedimientos mucho más completos que, entre otras cosas, deben incluir: una exacta identificación del tipo de depresión, un programa de actuación basado en dicho diagnóstico y, finalmente, una serie de directrices acerca de los cambios necesarios para llevar una vida más normal, sin depresiones, después de la terapia.
La Interrupción del Proceso Mental Negativo despliega su mayor efectividad en aquellas personas que sufren una depresión severa con serias ideas de suicidio. La eficacia del procedimiento depende de que se ponga el máximo interés en su ejecución y de que no se introduzcan cambios en lo que aquí se describe. ¿Por qué advertimos esto? Muy sencillo, porque el enfermo monopolar suele poner muchos "peros" al proceso ("Bueno, bien, lo voy a hacer, pero..."), y pasa por alto muchos de los conceptos presentados, de manera que lo poco que queda no sirve de nada. Por eso decimos que "no llega". El maníaco-depresivo, por su parte, tiende a "pasarse de la raya": a añadir cosas ajenas al procedimiento en alguno de los pasos y, en definitiva, a exagerarlo todo hasta tal punto que llega a ser contraproducente.
En suma: hay que ceñirse al programa tal como es y tener muy en cuenta las advertencias antedichas.
Otra advertencia: no hay ninguna posibilidad de fracaso en este ejercicio; es imposible que salga mal. Si alguien lo intenta de buena fe, tomándose en serio las ideas presentadas y, después de todo, comprueba que sigue con el ánimo tan alicaído como antes, no por eso se puede decir que haya fracasado o que tenga que desesperarse: sencillamente ha dado un paso más en la búsqueda del remedio de su depresión, o por lo menos, de un alivio que le haga la vida algo más llevadera.
No se puede hablar de fracaso cuando el deprimido, después de realizar este ejercicio, se da cuenta de que necesita un tratamiento terapéutico y, más adelante, con la ayuda médica necesaria, se convence de que determinados medicamentos, por sí solos o en combinación con una terapia intensiva, le pueden resultar beneficiosos.
La Interrupción del Proceso Mental Negativo es muy simple (casi podríamos decir que es una verdadera simpleza), cualquier persona puede ponerla en práctica sin mayores problemas. La idea no es nueva, de hecho sus raíces se remontan al admirable pensamiento de la Antigua Grecia; tampoco resultará extraña a quienes estén familiarizados con la Biblia. Además, sus principios se aplican en ciertas terapias modernas. En el modelo que aquí presentamos se han introducido una serie de cambios fundamentales que afectan, por un lado, a los principios lógicos sobre los que se sustenta y, por otro, a la propia técnica o forma de aplicación.
¿QUÉ OBJETIVOS PERSEGUIMOS?
1. No vamos a intentar resolver de un plumazo los problemas de nuestra vida, ni los que son producto de la depresión o la manía. Al menos por esta vez. Lo que sí vamos a intentar es protegernos, durante un breve período de tiempo, de las emociones negativas resultantes de dichos problemas.
2. Vamos a recuperar el control sobre nuestras emociones.
3. Vamos a protegernos de la desesperación y de las ideas de desolación en relación con el futuro.
4. Vamos a disminuir y debilitar de forma sustancial las ideas de suicidio.
¿CÓMO FUNCIONA LA INTERRUPCIÓN DEL PROCESO MENTAL NEGATIVO?
El objetivo de nuestro ataque son los pensamientos que el subconsciente envía a la mente consciente, debido a la gran intensidad de las emociones negativas asociadas a problemas pendientes de resolución. Con esta técnica se estrangula, en cuanto aparece, el pensamiento automático generado por el subconsciente.
Los pensamientos e ideas de suicidio, rabia, desesperación, degradación propia, los traumas emocionales del pasado, las imágenes de un futuro negro... todo ello se aniquila y suprime en el momento de su aparición en la mente consciente. ¿Por qué? Pues porque la persona que, en estado depresivo, permite la entrada de semejantes pensamientos en la mente consciente, irremediablemente los reforzará e intensificará. Y el intelecto no podrá hacer nada por evitarlo. Si llevamos un tiempo intentando librarnos de las emociones negativas, siempre de manera infructuosa, no cabe la menor duda de que con cada fracaso la emoción negativa habrá salido reforzada y, el subconsciente, dispuesto a seguir enviándola como si tal cosa.
