martes, 6 de noviembre de 2007

METAFORAS PERSONIFICADAS

Por Donna Weber

Las metáforas son una de las técnicas de cambio más potentes que existen. Las metáforas personificadas (“ubicadas en el cuerpo”) proporcionan una conexión directa a las emociones y a los patrones de conducta profundos. En “Metaphors We Live”, Lakoff y Jonson (1980) nos dicen que el pensamiento es personificado y crece fuera de nuestra percepción, movimientos y experiencia física. Recientemente varios investigadores han identificado la importancia del cuerpo en la creación de la conciencia. Antonio Damasio (1999) ha identificado sistemas de feedback (retroalimentación) a nivel del cuerpo, como aspectos intrincados de las emociones y aun de la conciencia. En adición a las estructuras neurales, los estados emocionales son definidos por cambios en el perfil químico del cuerpo, en las vísceras y en el grado de contracción de los músculos del cuerpo. Damasio cree que las emociones son una parte importante de nuestra regulación homeostática y de nuestro mecanismo de supervivencia. Candace Pert (1991), otra investigadora, cree que la mente inconsciente es nuestro cuerpo, que puede ser mejor atendido a través del cerebro derecho, de terapias expresivas como trabajar con los sueños o de terapia artística. La razón por la cual necesitamos ocuparnos de los estados emocionales en el cuerpo, es que las emociones negativas son almacenadas en el cuerpo físico a largo plazo y deben ser liberadas antes de que pueda ocurrir la curación. Esas emociones negativas almacenadas pueden crear numerosos problemas emocionales e inclusive pueden establecer el escenario para enfermedades.
Las emociones negativas acumuladas durante toda la vida están almacenadas no solo como recuerdos, sino también en el cuerpo. Esas emociones almacenadas pueden llegar a ser una parte integral de nuestra personalidad y nuestra identidad. Desde que esas emociones no representan la verdadera naturaleza de un individuo, pueden con frecuencia bloquear el éxito que podría lograr una persona en diferentes áreas de su vida. Enfocar directamente las emociones personificadas puede generar cambios a través de diferentes contextos. También es una manera de evitar impedimentos o bloqueos conscientes y propiciar la creatividad de la mente inconsciente. Trabajar a este nivel asegura que los cambios son ecológicos y que están en línea con los valores más profundos del individuo. En efecto este tipo de cambio a menudo tiene un componente espiritual.
Este artículo describe un enfoque más estructurado para trabajar con metáforas personificadas. El enfoque está basado en el método de Robert Dilts (1990) de combinar los “estados problema” con los “estados recurso”, para crear un “estado deseado”. Cuando se trabaja con metáforas, el proceso puede ser reescrito de la siguiente manera: metáfora del problema + metáfora del recurso = metáfora del resultado deseado.
La idea básica en este proceso es que los individuos tienen todos los recursos que necesitan y que esos recursos han sido obscurecidos por las emociones negativas. Una vez que las emociones negativas han sido liberadas del cuerpo, el individuo será capaz de acceder esos estados de más recursos. En adición a los estados que normalmente llamamos emociones, tales como rabia o culpa, estados como confusión o “yo no se”, pueden ser manejados exitosamente a través de este proceso de metáforas personificadas. En cierto sentido, este es un proceso que ayuda a la gente a convertirse en quien deben ser, en para lo que la persona nació.
El proceso puede ser resumido así: 1) Identifique el estado a ser trabajado, 2) Desarrolle la metáfora personificada asociada, 3) Identifique un momento en el tiempo previo a la metáfora del problema, 4) Desarrolle o construya una metáfora del recurso, 5) Invite a la metáfora del recurso a interactuar con la metáfora del problema, 6) Verifique los resultados. Además de los conocimientos de PNL, este artículo asume una comprensión básica del “Lenguaje Limpio”. En el libro “Metáforas en Mente” de Lawley y Tompkins (2000) se encuentra una descripción completa del Lenguaje Limpio (N. Del T.: Lea los artículos “Watch Your Language! Clean Languaje and Symbolic Modeling”, por Judith Lloyd Yero, en el número de Marzo de 2001, de Anchor Point. Versión en español: “Cuida tu Lenguaje. Lenguaje Limpio y Modelaje Simbólico” (en www.nlpanchorpoiny.com). También, el artículo “Metaphors in Mind: Transformation Through Symbolic Modelling” por James Lawley y Margot Hamblett, en el número de Mayo de 2001, que traduciré próximamente).

