miércoles, 5 de diciembre de 2007

Pérdida de los valores en la familia



Crisis de la familia se explica en la pérdida del valor del matrimonio, asegura Arzobispo



BUENOS AIRES, 10 Dic. 06 / 04:32 pm (ACI).- El Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, sostuvo que “en lugar de hablar tanto de la ‘crisis de la familia’ tendríamos que referirnos a la crisis o la pérdida de valor de la institución matrimonial, del matrimonio” y pidió “rescatar” la “preparación al matrimonio y la idea misma del matrimonio”.

En su reflexión semanal en el programa “Claves para un Mundo Mejor”, el Prelado lamentó que se tome con “enorme ligereza” algo que es fundamental para la vida de la sociedad, “porque la familia fundada en el matrimonio, no está destinada solo a la felicidad de las dos personas que se casan y, eventualmente, de sus hijos, sino que en ella se funda también el equilibrio, la perfección, la belleza de una sociedad” que sea una “auténtica comunidad”.

El Prelado afirmó la necesidad de “recordar con insistencia que, en realidad, no hay familia sin matrimonio, aun cuando mucha gente esté confundida al respecto; también algunos legisladores lo están. Tenemos que recordar que la familia se funda en el matrimonio que es la unión estable de un varón y una mujer”.

Para el Arzobispo platense, “una de las causas de la actual depreciación del matrimonio ha sido la famosa ley de divorcio” pues hoy “en la Argentina, en el orden civil, ya nadie puede contraer un matrimonio indisoluble, para siempre. Se piensa que el matrimonio es provisional, porque se lo puede disolver a voluntad y esta posibilidad se convierte en una convicción; como consecuencia se crea una ambigüedad notable respecto de lo que significa el matrimonio como realidad estable”.

Mons. Aguer destacó que “el origen de esta fragilidad” se debe encontrar “en la preparación, en lo que antes se llamaba el noviazgo. Y digo antes porque el noviazgo ha cambiado de carácter; en estos tiempos se suele usar ese término, pero no para referirlo a un tiempo serio de amistad, de profundización en el conocimiento mutuo en orden al compromiso matrimonial”.

¿Solo el amor basta?

Seguidamente, el Arzobispo comentó que “la gente, al parecer, se casa por amor” y se preguntó “¿qué significa ese amor?” señalando que “muchas veces excluyen totalmente las razones que fundamentan la decisión” y si bien aclaró no había de establecer “una oposición entre casamiento por amor y casamiento por razón” aseguró que el matrimonio debe pensarse como “un proyecto de vida, pensado y asumido en común, para ser vivido con amor fiel y fecundo”.

“El amor puramente romántico o pasional, sin un proyecto de vida común, no puede durar y queda librado al vaivén de las circunstancias, de las emociones, de los intereses. Quizás es éste uno de los problemas fundamentales que hoy en día ponen en jaque la estabilidad y solidez de la familia. No dura porque esa unión no estaba destinada a durar”.

Finalmente rescató como una “cosa importantísima” la paciencia explicando que “los amores más grandes se prueban en la convivencia cotidiana, es entonces allí donde hay que limar asperezas, hay que remendar continuamente los agujeritos que se abren en la relación. Es preciso ir ajustando la convivencia, lo cual supone esfuerzo en la modificación de caracteres, en la armonización de inquietudes y de intereses

Crisis de autoridad dentro de la familia


Por
© Roberta Maso-Fleischman, Ph.D.

El manejo de la autoridad de nuestras familias hispano-hablantes ha sido tradicionalmente autocrático. El padre y la madre imponen las normas, ellos corrigen y castigan o premian. Pero el padre es el que tiene la última palabra, en él reside la responsabilidad económica y social y moral de la familia.

Este es un modelo que ha funcionado durante siglos y todavía funciona en muchas familias. ¿Cuáles son las ventajas del estilo autocrático? El poder y la responsabilidad están concentrados en el padre y la madre, no se comparten con los hijos; es una manera rápida y económica de manejar la familia, siempre y cuando los hijos sean obedientes o sometidos. ¿Y cuales son sus desventajas?
Cuando todo depende de Papá y Mamá, los niños tienen poca oportunidad para tener iniciativa y a participar. Los niños no han aprendido como funcionar en grupo, a cooperar o a contribuir con ideas nuevas. Solo saben obedecer y a responder al miedo que sienten frente a las exigencias y a los castigos de Papá y Mamá.

Pero hay familias donde este estilo autocrático ha dejado de funcionar. Estas son familias donde el estilo autocrático se ha resquebrajado y los padres no han encontrado todavía la manera para que los niños asuman sus responsabilidades, sean obedientes y cumplan con las normas de la familia. Estas son familias donde nadie está contento y donde hay mucha tensión o 'stress'. Son familias donde surgen constantemente pequeñas crisis de autoridad y, a veces, a crisis más grandes. Los padres no saben que hacer, porqué sienten que están perdiendo el control sobre los niños y temen perderlo completamente.