Debemos recalcar que, con este ejercicio, no nos proponemos resolver los problemas de nuestra vida, ni los que son producto de la depresión; de hecho, no permitimos que ningún pensamiento relacionado con dichos problemas llegue a permanecer un solo instante en la mente consciente. Lo primero que debemos expulsar enérgicamente del consciente -en el mismo instante de su aparición- es cualquier idea o pensamiento que tenga que ver con el suicidio. Pero, ¿cómo se puede hacer esto? Muy sencillo: los pensamientos negativos que se me ocurren a mí los devuelvo al subconsciente -en el mismo instante de su aparición- con un firme grito interior: ¡FUERA! De hecho, con el paso del tiempo, he llegado a sustituir la palabra "fuera" por una especie de gruñido salvaje, igualmente amedrentador. Entonces dejo la mente en blanco. Si el pensamiento negativo reaparece, lo vuelvo a expulsar más enérgicamente aún. La palabra "fuera" ha de resonar con una intensidad tal, que ponga de punta los pelos de la nuca, y te haga sentir un escalofrío en la columna vertebral. Lanza esa idea de suicidio al subconsciente; y, como si de una venganza se tratara, intenta arrojarla con una intensidad equiparable o mayor que la emoción negativa que te hizo sentir en el pasado. Di en tu interior, "¡FUERA!" ¡GRÍTALO SI HACE FALTA!
"¡FUERA!" "¡Yo no me merezco esto!"
"¡FUERA!" "¡Quie-ro-con-tro-lar-me!"
"¡FUERA, FUERA Y FUERA!"
Descarga en tu orden toda la energía de tu rabia. Dirige toda la fuerza de tu desesperación contra la misma depresión de la que nació.
"¡FUERA!" "¡QUIERO VIVIIIR!"
A continuación, o quizás a la vez, empiezan a detenerse en su carrera los pensamientos relacionados con los problemas de la vida o los que ha generado la depresión.
"¡Merezco la muerte!" "¡FUERA!"
"¡Nunca encontraré trabajo!" "¡FUERA!"
"Si al menos hubiera..." "¡FUERA!"
"Ese hijo de puta que..." "¡FUERA!"
"Lo que a mí me ha deprimido es..." "¡FUERA!"
"Nunca superaré este dolor" "¡FUERA!"
"Pero es que..." "¡FUERA!"
Hay que seguir así por lo menos durante un día completo. Desde el primer despertar hasta el sueño de la noche siguiente se ha evitado el refuerzo de todo pensamiento negativo, ¡ni uno solo ha sobrevivido más de un instante! El momento clave será justo antes de caer dormido esa primera noche. Los resultados de este ejercicio empiezan a notarse durante la fase "REM" ( "rapid eye movement" o fase de movimiento ocular rápido) del sueño. Hemos evitado reforzar todo pensamiento negativo durante 24 horas seguidas; quizás por primera vez desde hace años. El "trabajo", por así decirlo, que realiza el cerebro después de este primer día es fundamental para el buen éxito de este ejercicio mental para levantar el ánimo.
El esforzarse por resolver los problemas es, qué duda cabe, muy positivo; sin embargo, el intentar resolver los problemas en estado de depresión no hace sino multiplicarlos. A mí me ha ocurrido ponerme a pensar en la solución de un problema y, al encontrarla, imaginarme su puesta en práctica y los beneficios que me reportaría. A continuación se me van ocurriendo los motivos por los que es bastante improbable que llegue a funcionar... para terminar más deprimido que al principio. Y todo esto sin necesidad de salir de mi cuarto. Es decir, en cuanto creamos tener una buena idea y pensemos que sería positivo darle vueltas y solucionar algún problema, en ese mismo momento debemos retenernos -y más aún si nos encontramos en una fase maníaca. Durante un par de días vamos a trabajar en el campo de las emociones, no en el de los problemas.
¿Qué ocurre cuando se han empleado técnicas similares con anterioridad y los resultados han sido de naturaleza variable, más o menos positivos? Puede ser que, en intentos anteriores, el escaso entusiasmo con que se acometieron y el carácter intermitente de su aplicación dieran lugar a resultados muy limitados. Si, por ejemplo, encontramos algún procedimiento mental efectivo en un libro de autoayuda o, quizás, en una sesión de terapia, puede que, durante un breve período, nos encontremos mejor; pero la depresión, por su propia naturaleza expansiva, pronto ahoga cualquier sentimiento de bienestar y nos vuelve a empujar al punto de partida. Con una o dos horas de terapia por semana, aun cuando se completen con ejercicios en casa, queda muchísimo tiempo libre para que vuelvan a atormentarnos los pensamientos negativos y las ideas de suicidio.