1. Identifique el Estado Emocional Problema
El estado problema inicial pueden ser una sola emoción, o un patrón de conducta problemático. Esos patrones de conducta puede ser aspectos de identidad o de personalidad. (En futuros artículos se describirá cómo identificar y cambiar estados de identidad y personalidad). El punto más importante es usar el propio lenguaje del cliente cuando se esté identificando el estado a ser trabajado.
2. Desarrolle la metáfora del problema
El próximo paso es elicitar las submodalidades kinestésicas asociadas con el estado problema. Las primeras preguntas serán utilizadas para descubrir la ubicación en (o alrededor de) el cuerpo físico y para determinar el tamaño y forma del estado. Preguntas que son útiles en esta etapa: “¿Y dónde está ubicada esa rabia?” y “Y esa rabia tiene una forma o un tamaño?”. Una vez que hayan sido descritas las submodalidades kinestésicas, pregúntele al cliente: “¿Écómo qué? Por ejemplo, si las submodalidades kinestésicas son ovales, llenas de baches (con irregularidades en su superficie) y marrones, pregunte “Y son ovales, llenas de baches (con irregularidades en su superficie) y marrones como qué?
La respuesta podría ser “como una roca”. La roca entonces se convierte en la metáfora y tiene una ubicación física en relación al cuerpo.
3. Identifique un momento en el tiempo, previo a la metáfora del problema
El próximo paso es identificar un momento (etapa, época) previo a cuando el cliente experimentó por primera vez el estado problema. Conviene que el momento elegido sea uno en el cual el cliente se sentía lleno de recursos internos. Preguntarle por el momento inmediatamente anterior al estado problema puede no ser útil, ya que este puede ser otro estado problema. Si el estado problema es un trauma severo, se corre el riesgo de asociar a la persona a un recuerdo traumático. Una buena pregunta aquí es “¿y puedes recordar una época anterior, antes de que nunca hubieras tenido Roca y te sentías seguro (o cómodo, etc.)?” Entonces pregunte “¿Y que edad podrías tener?” La edad, por ejemplo cinco años, se convertirá en el nombre (“Cinco”) del yo más joven con recursos.
4. Desarrolle una metáfora de recursos
Hay varias maneras de desarrollar una metáfora de recursos. Aquí incluiremos varios sencillos. Uno de ellos es utilizar el yo más joven, digamos Cinco, como la metáfora de recursos. Otro es desarrollar la metáfora del estado que el yo más joven estaba sintiendo. Antes de Roca, Cinco puede haber sentido Brillo del Sol o Pelusa Tibia en su pecho. Si el cliente experimentó un evento traumático particular, entonces puede sentir la necesidad de ayuda. Con frecuencia, esta ayuda es de naturaleza espiritual. Una buena pregunta podría ser “¿Y a Cinco le gustaría tener a un Protector?” Ejemplos de protector son Gran Oso, Angeles, o Buda. Los protectores representan algún aspecto del individuo o de su sistema de creencias. Algo interesante es que los protectores podrían no encajar en el sistema de creencias del adulto.
5. Invite a las metáforas a interactuar
Una vez que el estado problema y las metáforas de recursos hayan sido desarrolladas, entonces invítelas a interactuar. Es importante no forzar la interacción. Las preguntas aquí podrían ser: “¿Y estarían los Ángeles interesados en visitar a Cinco?” y “¿Y que le gustaría hacer a Oso Grande con Roca?” Durante esta parte del proceso es usual que sea necesario mantener el proceso moviéndose con preguntas como “¿Y que sucede a continuación?” Continúe el proceso hasta que haya una resolución. Ésta ocurre cuando la metáfora problema ha sido transformada o movida o cuando el estado de recursos joven o el protector alcanza un punto final lógico. La metáfora del problema puede transformarse en cualquier cosa, por ejemplo, Roca puede llegar a ser Luz Amarilla, o Roca ser movida hacia atrás, a Pared. Un punto final es a menudo una actividad apropiada para la edad del yo más joven (Cinco), como por ejemplo comer una merienda y tomar una siesta.