Lo primero que les voy a decir es que las crisis son buenas y son sanas, siempre y cuando tengamos la fortaleza de encararlas y examinarlas. Las crisis son buenas porqué nos obligan a darnos cuenta que la familia no está bien y son sanas porqué nos obligan a actuar, a cambiar.

¿Qué hacer? Ante todo, no se descorazonen.

Recuerden que en una familia con un estilo autocrático los niños aprenden a obedecer y/o a rebelarse, sin embargo no hay lugar para la participación y cooperación. Es un estilo que no promueve la verdadera fortaleza emocional y espiritual, ni la responsabilidad, y el tipo de liderazgo que los niños aprenden es un liderazgo opresor y no uno que invita la iniciativa y la creatividad del grupo. Los niños que crecen en un ambiente autocrático tienen dificultad para ajustarse luego al mundo moderno.

Segundo, ¿cómo cambiar cuando hay crisis de autoridad en la familia? El cambio que les propongo es un cambio hacia un manejo más democrático de la disciplina en el hogar.

No se asusten, no estoy hablando de una ausencia de normas, ni siquiera una disminución de normas. No. A lo que me refiero es que en vez de que las normas vengan impuestas desde arriba, por los padres, estas normas van a surgir de los diferentes miembros de la familia, de los miembros que las tienen que cumplir.

Habrá que decirles a sus hijos que van a tener una reunión muy especial para discutir cosas muy importantes. Luego les dirán que Uds. quieren discutir las normas de su familia entre todos y que cada uno (incluyendo a Mamá y Papá) va a decir cuales son sus responsabilidades y las normas que tiene que cumplir. Además, cada uno va a pensar y a decir cuales van ser las consecuencias al no cumplir con una responsabilidad o norma.

Habrá que explicarles también que en una familia cada uno tiene su espacio y que a medida que uno va creciendo cada uno también necesita de un tiempo para estar solo, para leer, estudiar, pensar o jugar y que ésto tiene que ser respetado por los otros.

En otras palabras, se van a discutir las responsabilidades y las normas que tienen que cumplir todos los miembros de la familia y las consecuencias al no cumplirlas, se va a hablar del espacio y del tiempo de cada quien, desde el padre hasta el más pequeño.

¿Se dan cuenta de lo que les estoy proponiendo? ¿Entienden que les estoy sugiriendo que compartan el poder y la autoridad con sus hijos; que la familia ha tradicionalmente colocado en los padres? ¿Y comprenden de que si las responsabilidades y las normas de cada quien son discutidas y no impuestas, los niños se van a sentir co-responsables, se van a sentir muy importantes, se van a sentir tomados en cuenta y van a estar listos para asumir sus responsabilidades?

A través de este sistema Uds., los padres, están promoviendo la cooperación de sus hijos, su auto responsabilidad, su iniciativa, la comprensión de las necesidades de las normas, la comprensión de la necesidad del respeto hacia el otro, respeto por su espacio y respeto por su tiempo.

ADVERTENCIA. Si deciden incursionar por esta vía, háganlo muy seriamente, porqué sus hijos sí lo van a tomar muy a pecho, y no hay que defraudarlos.

Pregúntense:

¿Están dispuestos a compartir con sus hijos el poder que ejercen en su familia?


¿Tienen confianza en la capacidad de sus hijos de contribuir con la familia y de aceptar sus responsabilidades?


¿Creen que pueden lograr un cambio en su familia?


¿Está Ud., Mamá, comprometida con esta manera distinta de manejar su familia?


¿Está Ud., Papá, comprometido con esta manera distinta de manejar su familia?
Si la contestación es negativa a algunas de estas preguntas... Uds. no están listos todavía.

¿Cuales son los beneficios para Uds., padres? Van a dejar de ser papás policías. Van a sentir como si un gran peso se les hubiera quitado de los hombros. Habrá una gran inyección de energía en la familia. Los niños se mostrarán interesados, porqué tendrán una misión que cumplir, su lugar en la familia está claro y estarán ansiosos de cooperar..... ¿Les parece que todo ésto suena imposible, idílico? ¡No lo es! ¡Uds. no tienen idea de las reservas y las capacidades que tienen sus hijos y como responden al sentirse tomados en cuenta!


La Reunión Familiar
El eje central de esta nueva manera de estar y convivir en familia es la reunión familiar. Si no han leído "Las Decisiones en Familia" los invito a que lo hagan ahora, antes de seguir, ya que lo que expongo a continuación está basado en ese texto.

ADVERTENCIA: La Reunión Familiar no es una estrategia o actividad únicamente para las familias con crisis de autoridad. La Reunión Familiar es para cualquier familia porqué hace de la vida en familia algo más placentero, los padres pueden abandonar un poco su rol de fiscales del orden y utilizar esa energía en cosas más gratas. No obstante, para las familias con crisis de autoridad, que ya están al borde, que ya no saben que hacer, La Reunión Familiar es un regalo y un alivio después de tanto luchar y después de tantas tensiones.