EL PENSAMIENTO POSITIVO
Con mucha frecuencia se ha pretendido que la autoafirmación positiva sirva de complemento a ejercicios de modificación del estado de ánimo. Sin embargo, en estado depresivo, la autoafirmación resulta contraproducente, y se reduce a un mero intento de engañar al subconsciente. La autoafirmación positiva es un intento de meter como sea, a empujones si hace falta, pensamientos positivos en el subconsciente. Ni que decir tiene que el subconsciente no responderá jamás a semejantes intentos. Basta con pensar en la rabia y la desesperación que siente cualquier deprimido cuando le dicen eso de que intente "ver el lado bueno de las cosas", o lo de que "Dios aprieta pero no ahoga" etc. Recuerdo una vez que, encontrándome muy mal, estaba haciendo a toda prisa las últimas compras de Navidad (y ya debía ser el 26 de Diciembre), pasé al lado de una librería con muchos anuncios de un libro titulado "If Life is a Bowl of Cherries, Why Am I Always in the Pits" ["Si la vida es como un cesto de cerezas, por qué siempre me tocan los huesos"], de la autora Erma Bombeck. Ese título desencadenó una reacción de furia en mi mente, sentí que me iba a explotar la cabeza; ¿cómo que la vida es un cesto de cerezas? ¿un cesto de cerezas?!!! - ¡LA VIDA ES UN CESTO DE M..., ESO ES LO QUE ES!
Eso es lo que dije y repetí una y otra, y otra, y otra vez. Si uno cree estar metido hasta el cuello en un montón de materia fecal, ¡a qué viene nadie a hablarle del perfume de las rosas!
¡UN PENSAMIENTO NEGATIVO NO PUEDE SER ANULADO POR UN PENSAMIENTO POSITIVO! ¿Por qué? Veamos: el cuerpo tiene receptores sensoriales capaces de captar la sensaciones de calor, frío, presión... y dolor. La sensación de un dolor intenso, por exigencias naturales de supervivencia, pasa por encima de cualquier otra. Imaginemos esta situación: una persona está tranquilamente haciendo el amor con su pareja en la intimidad de su propia habitación, de repente, sin saber cómo ni por qué, un tigre le agarra por el trasero... ¿qué placer puede sentir? De igual manera actúa un dolor intenso, o la anticipación de un dolor intenso (el miedo), pasando por encima de cualquier otra sensación y bloqueando todo pensamiento positivo mientras dura.
Todo deprimido sueña con poder sentir de nuevo el efecto de las endorfinas, sustancias de las que dependen sensaciones de alegría, amor, placer, satisfacción... y con la vuelta de las ilusiones. Y lo cierto es que ninguna de estas cosas ha desaparecido: siguen potencialmente activas en nuestro interior, sencillamente no sabemos cómo ponerlas en marcha. Pero después de uno o dos días de supresión sistemática de todo pensamiento negativo, utilizando el procedimiento antes descrito, es posible que el subconsciente envíe algún pensamiento positivo a la mente consciente. Puede ser algo así como "Pues igual merece la pena seguir haciendo este ejercicio...", o, por ejemplo "Quizás mañana me encuentre un poco mejor". Estos sí que son pensamientos positivos generados desde el interior. Estos son los pensamientos a los que uno debe aferrarse y reforzar a toda costa. ¡Adelante con ellos! En suma: no hay que meter el pensamiento positivo a empujones en el subconsciente, como antes decíamos, sino que debe surgir espontáneamente como respuesta al ejercicio antes descrito.
Pero ¡Atención! Aquí se corre un grave peligro. Cuando empiezan a llegar los primeros mensajes positivos, podemos sentir cierta satisfacción; pero este pequeño rayo de esperanza será muy pronto ahogado por los consabidos pensamientos del tipo "sí, pero...", en los que si bien se reconoce que ha habido algo bueno y positivo, no por ello deja de ser muy poco, muy tarde y totalmente insignificante al lado de los tremendos problemas que nos amargan la vida. Si permitimos que ocurra esto, pronto se apagará nuestro rayito de esperanza ante la imponente fuerza de todo lo negativo y malo que hay en nuestra vida. Sin duda alguna, se apagará.