La fase de interacción puede que no sea simple y clara. Puede ser necesario trabajar otros estados o se podrían necesitar metáforas de recurso adicionales. Esto depende de la naturaleza y severidad del estado problema. Un inconveniente común es el descubrimiento de un estado de “yo no se”, el cual podría requerir ser curado antes de que se pueda trabar con el estado originalmente planteado.
6. Verifique los resultados
Una parte importante de chequear los resultados es determinar si ha habido un cambio en la metáfora del estado problema. El yo adulto no necesita entender lo que este cambio significa. Otro aspecto de chequear los resultados es determinar si todas las partes del individuo usadas en el proceso son dejados en el lugar y forma apropiados. Los yo más jóvenes podrían querer o necesitar crecer y los protectores podrían necesitar regresar a su origen. Esto normalmente se logra con algunas preguntas sencillas. “¿Y alguna de las partes que hemos utilizado hoy necesitan algo más?”, “¿Y Cinco quiere crecer?” y “Y tu sientes que este proceso está completo?”
El proceso de Curación de Metáforas Personificadas es útil con una variedad de estados problema. Esto puede incluir problemas emocionales, estados de falta de recursos, creencias e inclusive la mejora de estados de recursos. Una vez que el individuo se ha hecho familiar con este proceso, entonces puede reconocer, al momento, que está experimentando una emoción que es el resultado de antiguas emociones negativas almacenadas. Hay un grupo de personas, que han sentido una conexión especial con sus metáforas de recursos, que han sido capaces de retomar esta metáfora cuando ha sido necesario para otras situaciones.
Una de las maneras más efectivas de usar este proceso es ayudar a los individuos a curar patrones negativos de conducta. De esta manera el individuo se hace más congruente y más capaz de enfrentar los retos de la vida. Una vez que la energía negativa es liberada, los individuos pueden notar un incremento en su creatividad y en su habilidad para utilizar sus emociones como recursos valiosos.
REFERENCIAS
Damasio, Antonio (1999). The Feeling of What Happens. New York: Harcourt Brace & Company.
Dilts, Robert, Hallbom, Tim, and Smith, Suzi (1990). Beliefs: Pathways to Health and Well-Being. Pórtland, OR: Metamorphous Press. (En español: Las Creencias. Caminos hacia la Salud y el Bienestar. Barcelona, España, Editorial Urano).
Lawley, James and Tompkins, Penny (2000). Metaphors in Mind. London: The Developing Company Press.
Lakoff, George and Johnson, Mark (1980). Metaphors We Live By. Chicago: The University of Chicago Press.
Lakoff, George (1987). Women, Fire, and Dangerous Things. Chicago: The University of Chicago Press.
Pert, Candace (1999). Molecules of Emotions. New York: Touchstone Books.
Copyright © Donna Weber, 2002
Donna Weber es consejera licenciada y Master Practitioner en PNL. Ella trabaja con individuos y empresas, en su práctica privada. Donna puede ser contactada a través del teléfono (251) 341 1400 o por el email webercounseling@earthlink.net
Traducido al español por:
Pedro HenríquezNLP Master Practitioner & Traineremail: henriquez @cantv.net

Alegria de aprender

RECUPERA LA ALEGRÍA DE APRENDER
Autor: Rex Steven Sikes

Lo más lastimoso que existe es cuando la gente piensa que no hay nada nuevo que aprender. Siempre hay algo nuevo. Cada día es una singular y nueva oportunidad para aprender y tener diversión. Los niños aprenden una cantidad increíble porque están abiertos y no contaminados. Un niño puede jugar con una estaca (un palo) y disfrutarlo y todo el tiempo el niño está aprendiendo. Aprende a moverse y a coordinar sus movimientos. Un niño puede ver la misma película una y otra vez y aún estremecerse con delicia, aún temblar de miedo y reírse con ganas aunque sepa cuál es la escena que sigue. Los niños son máquinas de aprender y disponen de incontables horas de juego y diversión hasta que por supuesto, son entrenados para comportarse como jóvenes adultos, son confinados a pupitres y se les dice que se comporten de manera apropiada. Los adultos buscan la recompensa, los niños sencillamente aprenden por puro placer que el aprender les proporciona. Como adultos, necesitamos recuperar el sentido de diversión y aventura que tuvimos como niños, necesitamos reactivar un sentido de crecimiento y contribución.