¿Cuándo y cómo empezar? Una vez que Uds., Papá y Mamá, estén seguros de que quieren emprender este camino, empiecen. Seleccionen un día de la semana y una hora que van a apartar regularmente para La Reunión Familiar. La Reunión Familiar no solo tiene que formar parte de la rutina semanal de su familia sino que poco a poco se va a convertir en una actividad muy especial e importante.

Hay que escoger un lugar donde todos se puedan sentar cómodamente, en círculo y al mismo nivel. Durante la duración de La Reunión Familiar no se van a permitir interrupciones de llamadas de teléfono, beepers, etc. Elijan un nuevo líder y un secretario para cada reunión, y cada reunión tiene su agenda (en la primera reunión el líder tendrá que ser el padre o la madre y si los hijos no saben escribir, la función de secretario y el mantenimiento de la agenda recae sobre la madre o el padre.)

En la primera reunión van a explicar el propósito de La Reunión Familiar, traten de que el tono no sea ni grave, ni amenazante o autoritario. Recuerden que tienen que crear un ambiente donde el niño se sienta con la libertad de poder expresarse. Recuerden que Uds., Papá y Mamá, son unos miembros más del grupo, sujetos a las mismas reglas. Es muy importante que La Reunión Familiar no sea muy larga, para que los niños no se fastidien, y que termine con un tono muy positivo, donde cada quien le diga a los otros miembros de la familia lo que le gusta de ellos o porqué los quiere. En la primera reunión no van a poder discutir todas las normas de la familia ni todas las responsabilidades de cada quien, así que empiecen examinando algunas nada más y dejen el resto para las siguientes reuniones.

¿Qué edad tienen que tener los niños para participar? Cuando el niño o niña más grande tenga 4 o 5 años es una buena edad para empezar. Los otros más pequeños se van integrando paulatinamente. La Reunión Familiar es una muy buena actividad para introducirla y empezarla cuando los niños están entre los 4 y los 12. Cuando los hijos son adolescentes es más difícil convencerlos de las bondades y de la necesidad de La Reunión Familiar.

¿Cuales son las ventajas de este método? Además de aliviar las tensiones en la familia, están preparando a sus hijos a funcionar en un mundo moderno.

La sociedad de hoy en día es mucho más flexible que la de otras generaciones. Nos permite cumplir distintos roles, a veces somos partes de un equipo y contribuimos a su funcionamiento, crecimiento y producción, otras veces estamos al frente de un grupo, guiándolo, animándolo, buscando una nueva dirección o solución. Estos roles se pueden dar en las diferentes facetas de nuestras vidas, se pueden dar en la escuela, como se pueden dar en la universidad, en el trabajo, en los deportes, hasta dentro de nuestro círculo de amigos.

¿Cómo preparar y educar a nuestros hijos para que se inserten y funcionen con éxito a la sociedad actual; cómo enseñarlos a funcionar en grupo, a participar y a liderizar? Pues en la familia. Aparte de alimentarlos, vestirlos, protegerlos, quererlos mucho, enseñarles nuestros valores y algunos modales, nuestra labor como padres es prepararlos para el mundo moderno.

Y desde pequeños podemos preparar a nuestros hijos a participar en grupo, a tener iniciativa, a ser responsables, a cooperar, ser creativos y a ser líderes. Esto se puede lograr a través de La Reunión Familiar y si el padre y la madre están dispuestos a compartir un poco de su autoridad y su poder con sus hijos.


El compromiso y el apoyo del jefe de familia para llevar a cabo la Reunión Familiar es de primordial importancia para poder lograr el cambio.

En una familia que está constituida por un padre, una madre e hijos, si el padre no cree que el cambio sea posible, no vale la pena intentar hacer la reunión familiar. La aprobación y el compromiso del padre son básicos para lograr cambio y para el éxito de este nuevo estilo de convivir en familia. Su visto bueno y su empeño son necesarios para que su esposa y sus hijos sigan su ejemplo y se arriesguen a probar esta nueva manera de estar en familia.

Si la familia está constituida por una madre sola o un padre solo e hijos, el cambio esta garantizado porqué la figura de autoridad es una sola, y madre o padre, solos, son los que añoran el cambio y lo introducen.

viernes, 23 de noviembre de 2007

El Divorcio y los hijos


Según J. Botella ( 1999) En nuestra época los índices de separación y divorcio son cada vez más elevados. Entre un 40 y 50% de los matrimonios iniciados terminan en divorcio. Casi 4 de cada 10 niños nacidos entre 1980 y 1990 pasaron o pasarán parte de su niñez en una familia con un solo padre. En Argentina, de cada 100 parejas que se han casado, 5 viven bien integradas, 25 se separan, 70 viven con conflictos. (Página 50).