EL FUTURO. HAY QUE CENTRARSE EN LO INMEDIATO.
Durante el breve período de aplicación de este ejercicio, el futuro debe reducirse a los dos días siguientes. Las ideas de suicidio ya las hemos eliminado, con lo que hemos conseguido no reforzar el impulso suicida. Eliminemos también todo pensamiento referente al futuro. No se trata de autoconvencernos de que no existe, ni mucho menos. Tampoco se trata de engañar al subconsciente acerca de lo negras que resultan las expectativas de futuro. Se trata, simplemente, de evitar que las emociones negativas asociadas con el futuro salgan reforzadas. El futuro no debe ir más allá de la ducha caliente o del relajante baño de dentro de un ratito. Y una vez dentro de la bañera, o en la sauna... la mente sólo se ocupa de lo inminente, nada más; y el futuro consiste únicamente en esa sensación agradable que se siente después de un baño reconfortante en el que, además, no ha habido emociones negativas. Así debemos actuar durante un par de días, pensando en ese plato especial que haremos para la comida, o en ese libro que nos apetece leer... O, según los casos, en hacer algo de ejercicio.
No pretendo hacer creer al lector que sé lo que es vivir en la más completa soledad, o estar a punto de morir, o preso en una cárcel... lo que sí puedo decir es que he llegado a estar muy cerca del suicidio, tan alicaído que el mayor esfuerzo que realizaba durante semanas enteras era oír el ruido de mis tripas. Ya sé que muchos estarán cansados de oír aquello de que "cada día tiene su afán". Por supuesto, para los que creen en Dios y en la vida eterna, el futuro se presenta más esperanzador; pero el dolor que padecemos en la Tierra -sea físico o mental-, puede hacernos olvidarlo todo, incluso la felicidad eterna en el Cielo. Hay muchos males inevitables que no podemos cambiar, pero sí podemos cambiar la respuesta emocional que demos a lo que nos está pasando ahora o nos llegue a ocurrir en el futuro. La Interrupción del Proceso Mental Negativo puede ayudarnos precisamente a eso: a que "cada día tenga su afán"... de mejorar las cosas.
El objetivo de este ejercicio es alcanzar -junto con una cierta sensación de orgullo y alivio- la idea de que el futuro no es tan negro como parece, y que es posible que alguna vez algo vaya bien.
EL PASADO... ¿QUÉ PASADO?
Lo mejor que se puede hacer con el pasado es seguir estas indicaciones: 1) Borrarse las huellas dactilares con papel de lija, 2) hacerse la cirugía estética, 3) quemar el currículum vitae... ¿Quizás demasiado drástico? En ese caso se puede seguir otro plan: hacer con las cosas del pasado lo mismo que se hizo con el futuro. Es cierto, el pasado está ahí y nada puede cambiarlo, pero durante dos días no vamos a permitir que ningún recuerdo negativo del pasado llegue a la mente consciente. Es posible que esto requiera tanta energía como la que necesitamos para deshacernos de los pensamientos suicidas... pero ¡merece la pena! Durante dos días vamos a vivir en el presente, aquí y ahora, sin que nos agobie un futuro incierto ni nos atormenten los recuerdos del pasado. Vamos a negarnos a reforzar las emociones negativas, vamos a darnos un respiro porque, la verdad, ya nos lo íbamos mereciendo.