El atleta busca lo mejor de si, el atleta se exige a si mismo y sobresale. Nadie queda más desilusionado que un atleta que se rinde sin hacer un mayor esfuerzo. Si un atleta puede buscar sobresalir, así deberíamos hacerlo los adultos. Deberíamos hacerlo por la recompensa que obtendríamos, pero necesitamos hacerlo de manera un poquito diferente, necesitamos hacerlo como los niños.
Date cuenta que hay estudios que indican que si tu lees una hora al día sobre tu especialidad, en un plazo de tres años serías un experto en tu campo, en cinco años serías un experto en todo el país y en diez años lo serías en el mundo. Convierte su vehículo en una universidad para escuchar cintas que promuevan el crecimiento y el bienestar. Escucha y aprende. El tiempo es el único suministro que tenemos que una vez que se ha ido, es demasiado tarde. Debemos tomar ventaja del tiempo e invertirlo en nosotros mismos.
Es de verdad triste cuando los practicantes de la PNL no tienen recursos o están cegados por creencias, reglas o prejuicios de adulto. Es estimulante cuando las personas llegan profundo dentro de si mismas y producen los resultados que ellas quieren y se deleitan ellas mismas y a otros.
Una idea puede cambiar al mundo entero. Necesitamos una mejor clase de pensadores, innovadores, gente más vigorosa, con curiosidad explosiva y creatividad. Gente enamorada de lo divertido, lo agradable, que pueda cambiar el mundo. La seriedad es realmente una enfermedad. Necesitamos risas espontáneas y estremecimientos y tomadores de riesgos. La exploración es el portal de la aventura. O como Oliver Wendall Holmes dijo "Una mente extendida para comprender una nueva idea, jamás vuelve a su tamaño original". Ama aprender, aprende sin una razón especial. Ama buscar.
Camina por algún lugar que acostumbres y hazlo como si fuera un lugar totalmente nuevo, haz como si fueras un antropólogo haciendo un estudio etnográfico, haciendo el saber elusivo y dudoso. Fíjate que te das cuenta de que antes no lo habías hecho. Hazte preguntas que podrías no haberte hecho nunca sobre cosas obvias. Intenta caminar y solo mirar, sin diálogo interno. Disminuye tu paso o tu velocidad para que notes lo que te habías perdido antes. Haz lo mismo cuando manejes camino a casa o cuando tomes un autobús. Ve si puedes abrir tu capacidad de observación para admitir que allí había más cosas de las que te habías dado cuenta. Aventúrate a nuevos reinos. Toma vías diferentes a ir al trabajo o para regresar a casa. Haz algo diferente solo por variedad. Puede ser incómodo al principio pero date cuenta que estás interrumpiendo patrones y exigiéndole a tu mente de manera exquisita. Regresa al pasado y disfruta de algún libro infantil que una vez leíste. Ve atrás y repasa las cosas de otras épocas.
Ve la misma película o una cinta de PNL una docena de veces y cada vez hazlo de una manera nueva, fresca, algo aprenderás. Cuando yo vivía en California y trabajé en el negocio de las películas, me gustaba ver la misma película cuatro, cinco, diez veces. Primero, simplemente la veía. Si me enganchaba emocionalmente, la consideraba buena, cautivante. Entonces regresaba a verla y le ponía atención a la manera en que el director construyó todo, la veía otra vez y me concentraba solo en el libreto, una vez más para observar la actuación y luego la cinematografía y después la producción. Cada vez salía con algo que no había notado antes.