Generalmente las parejas que se divorcian tienen historias de divorcio en sus familias. Es más frecuente en matrimonios que se han casado jóvenes o que provienen de distintos niveles socioeconómicos.

Diferentes son las situaciones que desencadenan en un divorcio o separación. En entre otras se encuentra la inclusión de un tercero, violencia por parte de alguno de los cónyuges, celos, problemas económicos, problemas sexuales, problemas en la interpretación de la realidad, de creencias y mitos (las creencias compartidas que contienen muchas de las reglas secretas de la relación). Las personas evolucionan y cambian a lo largo de la vida, lo que en ocasiones provoca que un cónyuge descubra que el otro no es el mismo con el que se casó. A su vez, ambos pueden estar satisfechos con estos cambios, pero también puede sentirse desilusionados siendo esto motivo de conflicto constante.

Dice J. Carrobles ( 1999) que el divorcio suele ser visto como un peligro de desintegración familiar, pero también puede ser una oportunidad para crecer, si la crisis se resuelve, ya que como toda crisis, al resolverse, se pasa a otra etapa de cambio.

El divorcio es un factor traumático tanto para los cónyuges como para los hijos, pero no por ello debe ser disfuncional. La disolución de una relación significativa puede producir trastorno emocional, angustia y sufrimiento en la persona que lo vivencia. Incluso llegar a ocasionar depresión, intentos de suicidio, enfermedades psicosomáticas.

Actualmente el divorcio es aceptado socialmente gracias a factores tales como la pérdida de la influencia de la religión o del resto de la familia, la agilidad de las leyes de divorcio, etc. (Página 55).

La mayor parte de las personas que se divorcian sufren sentimientos depresivos, ambivalencia, o cambios de humor; y la recuperación suele durar aproximadamente dos años, durante los cuales una psicoterapia sería necesaria en muchos casos, para poder hacer frente a estos síntomas y a la recuperación favorable de la persona y su entorno, que puede ser de fundamental apoyo en la terapia.

Divorcio y Efectos Sobre Los Hijos



Según M. Albarracín ( 1991) los hijos deben ser tenidos en cuenta en el momento previo y posterior al divorcio. La solución ideal en un divorcio difícil es la que menos perjudique a los niños, pero sin dejar de lado la que menos perjudique a toda la familia, ya que el hecho de perjudicar a uno de los miembros hará que sufran todos los demás. El principal problema que tienen los hijos cuando surge la separación o el divorcio, es que los padres incurren en una serie de conductas erróneas para con ellos. Los padres no deben utilizarlos como "espías" para que les informen qué está haciendo el otro cónyuge, o como "corre ve y dile" o "mensajeros" para comunicarse entre ellos. Los padres no deben presentar reacciones agresivas contra sus hijos para vengarse de la pareja. No deben amenazar a la pareja en el sentido de que si se divorcian le harían un daño tremendo a los hijos para tratar de evitar la separación. (Página 15).

La custodia de los niños debería ser compartida y que el niño tenga acceso a ambos padres, ya que el hecho de mantener contacto regular con ambos progenitores les permite crecer y desarrollarse mejor.

Según P. Hercovici (1998) dice que si la pareja marital no logra llevarse bien, vive conflictuada por diferentes motivos y llega a divorciarse, es necesario que la pareja parental o "función parental" permanezca unida. La función parental debe ser compartida por ambos padres, de lo contrario causará ambivalencia en los hijos, sabotaje y coaliciones con uno de sus progenitores, pudiendo llegar a causarle serios daños psicológicos a éste. Es preciso que ambos padres estén de acuerdo en las normas a impartir, que coordinen acuerdos básicos. (Página 33)

Este último punto es el más difícil, ya que esta función está más relacionada con las prohibiciones, por lo que resulta la más frustrante y estresante. A esta función la llamamos "normativa". La función nutritiva consiste en dar amor, cuidado, satisfacer las necesidades básicas de alimentación, abrigo.

C. Díaz ( 1986) dice que es fundamental que los padres puedan lograr esta discriminación, separando la crianza de los hijos de los resentimientos del post-divorcio, siendo capaces de soportar las frecuentes comunicaciones con su ex-cónyuge, cooperando en forma conjunta en la educación de los hijos. (Página 25).

Los padres tendrán que tomar una serie de decisiones que van a afectar la crianza de los hijos, relacionada con la residencia, enseñanza, salud, y las relaciones con la familia extensa.

M. Ramírez (1999) La reacción del niño ante la separación o el divorcio va a depender de la edad que tenga, ya que su manera de percibirlo va a ser distinta. Los niños de 3-6 años no comprenden lo que sucede y se sienten culpables, en cierto modo, por la ruptura; los de 7-12 años sufren consecuencias escolares, como ser un retroceso; los hijos mayores entienden el divorcio, se sienten dolidos, críticos, pero consideran que los padres pudieron haberlo evitado si hubieran intervenido sobre la situación. (Página 58).