LA RABIA Y LA DESESPERACIÓN
Pero ¿de dónde saco yo las fuerzas? Ya no me quedan; la rabia y la desesperación que siento me han dejado exhausto -tanto en lo físico como en lo emocional. Empecemos con la rabia. Si hacemos caso a la sabiduría popular, es mejor desahogarse cuando se está enfadado, no vaya a ser que vayamos acumulando rabia en el interior hasta que un buen día explotemos. Desde luego las dos alternativas son malas, con las dos se refuerza la emoción negativa de manera que, si vuelve a aparecer el estímulo desencadenante, sin duda responderemos con igual o mayor rabia. Me gustaría apuntar una tercera posibilidad de respuesta para cuando se nos dispara la rabia. Estoy absolutamente convencido de que es posible trasladar la fuerza de la rabia contra un objetivo distinto del agente que la provocó. Es más, creo que la respuesta al sentimiento de rabia puede tomar una forma que no sea necesariamente más rabia. Pongamos un ejemplo. Imaginemos que voy conduciendo por la carretera a una velocidad más o menos aceptable de unos diez o doce km./h. por encima del límite permitido. Entonces aparece en el retrovisor un coche a toda velocidad que me adelanta como una exhalación. Lo va conduciendo una señora que, nada más adelantarme, pisa el freno obligándome a mí también a una brusca frenada, con volantazo incluido, para no empotrarme en su coche. Me enfado, me pongo como una furia, y hago algo que (por supuesto) nunca había hecho antes: la adelanto y le hago un conocido gesto obsceno con el dedo. Y en cuanto paso la vista de mi dedo a la cara de esa boba, vieja bruja en su Volkswagen, me doy cuenta con horror de que es ¡mi propia abuelita! En menos de un instante todo el cabreo que llevaba encima se transforma en vergüenza y, atónito, no puedo quitar el obsceno dedo de donde lo tengo. Y mientras los dos nos echamos al arcén de la carretera, con una preocupación lógica, pienso cosas como "¡Dios mío, hay que sacar a esta loca de la carretera antes de que mate a alguien, o se mate ella sola!" Toda la energía de mi rabia, dirigida contra un conductor anónimo, se transforma en cuestión de instantes en un sentimiento de vergüenza, dirigido esta vez contra mí mismo; y el deseo de un auténtico asesinato perpetrado en mi imaginación se transforma en la necesidad de resolver un problema que me afecta emocionalmente.
¡Hay que aprender a utilizar la energía que nace de la desesperación! La desesperación no es más que rabia que, con el tiempo, hemos asimilado o interiorizado.
Por otra parte, la desesperación nos chupa todas las energías, al igual que la rabia. No hay más que ver cómo los episodios de desesperación absoluta, por la mucha energía que consumen, nos dejan totalmente exhaustos y desmoralizados. ¿Es posible utilizar la energía de la rabia, de la desesperación, e incluso la energía de la manía, para exorcizar al diablo de la depresión? ¡Sí, se puede! Basta ya de dirigir la energía de la rabia y la desesperación contra nosotros mismos o contra los que nos rodean, basta ya de enfadarse e irritarse por culpa de la depresión. Hay que dirigir la rabia contra la mismísima depresión de la que brota. ¡Cabréate con tu depresión! Usa toda la energía de la desesperación para decidirte de una vez a que las cosas vayan bien, ¡HAZTE CON EL CONTROL DE LA SITUACIÓN! Haz que ese fugaz instante de genio maníaco colabore con el intelecto en la derrota del cruel enemigo interno. Sin olvidar, en todo momento, la Interrupción del Proceso Mental Negativo como protección frente a las emociones negativas y como instrumento para dominar la manía y, aún más importante, para que ésta no nos lleve a perder el sentido de la realidad.
¿POR DÓNDE EMPEZAR?
El primer paso consiste en seleccionar un breve período, dos días, en los que no debe haber ninguna distracción que desvíe la atención de lo que nos ocupa. Durante dos días debe haber una dedicación exclusiva, una completa inmersión en este ejercicio. Vendría bien un fin de semana tranquilo, que uno pueda dedicar a pasárselo bien, darse buenos baños de agua caliente y, si se tiene acceso a una sauna, mejor que mejor. Si nada lo impide, sería bueno hacer algo de ejercicio, entretenerse, leer un buen libro de autoayuda, navegar por Internet, meditar... lo que sea. En cualquier caso el trabajo está terminantemente prohibido, al igual que cualquier cosa relacionada con problemas que tengamos: ni formularios de impuestos ni nada similar. Además de esto, es muy importante no hacer cambios ni introducir novedades de ningún tipo: nada de intentar vencer una adicción o dejar una mala costumbre durante estos dos días. Si no lo hiciéramos así, apartaríamos la atención de lo que realmente nos interesa; pero es que además, si tales intentos no salen bien, nuestro ejercicio se vería seriamente afectado. Lo dicho hasta ahora es lo principal; pero también es aconsejable releer este artículo varias veces, elaborar una serie de listas como se describe más abajo, y posiblemente enviar cartas a amigos y parientes.
En segundo lugar, debes escribir una lista de todas las cosas que te van mal en la vida; en ella se deben incluir: todo tipo de problemas pendientes de resolución (bien del pasado, del presente, o bien los que aparecerán con el futuro); los síntomas de la depresión y, por último, los problemas que han aparecido a raíz de la depresión.