Con nuevos intentos yo notaba nuevas cosas. Haciéndome preguntas diferentes, o haciendo que mi mente mirara en una nueva dirección, yo notaba más y más matices de los que me podría haber imaginado.
Piensa en de dos personas que van a ver la misma película. A una le encantó y a la otra le pareció muy mala y te dice que no vayas a verla. ¿Están estas personas hablando de la película? No, esas personas están compartiendo contigo aquello a lo que le pusieron atención. ¿Te están dejando saber cómo funcionan sus mentes? Información valiosa para el practicante de la PNL. No hay película que verdaderamente sea buena o mala, hay cosas que a uno le gustan y otras que quizás no. Por supuesto que mientras más sofisticado sea el conocimiento que uno tenga acerca de lo que está discutiendo, o mientras más matices haya, quizás sea mejor la evaluación, pero aún así continúa siendo una opinión. Por eso es que recuperar la alegría de aprender, leer, escuchar cintas grabadas, atender talleres y cursos, salir a caminar, jugar con niños, es tan vital, porque enriquece y capacita para poner atención a toda la gama de posibilidades. Sumérgete. Si aprendes cualquier nuevo concepto o idea que antes no tenías, eso puede ser monumental. Te puedes volver más creativo, puedes comenzar a abrir puertas que nunca hubieras sabido que existían.
Escucha el mismo CD una y otra vez, solo que cada vez ponle atención a un instrumento diferente, como se entremezclan, complementan, entre ellos, como se apoyan, que están logrando juntos. Intenta degustar tus alimentos de nuevas maneras. Toma bocados mínimos, saborea cada bocado, mastícalo treinta y dos veces. Descubre cómo puedes deleitar tus sentidos. Toma un baño con lujos, usa diferentes esencias, usa velas para alumbrar. Cualquier cosa que te anime y te haga sentir mejor. Lee una novela que no leerías, la biografía de alguien que nunca se te había ocurrido, quizás la de alguien que te desagrada, y toma su punto de vista temporalmente. Métete en sus zapatos y ve si te puedes imaginar como sería que tu mantuvieras puntos de vista contrarios a los tuyos. No tienes que mantenerlos, solo inténtalo para que logres una perspectiva diferente a la tuya.
Haz algo que definitivamente tu no harías (que no te cause daños físicos ni mentales y que sea legal), ve justo un poco más allá de tus propios límites. Presiónate a ti mismo, pero hazlo con sentido de aventura, alegría, diversión, armonía, salud y bienestar. Descubre si tratando algunas de esas cosas no podemos animarnos más a nosotros mismos a todas las oportunidades a nuestro alrededor, que nos podríamos estar perdiendo. Descubre si lo podemos hacer mejor en los negocios, hacer cambios más dinámicamente para nosotros y para nuestros clientes, condimenta tus relaciones con más pasión y éxtasis, ten más momentos de diversión con tus niños, comportándote como si tu fueras otro.
Divertirse amando a gente estimulante puede cambiar el mundo. Con tanto en las noticias que podría desestimularnos de ser faros, luces que brillen en la noche que muestren al resto del mundo que podemos estar más vivos, amar más, tener mayor bienestar y riqueza, usar el poder de nuestro cerebro más eficientemente y lo más importante, vivir alegremente. Quizás si todos fuéramos un poquito más alegres aún frente a la adversidad, haríamos del mundo un lugar mucho más maravilloso. Debido a que la verdad es ya un lugar muy maravilloso, sea lo que sea que tu hagas, trae ese espíritu a todo tu aprendizaje y todo tu empeño y llegarás tan alto como nunca antes. Lograrás alturas insospechadas cuando rompas viejos patrones y hábitos que te han impedido estar abierto a nuevas experiencias. Con demasiada frecuencia hemos nominalizado un aprendizaje o una experiencia con "Bueno, eso es justo X", o decimos "No hay nada nuevo en eso". Todavía cada momento es nuevo, aun una ropa vieja que regalo, es nueva para alguien, con frecuencia antigüedades inapreciables y muy raras son descubiertas por alguien que supo donde mirar, cuando otros la consideraron solo basura. Algunas veces, ciertas sutilezas o recubrimientos esconden el corazón de lo valioso y solamente a los ojos de un observador entrenado se podrá comenzar a notar lo que realmente está sucediendo o cuál es el valor real. Para el niño eso no importa, todo es maravilloso, aunque a nosotros nos parezca antiguo. Mi sobrino Michael, de apenas tres años, acaba de terminar de ver La Bella y la Bestia una vez al día, en ocasiones dos veces al día, ya que dispone del vídeo. Esto llega a las 500 - 700 ocasiones. El aún quiere verla y todavía disfruta cada vez que la ve.