J. Botella (1999) dice que, independientemente de la edad, es una alteración emocional y conductual. Algunos niños pueden tener la fantasía de que sus padres volverán a unirse. (Página 60).

Los niños necesitan de 3 a 5 años para recuperarse y readaptarse del divorcio, pero alrededor de un tercio sufre un trauma psicológico persistente. El síntoma más evidente que padecen es la agresividad.

J.Carrobles (1999) dice que, al producirse el divorcio, los padres no deben quedar resentidos con sus hijos. No deben existir conductas inapropiadas contra los hijos, tales como el abandono afectivo por parte del padre que no tiene la custodia o sobreprotección por parte de quien la tiene. No se le debe presentar al hijo una nueva pareja antes que él esté en capacidad de asimilar ese impacto. Todos estos comportamientos provocan conductas profundamente obstaculizadas en la evolución psicológica de los niños. Investigaciones revelan que los hijos de padres divorciados presentan menor autoestima que los de matrimonios constituidos. El divorcio es el más grande stress que un niño pueda soportar como hemos visto. Los niños perciben la muerte de un padre de manera más natural que un divorcio. Los hijos de divorciados necesitan más tratamiento psicológico que los de los no divorciados. Las consecuencias de una conducta inadecuada de los padres cuando se divorcian puede ocasionar ansiedad, miedo, inseguridad, sentimientos ambivalentes y diferentes trastornos de conducta. De manera que si una pareja se encuentra en proceso de divorcio, debe tener en cuenta:

1º El problema es con su pareja, nunca con sus hijos.

2º La única forma en que sus hijos no sufran durante la separación o divorcio es que los padres estén plenamente conscientes de que deben explicarles claramente la situación a ellos y decirles que, independientemente de la decisión que tomen, ambos cónyuges seguirán queriéndolos y ayudándolos.

3º Si no hay más remedio que el divorcio, siempre será preferible una separación amistosa que una conflictiva, por el bienestar y seguridad de los hijos y de la propia pareja.

4º Hay que hacer un gran esfuerzo para superar el rencor y la rabia, pero es indispensable por el bien de todos. Página 63

Según M. Ramírez ( 1999)dice que si el ambiente que rodea al niño es favorable, es decir que sus padres pueden ejercer juntos la paternidad, muestran un comportamiento consistente frente al niño y evita discusiones frente a éstos, los hijos lograrán adaptarse bien al divorcio. (Página 68).

C. Díaz (1986) habla que los adolescentes suelen pasar más tiempo fuera de la casa luego del divorcio; los hijos presentan creencias más problemáticas respecto ante la separación o divorcio de los padres, cuando éste se produce de manera destructiva. En estos casos, lo niños tienden a culpabilizar más al progenitor no custodio (pero las concepciones son menos culpabilizantes si los niños mantienen contacto con los progenitores no custodios, al mismo tiempo que experimentan menos sentimientos de abandono. Se ha comprobado también que la mayor presencia de creencias problemáticas se asocia a mayor inadaptación social y personal de los niños. (Página 30).

P. Hercovici (1998) dice que el hecho de que los niños vivan con uno de sus progenitores es la prueba de que efectivamente se produjo la ruptura del matrimonio de sus padres, y lo manifiestan con enfado y rabia; en ocasiones difícil de manejar por el padre custodio. (Página 36).

Hay diferentes reacciones de los padres :

Cuando comparten con los hijos el enojo hacia el otro progenitor.

Cuando desplazan el enojo que sienten hacia la otra parte hacia los hijos.

No respondiendo a las necesidades de los hijos por estar demasiado ocupados en sus propias necesidades.

Intercambiando cuestiones personales con los hijos como si fueran pares.

No proporcionándoles límites necesarios y apropiados.

Utilizando a los hijos mayores para que cuiden de los menores.

Viendo a los hijos como propiedades.

J. Wallerstein (1991) retomó estudios realizados, observó que una década después del divorcio muchos de los hijos tienden a evitar casarse jóvenes y/o bajo influjo de sus impulsos, que valoran el amor romántico duradero y comprometido. Además se formuló que más del 33 % confiesa que ha sido muy importante mantener el contacto con ambos progenitores y que éstos hayan dejado de pelearse continuamente. (Página 40).

La Custodia De Los Hijos



P. Hercovici (1998) dice que la custodia se confía al padre que se considera más apto para hacerse cargo de los niños e intenta proteger de la mejor forma los intereses que éstos tengan. Igualmente es común que se la confiere a la madre. Hasta fines de los sesenta era difícil que un padre consiguiera la tenencia de su hijo salvo por enfermedad psicológica de la madre, dependencia de drogas o alcohol de ésta, etc.(Página 39).

Hay distintos tipos de custodia:

Compartida: los hijos pasan la mitad del tiempo con cada uno de sus progenitores. Es la más frecuente. Los padres deben compartir no sólo los derechos sobre los hijos, sino también las responsabilidades y obligaciones sobre los mismos.