Esto nos servirá para prepararnos y para que vayamos centrándonos en nuestro ejercicio. Será asimismo un buen momento para empezar, de manera sistemática, la Interrupción del Proceso Mental Negativo. Efectivamente, a medida que se van añadiendo elementos a la lista, se tendrá que eliminar de la mente consciente cualquier emoción negativa derivada de lo que escribimos. El objetivo final es, con el tiempo, poder permitir el paso de problemas a la mente consciente, pero ahora sin emociones negativas asociadas. Sólo entonces podremos dedicarnos a atacarlos desde una posición de fuerza y no desde la debilidad consustancial al estado depresivo. Pero esto no debe preocuparnos por ahora.
A continuación, vamos a proponer algún ejercicio más para mantener la mente ocupada durante estos dos días. Ejercicios que, por otra parte, pueden ser utilísimos con vistas a llevar una vida más ordenada, mejor organizada, después de este período de dos días. Lo de "dejarlo todo para mañana" es una actitud bastante corriente que, en caso de depresión, puede ser fuente de mayores males y tormentos mentales. En efecto, para un deprimido no hay nada más apremiante que su dolor, producido por causas que no puede controlar y situaciones que no puede resolver. Por ejemplo: las ideas de suicidio, la falta de trabajo, unas relaciones interpersonales conflictivas, la muerte de un ser querido... etc. Ante un panorama tan horrendo ¿cómo vamos a dedicarnos a resolver los aspectos más prosaicos y mundanos de la vida? Si no puedo poner fin a mis penas, ¿qué me importa todo lo demás? La idea que aquí se presenta es muy simple: hay que cambiar de perspectiva. Hay que invertir las prioridades y la importancia que otorgamos a las actividades de las que se ocupa la mente consciente. ¡Vamos a hacer otra lista! El punto de partida será la que se elaboró anteriormente, con todos los problemas que nos amargan la existencia, así como los surgidos a raíz de la depresión. Esta lista la vamos a escribir de nuevo pero esta vez colocando los elementos en orden de importancia decreciente según el dolor o pena con que los asociemos. El primer elemento será aquél que más nos haga sufrir o angustiarnos; a éste le irán siguiendo todos los demás. A continuación vamos a añadir todo aquello que la depresión nos ha arrebatado: escuchar música, "hobbies" o aficiones, pasar un rato con los amigos, la lectura, juegos, deportes... etc. (actividades agradables o relajantes que ya no podemos realizar por falta de energías). Por último se anotarán otras actividades que, aunque más o menos seguimos realizando, las hacemos mal o a desgana; por ejemplo la limpieza de la casa, los asuntos económicos, el arreglo e higiene personal... etc. El último elemento de la lista será éste: "Darme un buen baño caliente". Ya está terminada la lista. ¿Qué más hay que hacer? Muy sencillo: darle la vuelta, volver a escribirla pero comenzando por el baño caliente y terminando con el problema más angustioso que tengamos. Así conseguimos un nuevo orden de prioridades. La cabeza de la lista indica qué es lo más urgente, qué cosas deben preocuparnos y hacerse sin dilación. Mientras que ayer no había más que problemas y angustia, hoy, por el contrario, lo más urgente y prioritario es un baño caliente y quizás un corte de uñas. Bueno, y si no tienes bañera en casa tampoco te angusties, vale con una ducha.
LAS RELACIONES CON LOS DEMÁS
Durante este par de días que nos hemos concedido, no es aconsejable ponerse a pintar la casa por dentro y por fuera ni cosas así. Hay que limitarse a tareas y objetivos sencillos. La lista de prioridades boca abajo -lista que nos permite dejar muchos problemas complicados para otro día- puede muy bien servir para planificar y llevar a cabo actividades sencillas y agradables, por lo menos de momento, y para sentir la satisfacción de haberlas realizado bien. Cuando se recuperen las fuerzas perdidas, entonces ya veremos qué hacer con los asuntos más complicados que hoy nos resulta tan fácil dejar para otro día... Más arriba dijimos algo acerca de escribir cartas a familiares y amigos. También es muy recomendable escribir cartas a los adversarios o enemigos. Es éste un ejercicio muy útil para discernir qué cosas no fueron bien en la relación con esas personas y, sobretodo, para averiguar hasta qué punto fue responsable cada parte. Porque, por más que nos esforcemos en echar a otros la culpa cuando las cosas van mal, sólo podemos controlar las acciones y emociones propias, no las de los demás. Naturalmente puede tratarse de una relación inviable, con violencia de por medio, y que sólo se puede controlar rompiéndola. La Interrupción del Proceso Mental Negativo será, a lo mejor, la que nos dé las fuerzas necesarias para dar un paso así. Las cartas deben parecer reales: explica qué te pasa y por qué estás deprimido, di qué piensas hacer para cambiar las cosas, qué deberías haber hecho para que las cosas hubieran salido mejor. No se trata de echar la culpa a los demás; ni de echársela uno encima a sí mismo. Las cartas, una vez escritas, se guardarán aparte. Esto tan sólo ha sido un ejercicio para averiguar por qué han ido mal las cosas y qué podría haberse hecho para evitarlo. No es necesario enviarlas de verdad a su destinatario; pero si se hace, debemos asegurarnos de que su contenido no estropeará aún más las cosas. Es mejor dejarlas reposar una temporada antes de enviarlas, por si acaso.
¡ADVERTENCIA IMPORTANTE!
Es absolutamente fundamental distinguir entre los conceptos presentados en este artículo y el acto de la represión (consistente en ahogar los problemas o huir de ellos). La Interrupción del Proceso Mental Negativo impide que la emoción negativa permanezca en la mente consciente, impidiendo así que salga reforzada; la represión, por su parte, permite que la emoción negativa se haga con el control de la mente consciente para, a continuación, echarla a un rincón apartado, como si intentáramos escondernos de ella. Esto es parecido a estar enfadado y quedarse con toda la rabia adentro (permitir la aparición de una emoción sin actuar en consecuencia). La represión de respuestas emocionales hace que, cuando la emoción retorne a la superficie, lo haga con igual o mayor virulencia. Por si fuera poco, la represión es asimismo causa de enfermedades psicosomáticas, dado que la química orgánica asociada con una emoción permanece en el cuerpo aunque no se haya actuado según sus exigencias.
Hay que hacer otra advertencia más: es peligroso hacer un uso abusivo de la Interrupción del Proceso Mental Negativo. Es posible que, después de haber levantado el ánimo gracias a este ejercicio, se continúe aplicándolo para huir de los problemas. Mas no por ello los problemas dejarán de estar ahí, empeorando por nuestra negligencia, hasta que un buen día se desborden y la Interrupción del Proceso Mental Negativo no baste para protegernos. La Interrupción del Proceso Mental Negativo puede aplicarse una vez vencida la depresión; pero sólo para conseguir fuerzas y energías con que afrontar los problemas, no para huir de ellos.
Yo, por mi parte, ya voy necesitando un descanso. Me ha llevado catorce años el escribir esta serie de textos, catorce años de dolor. Empecé con este proyecto para ver si podía entender lo que me estaba ocurriendo. Ahora lo estoy acabando para que lo leas tú, quienquiera que seas. A estas alturas ya te habrás percatado de que conozco y comparto tu dolor. Y así debo admitirlo. De momento no puedo hacer sino tenderte la mano y ayudarte a llorar tu pena...
Seguro que el próximo llanto será de alivio y alegría, la alegría de ver un resquicio de luz al final del túnel y pensar que mañana... quizás sea un poquito mejor que hoy.
¿PROBLEMAS?
Cierto, puede haber problemas, primero se te indica que borres de la mente los problemas pasados, presentes y futuros; para acto seguido dar media vuelta y decir que no, que lo que tienes que hacer es una serie de ejercicios que saquen a la luz todas las emociones negativas... la verdad, no parece razonable. Si es esto lo que te preocupa puedes hacer las listas un poco antes de los dos días antes referidos. Si, durante el fin de semana elegido, la cosas no van como se había planeado, se puede intentar realizar actividades de tipo físico o de menor esfuerzo mental. Hacer ejercicio, darse un baño, leer, escuchar música... la tele hay que verla lo menos posible. Si tampoco así van bien las cosas puedes concentrarte en una única actividad: ¡eliminar toda idea de suicidio! Hacer sólamente esto, durante veinticuatro horas, puede proporcionar las suficientes fuerzas como para intentar realizar el resto del ejercicio más adelante.
Los primeros efectos beneficiosos de este ejercicio se empiezan a sentir después de estar veinticuatro sin reforzar ningún pensamiento negativo procedente del subconsciente. Si así no ocurre, o si resulta imposible dominar los pensamientos negativos, o si, por cualquier razón, este ejercicio no resulta una experiencia positiva, entonces es mejor dejarlo inmediatamente. Sencillamente ocurre que, por el momento, aún no tenemos suficientes fuerzas como para acometer a solas una empresa así. Por último, no parece aconsejable utilizar este método con tan sólo la ayuda de un amigo... a no ser que el amigo lo haya realizado con resultados muy alentadores; si no es así será mejor buscar la ayuda y el consejo de algún orientador o psicoterapeuta.
CONCLUSIÓN
1. Antes de comenzar a aplicar la Interrupción del Proceso Mental Negativo (ejercicio para levantar el ánimo) es conveniente leer "Los pensamientos suicidas: qué son y cómo luchar contra ellos" ["Understanding Suicidal Thoughts"], del mismo autor.
2. Los principios de la Interrupción del Proceso Mental Negativo se pueden aplicar en la vida cotidiana. Sin embargo, en caso de depresión con ideas suicidas asociadas, lo mejor es dedicarse exclusivamente durante dos días a empezar el ejercicio sin molestias ni preocupaciones.
3. Si durante estos dos días permitimos que permanezcan en la mente consciente los problemas que nos amargan la vida, así como los surgidos a raíz de la depresión, pensamientos de desesperación con relación al futuro o recuerdos dolorosos, el ejercicio resultará contraproducente y las emociones negativas quedarán reforzadas.
4. Para ahogar los pensamientos negativos que de manera automática envía el subconsciente, nos valdremos de un firme grito interior: ¡FUERA! o un "gruñido" salvaje igualmente amedrentador. Esto se debe hacer durante un período de veinticuatro horas seguidas, para que así el cerebro continúe durante el sueño el trabajo iniciado.
5. Se debe suspender la resolución de los problemas pendientes hasta que podamos atacarlos desde una posición de fuerza y no desde la debilidad propia del estado depresivo.
6. No se debe forzar la entrada de pensamientos positivos y de autoafirmación en el subconsciente. La combinación entre la Interrupción del Proceso Mental Negativo y la realización satisfactoria de tareas sencillas debe bastar para que el subconsciente empiece a enviar, sin necesidad de forzarlo, emociones y pensamientos positivos. Podremos disfrutar de estos pensamientos positivos mientras el subconsciente no vuelva a producir pensamientos negativos.
7. Hay que aprovechar la energía de la rabia y la desesperación, así como la energía que surge en el estado maníaco, para ganar fuerzas que nos ayuden en la Interrupción del Proceso Mental Negativo.
8. Por el momento se debe suspender todo plan de futuro a largo plazo. La lista de prioridades boca abajo debe servir para planificar y llevar a cabo actividades sencillas y agradables, y para llevar una mejor organización a la hora de acometer otro tipo de tareas más problemáticas.
9. Después de este ejercicio de dos días, se puede volver a utilizar la Interrupción del Proceso Mental Negativo, especialmente cuando se acumula el estrés o cuando algún acontecimiento traumático vuelve a disparar las ideas de suicidio. Pero no se debe utilizar como un burladero para escondernos de las dificultades de la vida.
10. Si este ejercicio no resulta una experiencia positiva o si, por cualquier otro motivo no da buen resultado, debe dejarse inmediatamente y buscar ayuda profesional.
La depresión tiene distintas etiologías, algunas veces aparece después de una experiencia traumática o la muerte de un ser querido. Otras veces puede surgir como respuesta a una serie de acontecimientos desafortunados, o como reacción adversa a determinados medicamentos o drogas. Si tu caso es alguno de los anteriores, espero que nunca más sufras una depresión y que la Interrupción del Proceso Mental Negativo te haya servido de ayuda. Sin embargo, hay otros casos, entre los que me cuento, que viven siempre bajo la amenaza de una posible depresión. Sea por culpa de un desequilibrio químico, un funcionamiento neuronal defectuoso o por una predisposición genética... en cualquiera de los casos siempre se puede hacer algo para que la vida de quien tiene una naturaleza depresiva sea más llevadera. A mí me ha ayudado la Interrupción del Proceso Mental Negativo. Espero sinceramente que a ti también te ayude.
© Stephen L. Bernhardt 1996-2007
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