Nota:
El contenido es Copywrite © 1999 por IDEA Seminars. Todos los derechos reservados.
Traducción hecha por Pedro Henríquez, con autorización expresa de IDEA Seminars.
Rex Sikes es el fundador e instructor principal de IDEA Seminars, instituto que dirige junto con su esposa Carolyn.
Si usted desea conocer más sobre IDEA Seminars, visite su página: http://www.idea-seminars.com

La soledad


Psicología

La soledad: ¿aprender a vivir solos o animarnos a buscar relaciones? Un mal de nuestro tiempo
Los psicólogos consideran que alguien está solo cuando no mantiene comunicación con otras personas o cuando percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias. Tres características definen la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se halla en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia.
La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones. Parece, por otro lado, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.
Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. En general, las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas, y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular. La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar.
La ausencia de un ser querido Cuando (por separación en la pareja, fallecimiento de un ser querido u otra causa) desaparece de nuestra vida alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio estelar en nuestra cotidianeidad, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío, una nada enmudecida que nos sume en la tristeza y la desesperanza. Hemos de sobrellevar la dolorosa percepción de horfandad, de ausencia de una persona insustituible. Nos vemos perdidos y sin referencias en las que antes nos apoyábamos para afrontar la vida.
Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra autoestima, ya que ésta se genera cada día en la interrelación con las personas que nos rodean.
La pérdida es irreemplazable pero no debe ser irreparable. Ese hueco o, mejor, su silueta, quedará ahí pero si nos permitimos sentir la tristeza y nos proponemos superarla a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran al menos parcialmente ese déficit de amor que la ausencia del ser querido ha causado. Hemos de intentar que la carencia de esa persona no se convierta en una carencia general de relaciones. Esta soledad es dolorosa, pero puede convertirse en positiva si la interpretamos como oportunidad para aprender a vivir el dolor sin quedarnos bloqueados. Y para generar recursos y habilidades para continuar transitando satisfactoriamente por la vida. Debemos interiorizar y controlar el dolor, sabiéndolo parte inherente a la vida, aprendiendo a no temerlo y a no mantenernos al margen del sufrimiento como si de una debilidad o incapacidad se tratara. Quien sabe salir del dolor está preparado para disfrutarla la plenitud en momentos venideros.
La soledad social La de quien apenas habla más que con su familia, sus compañeros de trabajo y sus vecinos es una soledad muy común en este mundo nuestro. Nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes nos rodean, tememos miedo que nos hagan o nos rechacen. Plantamos un muro a nuestro alrededor, nos encerramos en nuestra pequeña célula (en ocasiones, incluso unipersonal) y vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como "no me entienden", "la gente sólo quiere hacerte daño", "para lo único que les interesas es para sacarte algo", "cada vez que confías en alguien, te llevas una puñalada". Si la soledad es deseada nada hay que objetar, aunque la situación entraña peligro: el ser humano es social por naturaleza y una red de amigos con la que compartir aficiones, preocupaciones y anhelos es un cimiento difícilmente sustituible para asentar una vida feliz. Es una meta difícil y las estructuras y hábitos sociales de nuestra civilización frenan este empeño de hacer y mantener amistades, pero merece la pena empeñar lo mejor de nosotros en el intento.
Esa soledad no deseada puede convertirse en angustia, si bien algunos se acostumbran a vivir solos. Se revestirá esta actitud de una apariencia de fortaleza, autosuficiencia, agresividad o timidez. Y todo, para esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.