Separada: los hermanos se separan y cada padre se responsabiliza de uno o más de sus hijos.

Única: El niño se queda con un sólo de sus padres, y el otro tiene derecho a visitas que son otorgadas por el juez.

La custodia es preferible que sea compartida, pero cada caso es único y por lo tanto, se estudia y evalúa en forma particular.

Cuando se cede la custodia a uno sólo de los padres podrán surgir problemas entre los niños y el progenitor custodio con el que no posee la custodia.

El padre no custodio pierde la gratificación del día a día y con ella las responsabilidades que acarrea la paternidad, provocando problemas emocionales en los padres y en los niños.

Un nuevo hombre-Un nuevo mundo

Un nuevo hombre - Un nuevo mundo
Por: Michel Balivo
Fecha de publicación: 15/10/07

imprímelo mándaselo a
tus panas

Imagínate que cada mañana que abres los ojos y te levantas, tengas que mirar con extrañeza los botones de tu camisa preguntándote qué son y para qué sirven, aprendiendo luego cada vez a abrocharlos. El mismo proceso para cada tarea a realizar. Peor aún, imagínate que cada ser humano que nace ha de reaprender todo el proceso histórico de poner erecto su cuerpo y dar sus pasos para caminar por primera vez.

Queda clara entonces la gran utilidad y ahorro que esta función de memoria realiza, liberando energía atencional para el aprendizaje de nuevas funciones. Sin embargo, con el paso de los años, con la acumulación de experiencias, con la repetición de actos en una dirección, comienzan a predominar hábitos y creencias que se imponen a la conciencia

Podríamos decir entonces que todos estamos fuertemente condicionados, determinados por nuestros sistemas de intereses, que en la mayoría de los casos no son concientes, pues se han convertido en hábitos y creencias que ya no requieren atención, sustituyendo la inicial frescura y/o libertad de elección.

Cuando todo un modelo social se agota convirtiéndose en limitación y generación de sufrimiento colectivo, entonces hábitos y creencias operan como enemigos de la evolución, de la transformación necesaria de estructuras y determinismos.

Podríamos decir entonces que resulta impensable que un viejo hombre pueda concebir, gestar y parir, dar a luz un nuevo mundo. Justamente por eso la revolución ha de ser el ejercicio mediante el cual intentando el cambio, la superación de circunstancias insatisfactorias, sufrientes, limitantes, la conciencia pueda ir cayendo en cuenta de aquello que la habita.

Sin embargo las mismas circunstancias se interpretan de diferentes formas según los actores. Y así como en el artículo anterior dije que vivíamos en una sociedad del plástico sin reconocerlo siquiera, podemos tranquilamente decir ahora que vivimos en una sociedad de instituciones democráticas representativas sin tampoco reconocerlo.

Si yo digo por ejemplo que en Venezuela se están haciendo pruebas piloto para poner al alcance de los niños desde temprana edad todas las técnicas y herramientas para la expresión artística. Que cientos de miles de niños sin importar su nivel social, tienen acceso a un sistema de orquestas sinfónicas como las que ahora causan sensación en Europa.

Alguien puede contestarme muy convencido que esas son cosas secundarias. Porque de acuerdo a la historia las élites dominantes no perdonan y cobran muy caro las irreverencias de las clases trabajadoras. Por tanto hay que darle prioridad a la educación ideológica, a la defensa y a la productividad, que son las cosas concretas por donde pueden volver a infiltrarse y retomar el poder.

Pero resulta que esos mismos que así opinan luego se sorprenden que haya un 40% de gente que vota en contra de la revolución, cuando con mucha suerte pueda haber un 10% privilegiado. Otro 10% de asalariados, es decir esclavos modernos, y el 20% restante que comparte la miseria general.

También se sorprenden de que si entrevistas a uno de ellos por la calle, asevera que este no es un gobierno democrático porque no tiene oposición, dicen que no ha hecho nada y que nos está cubanizando lentamente. Si le preguntas si conoce personalmente las misiones, si ha tratado con un médico o preparador deportivo cubano, si ha ido a Cuba, responderá que no a todas las preguntas. ¿De qué habla entonces? ¿Qué hace sino repetir matrices de opiniones escuchadas en los medios?

Es entonces que te das cuenta de que si das exagerada importancia a un tipo específico de conocimiento, si especializas ciertas cualidades de la siquis en detrimento de otras, entonces todo eso reprimido, desatendido, a lo cual dimos espaldas por la supuesta urgencia de las circunstancias, luego te pasa factura.

Ahora se está divulgando y debatiendo en que consiste, cual es el contenido de la reforma constitucional. Algunos actores de la oposición argumentan que no puede hacerse en diciembre porque la gran mayoría no sabe de qué se trata. Mientras otros se quejan de que el gobierno haga cortos de unos segundos para informar por TV, o haga lo que llamamos parlamentarismo de calle, reuniéndose los diputados con el pueblo en las diferentes parroquias, alcaldías, plazas, parques, casas de estudios por todo el país.

Este gobierno ha ganado todo tipo de elecciones por un 60% y tiende a crecer significativamente en su aceptación luego de ocho años. La oposición se retiró de las elecciones a la asamblea constituyente para alegar que no eran válidas y promover alguna intervención desde el exterior, ya que está claro que no tienen posibilidades en los comicios.

Esta oposición no tiene más propuestas que librarse del presidente Chávez, (mejor dicho de la constitución y el plan estratégico aprobado en referendo popular que él ejecuta), asustando a la gente sobre los fines ocultos que persigue. Todo ello con el eco que le hacen las cadenas de los medios desde el exterior, con las mismas filmaciones trucadas que ellos hacen y envían.

Queda claro entonces que no tenemos la menor idea de que la democracia es el gobierno que las mayorías eligen libremente, mayoría que en gran parte de los casos no pasa de un 25 o treinta por ciento. Una vez que ha sido elegido el gobierno se supone que ese gobierno es de y para todos actuando en consecuencia. Y como ciudadano democrático tú lo aceptas así.

Entonces te gusten o no, tu estás dentro de sus programas y solo puedes oponerte a ellos mediante los mecanismos democráticos que tu constitución posibilite. De lo contrario estás conspirando contra la voluntad expresada democráticamente por la mayoría.

Pero todo ello se desconoce e ignora ingenua o malintencionadamente para alterar, dificultar e impedir si fuese posible, la dirección del plan propuesto y apoyado en múltiples elecciones, consultas y referendos populares. Cuando tu obvias la base de todo el juego democrático entonces entras en el terreno de la relatividad, que te posibilita decir cualquier barbaridad sin sentido e interpretar todas la reglas atentando contra ellas a tu conveniencia.

Justamente porque has obviado o tergiversado que la única validez de todo juego, es que fijamos y aceptamos sus reglas de común acuerdo y para mutua conveniencia. En el campo de las intenciones, de lo humano entonces, los dioses que reinan son los que encarnan las organizaciones o conductas sociales.

Podemos llamarle tranquilamente dioses de libertad-esclavitud, de justicia-injusticia, y resumirlos en humanidad-inhumanidad. De ese modo nosotros sabiéndolo o no elegimos y construimos con los actos de cada día, los entornos sociales en los que han de transcurrir nuestras experiencias de vida.

Disponer de la libertad de elección de qué afirmarás con tus actos de cada día, es como disponer de una gran suma de dinero a tu nombre en el banco. Lo sepas o no allí está, la estás usando y eres el responsable de lo que hagas con ella, de cómo la gastes, en qué la inviertas. Los dioses o demonios con que creas encontrarte luego, no serán sino la resultante acumulativa de tus actos de violencia o respeto del prójimo.

Llegamos entonces al punto donde postergar todo un espectro de capacidades humanas en aras de la urgencia de ciertos objetivos, tiene luego sus consecuencias. No estamos diciendo que se desatienda la urgencia de las circunstancias, de hecho en Venezuela el ejército trabaja hombro a hombro con el pueblo, el pueblo se sabe ejército en caso de necesidad, y el ejército se sabe pueblo en tiempo de paz.

Tampoco se ha descuidado la renovación del armamento preventivo, defensivo, ni las asociaciones estratégicas internacionales. Ni se ha desatendido la necesidad de educar las personalidades en la dirección de la complementación solidaria, libre, justa, socialista, de verdadera participación y protagonismo democrático. El nuevo currículo de estudios en construcción y la Misión Ché Guevara son la mejor prueba de ello.

¿Pero nos quedaremos allí? ¿Es suficiente con ello? ¿Y lo nuevo, el cambio dónde está? ¿Cómo estás demostrando, conductualizando tus ideales de libertad, justicia, igualdad? Por eso están todas las misiones inclusivas y solidarias sin la menor discriminación de ningún tipo a nivel nacional, y el Alba a nivel internacional. Por eso están los Consejos Comunales y los batallones del PSUV como organizaciones de base con verdadero poder económico y político.

Justamente para revertir ese tropismo de esclavitud, injusticia e irrespeto por el otro, que utiliza la propia intencionalidad y libertad de elección para negar la ajena, deshumanizándolo y deshumanizándose, es que es necesario volver a hacer disponibles todas las herramientas expresivas con que contamos, por inútiles que la urgencia del momento las haga parecer.

Porque resaltando un momento y una dirección sobre todas las demás, fue como nos postergamos y limitamos a nosotros mismos llegando a estas circunstancias. Y si en el momento siguiente a recuperar nuestra libertad, si es que eso fuese posible, la descuidáramos ahora para posibilitar la enseñanza de las artes, entonces volveríamos a reducir nuestras posibilidades en una cadena cíclica .sin fin, donde siempre estaríamos corriendo de atrás y saltando de las limitaciones de un casillero a las del siguiente.

Estructuralidad, simultaneidad y ubicuidad de funciones, son entonces los requerimientos de un proceso verdaderamente revolucionario que deje atrás la violencia de la injusticia e inhumanidad heredada. En otras palabras todo ha de avanzar en conjunto para no tener que volver una y otra vez a recoger los pedazos que vamos dejando a espaldas por el camino en nombre de las urgencias, de la cortedad de una mirada contraída, limitada.

No podemos entonces sorprendernos ni quejarnos de que nuestros conciudadanos no sepan sino repetir como loritos lo que escuchan martillar todo el santo día por los medios de comunicación. Que no hayan ganado la capacidad de sentir y pensar con libertad, de apoyarse y caminar con sus propios pies. Pues no es sino la resultante acumulativa de las elecciones que hemos hecho históricamente.

Si el repetir como loritos de memoria que nos han enseñado, como capacidad de conservar lo que la historia nos hace disponible, que no es poca cosa, es lo que ha construido estas circunstancias, encarnado socialmente estos dioses. Pues el hacer ahora nuevamente disponibles todas las herramientas expresivas, simultáneamente con las prioridades del momento, abarcando e incluyendo, es lo que ha de corregirlo y sacarnos de esta situación.

De ese modo cuantas más posibilidades tengamos de acercarnos y conocer de diferentes modos nuestro prójimo, nuestro entorno y sus objetos, mayor será la riqueza de las respuestas que podamos dar a cada circunstancia que se nos presente. ¿Y que es eso sino arte? ¿Y que mayor objeto de arte que un ser humano? ¿Qué mayor arte que el de acercarse, conocerse, descubrirse, transformarse, sorprenderse, transfigurarse ante la propia mirada, como si nos viésemos por primera vez?

Es así como contrarrestaríamos aquellos hábitos y creencias que encierran y atrapan a la conciencia en sus experiencias y conocimientos parciales, obligándola a repetir el resto de su vida lo aprendido tensa y urgentemente en una tierna y temprana etapa, en la que no disponemos de parámetros para comparar.

Cuando te acercas al mundo, sus personajes y objetos, y los conoces y grabas tensamente por la supuesta urgencia y necesidad del momento, cualquier aprendizaje que recuerdes aflorará luego tensa y temerosamente, reproduciendo y contaminando así tu pasado cada nuevo y posible momento, en una espiral sin fin ni salida.

Nada más importante y revolucionario entonces que posibilitar nuevos acercamientos distensos, alegres, calmos, que permitan reconocer y contrastar los fantasmas del pasado que te acechan y amenazan, haciéndote creer que todo mañana será inevitable repetición de tu temido ayer. ¿Cómo no temer y desear huir de la violencia de tales creencias y experiencias?

Un nuevo mundo implica entonces una conciencia que aprende a acercarse a si misma y conocerse, experimentarse de nuevos modos. Ayer fomentamos la conservación del mundo histórico que nuestros antepasados hicieron emerger de la naturalidad. Dimos primacía a la herencia, a la continuidad de lo aprendido, de la tradición.

Inculcamos sin reparar en los métodos la obediencia a la autoridad y primacía del pasado, de la memoria y los blancos cabellos sobre la imaginación y el futuro. Pero hoy que por acumulación tal conocimiento se revoluciona produciendo inhumanidad y agotamiento del entorno, no nos queda más que reconocer la inviabilidad e indispensable corrección de tal tropismo.

Por eso pese a que creo conocerte y saberlo todo de ti, me gustaría acercarme a ti sin urgencias, sin otra intención que volver a conocerte de nuevos modos. Y si la presión del pasado fuese tan fuerte en ti o en mí que no lo permitiese, quisiera poder recordar que ni tú ni yo elegimos en nuestra tierna infancia estar de este modo en el mundo.

Desearía con todo mi ser aprender el arte de la paciencia para que juntos, tu y yo, sin importar el tiempo que tomase, pudiésemos volver a sentirnos y vernos de nuevos modos. Que esta vez no impliquen urgencias, tensión, temor, ningún tipo de violencia tácita o explícita ni segundas intenciones, que nos posterguen nuevamente en aras de otros intereses.

Entonces en esa alegría renovada de estar juntos, sin otro motivo que compartir lo que somos, seguramente brotarán las imágenes de un nuevo mundo, que no serán sino expresión de esa alegría y cercanía del compartir sin temor. Si no te temo ya no puedes ser mi enemigo. Si no eres mi enemigo ya no hacen falta competencias ni defensas preventivas.

Brindo por ese mañana que valga la pena construir, que despierte nuestras mejores fuerzas y creatividad, que pueda darle sentido a la desorientación de la vida aunque todo parezca negarlo y oponerse hoy. Brindo por esa fe inquebrantable, por esa dirección de acción irreducible. ¡Por ti y por mí! Seas quien seas. ¡Por nosotros!

Michel
Balivo