Hay también otras soledades indeseadas, como esas a las que se ven abocadas personas mayores, amas de casa, o quienes muestran una orientación sexual no convencional, o quienes sufren ciertas enfermedades, incapacidades físicas o psicológicas o imperfecciones estéticas.
Un estado transitorio, nada más La soledad es una situación que hemos de aspirar a convertir en transitoria y que conviene percibir como no forzosamente traumática. Podemos mutarla en momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nuestra propia identidad. Hay un tiempo para comunicarnos con los demás y otro (que necesita de la soledad) para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos. Hemos de "hablar" con nuestros miedos, no podemos ignorarlos ni quedarnos bloqueados por ellos. Es conveniente que, en ocasiones, optemos por la soledad. En suma, equilibremos los momentos en que nos expresamos y atendemos a otros, y los que dedicamos a pensar, en soledad, en nuestras propias cosas.
Vencer la soledad no deseada: unos pasos útiles 1) Diagnóstico: qué tipo de soledad es la que estamos sufriendo y a qué circunstancias se debe.
2) Conocernos bien. Dejemos a un lado el miedo a mirar dentro de nosotros, y afrontemos la necesidad de saber cómo somos: nuestras ilusiones y ambiciones, limitaciones y miedos, quién quiero ser, cómo me ven, cómo me veo...
3) Fuera la timidez. Tomemos la iniciativa para conseguir nuevas relaciones. Establezcamos qué personas nos interesan, y elaboremos una estrategia para contactar con ellas.
4) No hay nada que perder. El miedo al rechazo es un freno para entablar nuevas amistades o amores. El objetivo es importante, no nos andemos con remilgos.
5) Sin victimismos. El mundo resulta en ocasiones cruel, vulgar y materialista, de acuerdo. Pero seguro que hay otras personas que pueden estar deseando conocer a alguien como nosotros.
6) Encerrarnos en nosotros mismos es reconocer la derrota. A la mayorìa la soledad nos hace daño, y nos sienta mejor tener con quién hablar, intimar y a quién querer.
7) No somos tan raros como a veces pensamos. No hay más que hablar en profundidad y confianza con cualquier persona para comprobarlo. Podemos "llenar" a más gente de la que creemos y nos pueden resultar atractivas muchas personas que tenemos muy cerca.

Alguien muy especial

Alguien muy especial
MANUEL CRUZ
"Me asquea no tener el valor de no ser nadie en absoluto". J. D. Salinger, Franny y Zoey.
Entre los méritos más destacados de las llamadas revistas del corazón figura el de ser capaces de producir un tipo de famosos muy característico. Son esos famosos de los que se acostumbra a desconocer el motivo real de su fama, al margen del hecho mismo de aparecer en esos medios. Para encontrar el motivo de la primera aparición (que es la que, si acaso, necesitaría ser explicada), hay que remontarse muy atrás, hasta algún lejano matrimonio anterior, un familiar de primer o de segundo grado, una amistad juvenil o cualquier otra contingencia de parecido estilo. Hace pocas semanas entrevistaban en un programa de televisión dedicado a tales asuntos a uno de estos personajes. Era una mujer de mediana edad que llevaba a sus espaldas un número no despreciable de matrimonios y uniones sentimentales (por aceptar el eufemismo al uso). Parecía evidente que su notoriedad actual le venía de ahí, puesto que el argumento de la conversación era precisamente la evocación de sus sucesivas parejas.
Lo que en principio me llamó la atención -deformación profesional, sin duda- fue un aspecto puramente formal. Ante la recurrente pregunta "¿qué ha significado en tu vida... ?", las respuestas de la mujer -que desde luego no terminaba de manejar muy bien el tempo de la entrevista- iban perdiendo fuelle ostentosamente: "Fue mi primer amor", "me hizo conocer la auténtica pasión", "mantenemos una buena amistad: a fin de cuentas, es el padre de mis hijos", "me ayudó en unos momentos muy difíciles para mí", "tiene mucho sentido del humor", etcétera. Mientras la escuchaba, constatando que la relación comenzaba a hacerse larga, pensé que había empezado demasiado fuerte -había echado el resto a las primeras de cambio- y que, conforme se acercara al presente, empezaría a tener serios problemas para mantener el énfasis retórico inicial.
En efecto, cuando llegó el momento de valorar la importancia que para ella tenía su pareja actual, la cosa se le puso complicada. Doblemente complicada, en realidad. De una parte, ya había utilizado los argumentos más sonoros. De otra -según pude deducir de los malévolos comentarios que había hecho una voz en off al principio de la entrevista-, su compañero de ahora parecía un tipo poco elogiable, sin oficio ni beneficio conocidos. (Probablemente, un hermeneuta más experimentado que yo en estos temas opinaría que lo que el individuo en cuestión estaba pretendiendo obtener con el emparejamiento era la legitimación inicial para incorporarse de pleno derecho a esa peculiar noria de la fama a la que me refería al principio, pero el acierto o desacierto de esa interpretación no afecta a lo que ahora pretendo plantear).
La cuestión es que, tras largas vacilaciones y titubeos, a la entrevistada, por fin, le cambió la expresión de la cara. Perdió el gesto de profunda concentración que durante demasiados segundos le había embargado y se distendió, ya relajada. Era evidente que había dado con la idea y que eso le hacía sentir al mismo tiempo aliviada y satisfecha. "¿Que qué significa para mí ?", repitió. "Pues, mira, te lo voy a decir con pocas palabras: es alguien muy especial". Confieso que la frase me dejó estupefacto. No conseguía entender qué podía significar, razonablemente, tal enunciado. Si, pongamos por caso, intentaba establecer la diferencia con las valoraciones precedentes, no alcanzaba yo a percibir por dónde pasaba la línea de demarcación. ¿Quería decir aquella mujer que sus anteriores parejas no eran especiales? ¿O tal vez que ésta era más especial que las anteriores? Pero, si ésa fuera la respuesta correcta, entonces de ella se desprende, inexorable, la siguiente pregunta: ¿y qué demonios podría significar que alguien es más especial que otro?
Como no encontraba la forma de salir del estupor en el que yo mismo me había metido con tan inapropiados interrogantes, opté, como de costumbre, por la traducción. Di en pensar que, con ese lenguaje tan vacío como engolado, lo que pretendía la famosa en cuestión era atribuir a su último compañero alguna variante de lo que los filósofos o los historiadores prefieren llamar irrepetibilidad. Vano empeño, ciertamente. Ella no se daba cuenta de que la dificultad con la que se estaba topando no tenía que ver con su torpeza para acertar con las palabras precisas, sino que era, en el fondo, una dificultad casi metafísica: quería atribuirle a aquel individuo un rasgo imposible, autocontradictorio. Todos somos repetibles e irrepetibles, al mismo tiempo y sin remedio. No hay soluciones mágicas ni manera de ponerse a salvo de lo común para elevarse a los cielos de la excepción absoluta.
Días más tarde tropecé en este mismo periódico con un anuncio que -pensé- tal vez ofrecía la formulación adecuada y contundente de esta cuestión. Correspondía a una cadena catalana de emisoras de radio y utilizaba como lema de su campaña una frase sin duda feliz: somos singulares porque somos plurales. Lo que probablemente sea como decir que todos estamos hechos de los mismos materiales, diseñados de manera extremadamente parecida: lo único que cambia de uno a otro es, como hubiera dicho Henry James, el casi imperceptible dibujo de la alfombra. No hay pretensión más generalizada que la de querer ser diferente, ni, en consecuencia, base más frágil sobre la que establecer una relación personal que buscar en el otro una tal especificidad. El protagonista de American Beauty lo formula con amarga lucidez cuando, en el transcurso de un cóctel, su interlocutor se excusa por no haberlo reconocido. "No se preocupe, yo tampoco me recordaría", le responde con una sonrisa. Análogamente, si la entrevistada que dio pie a esta modesta reflexión hubiera sido capaz de decirse a sí misma "lo que más me gusta de él es su perfecta, absoluta, vulgaridad" (lo cual, por otra parte, era el caso), quizá no se hubiera sentido mejor, pero se habría colocado, seguro, en el buen camino. Que no conduce a la felicidad, pero por lo menos aleja del engaño.
Manuel Cruz es catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona.