viernes, 26 de octubre de 2007

El pensamiento




Definición de pensamiento

Existe tal cantidad de aspectos relacionados con el pensamiento, que dar una definición resulta difícil. De las muchas definiciones que podrían darse, algunas de ellas lo consideran como una actividad mental no rutinaria que requiere esfuerzo, o como lo que ocurre en la experiencia cuando un organismo se enfrenta a un problema, lo conoce y lo resuelve. Podríamos también definirlo como la capacidad de anticipar las consecuencias de la conducta sin realizarla.
El pensamiento implica una actividad global del sistema cognitivo con intervención de los mecanismos de memoria, atención, procesos de comprensión, aprendizaje, etc. Es una experiencia interna e intrasubjetiva. El pensamiento tiene una serie de características particulares, que lo diferencian de otros procesos, como por ejemplo, que no necesita de la presencia de las cosas para que éstas existan, pero la más importante es su función de resolver problemas y razonar
Funcionamiento de la mente humana

El concepto de mente ha ido cambiando considerablemente a lo largo de la historia. El médico francés La Mettrie fue el primero que concibió la mente como algo completamente material, el cerebro, provisto de una serie de células (neuronas), que interconexionadas entre sí hacían funcionar a esa masa física que es el cerebro. Esta idea dio lugar a principios del siglo XX, a los modelos de procesamiento de la información, que pretendían establecer paralelismos entre el cerebro y la informática.
Hasta aproximadamente 1960, muchos psicólogos sobre todo de EEUU, consideraban el funcionamiento de la mente humana como el de una máquina.
Todas estas teorías obviamente presentan serias limitaciones y es por ello por lo que se incluyó otro constructo, la consciencia, para poder comprender cómo y por qué actuamos. Aunque el término conciencia es en cierto modo confuso, existen algunos estudios científicos, concretamente sobre el sueño, en los que se intentaba revelar los distintos estados de consciencia e inconsciencia existentes y que tienen que ver con la mayor o menor actividad cerebral. Colocando unos electrodos que nos permiten detectar la actividad cerebral, en ciertas zonas del cerebro, podemos detectar las diferencias de potencial en función del grado de activación o de consciencia. Cuando el sujeto está totalmente despierto, el cerebro emite unas ondas determinadas y cuando éste entra en el sueño profundo, momento en el que no se sueña y cuando cuerpo y mente están más relajados, las ondas se hacen más grandes y lentas.
Actualmente no hay duda respecto a que todos los procesos mentales (pensamiento, ideas imaginación, recuerdos, memoria, ilusiones o emociones en general), son procesos cerebrales, es decir, son un producto del funcionamiento cerebral. Es cierto sin embargo, que los mecanismos cerebrales que generan estas actividades mentales, todavía están muy lejos de ser comprendidos por completo.
Tipos de pensamiento

La psicología cognitiva ha basado fundamentalmente sus investigaciones en tres aspectos:
- el razonamiento deductivo,
- el razonamiento inductivo y
- la solución de problemas.
El razonamiento deductivo
El pensamiento deductivo parte de categorías generales para hacer afirmaciones sobre casos particulares. Va de lo general a lo particular. Es una forma de razonamiento donde se infiere una conclusión a partir de una o varias premisas. El filósofo griego Aristóteles, con el fin de reflejar el pensamiento racional, fue el primero en establecer los principios formales del razonamiento deductivo. Por ejemplo, si se afirma que todos los seres humanos cuentan con una cabeza y dos brazos y que Pepe es un ser humano, debemos concluir que Pepe debe tener una cabeza y dos brazos. Es éste un ejemplo de silogismo, un juicio en el que se exponen dos premisas de las que debe deducirse una conclusión lógica. Pero no todos los ejemplos son tan claros. La lógica convencional, parte de que hay dos valores únicos de verdad en los enunciados lógicos: "verdadero" o "falso", sin embargo algunos lingüistas admiten un tercer valor: "ni verdadero ni falso". Lo que ocurre es que en todo enunciado lógico hay unas presuposiciones, o lo que es lo mismo, se parte de unas suposiciones a priori. Por ejemplo, analicemos las siguientes frases:
a-El actual rey de Francia es calvo.
b-El actual rey de Francia no es calvo.
¿Cuál es verdadera y cuál es falsa?. Estamos presuponiendo ya desde el principio que hay un rey en Francia. Bajo este presupuesto podríamos pensar: si una es verdadera la otra es falsa y viceversa. Sin embargo, ambas frases ni son verdaderas ni falsas, si tenemos en cuenta que no hay tal rey en Francia.
Otro ejemplo podría ser:
a-Luis ha dejado de fumar.
b-Luis no ha dejado de fumar.
En este caso presuponemos que Luis ha fumado alguna vez y bajo este presupuesto podemos cometer el error de considerar una de las dos frases como verdadera.
Otro tipo de error, se ve reflejado por ejemplo, cuando decimos "Luis mide 1,70 metros y es alto". La frase igualmente puede ser verdadera que falsa, dependiendo del contexto. Si a Luis se le compara con un grupo de enanos es verdadera, si se le compara con un grupo de deportistas de baloncesto, es falsa.
Para finalizar, vamos a utilizar como ejemplo la famosa frase del poeta griego del siglo VI a. de C., Epiménides: "Todos los cretenses son mentirosos", siendo él mismo cretense. Fácilmente puede verse que la frase da lugar a una contradicción lógica. La frase no puede ser verdadera porque entonces Epimérides sería mentiroso y por tanto lo que él nos dice sería falso. Por otro lado, la frase tampoco puede ser falsa porque se deduciría entonces que los cretenses son veraces y por tanto Epimérides diría la verdad, y él es cretense. Por tanto este enunciado no puede ser ni verdadero ni falso.
De todo esto concluimos que la lógica, llena de razonamientos aparentemente impecables, tiene algo de arbitrario y que es un formalismo que no necesariamente refleja las leyes del pensamiento, conduciéndonos muchas veces a obvias contradicciones.
El pensamiento inductivo

Por otro lado, el pensamiento inductivo es aquel proceso en el que se razona partiendo de lo particular para llegar a lo general, justo lo contrario que con la deducción. La base de la inducción es la suposición de que si algo es cierto en algunas ocasiones, también lo será en situaciones similares aunque no se hayan observado. Una de las formas más simples de inducción, ocurre cuando con la ayuda de una serie de encuestas, de las que se obtienen las respuestas dadas por una muestra, es decir, por una pequeña parte de la población total, nos permitimos extraer conclusiones acerca de toda una población.
Con bastante frecuencia realizamos en nuestra vida diaria dos tipos de operaciones inductivas, que se denominan predicción y causalidad.
La predicción consiste en tomar decisiones o planear situaciones, basándonos en acontecimientos futuros predecibles, como por ejemplo ocurre cuando nos planteamos: ¿qué probabilidades de trabajo tengo si hago esta carrera? Con las evidencias de que disponemos inducimos una probabilidad, y tomamos una decisión.
Muchos filósofos han puesto de manifiesto la insuficiencia lógica de la inducción como método de razonamiento.
La causalidad, por otro lado, también nos induce a error en muchas ocasiones. La causalidad es la necesidad que tenemos de atribuir causas a los fenómenos que ocurren a nuestro alrededor. Por ejemplo, la atribución causal que hacemos ante un accidente de coche va a depender de quien la realice, enfatizando así una de las causas y minimizando el resto. Si la atribución la hace un meteorólogo es posible que considere que la causa del accidente fue la niebla, si la hace un psicólogo, posiblemente lo atribuya al estrés, si la hace un mecánico sería el mal estado del coche, etc. Lo cierto es que ese día, probablemente hubiera algo de niebla, el conductor estuviera algo estresado y las ruedas del coche seguramente no estarían en perfecto estado. ¿No podría hacerse una atribución multicausal?, Es decir ¿no podría ser que todos los factores, cada uno en cierta medida, hubieran podido influir en que se desencadenase el accidente? Lo cierto es que hay una tendencia en general a darle fuerza a una única causa, minimizando al resto, y eso trae como consecuencia lo que podríamos llamar errores de pensamiento.
Para resumir, podemos concluir diciendo que en el razonamiento deductivo, se parte de lo general para llegar a lo particular, que la conclusión está siempre contenida en las premisas de las que se parte y que además las conclusiones obtenidas corresponden con la lógica, sin embargo, en el razonamiento inductivo, se parte de lo particular para llegar a lo general, se obtienen conclusiones que sólo resultan probables a partir de las premisas y que además las conclusiones extraídas se fundamentan en la estadística.
La solución de problemas

Otro importante aspecto en el que se han basado las investigaciones de la psicología cognitiva es la solución de problemas. Podríamos decir que un problema es un obstáculo que se interpone de una u otra forma ante nosotros, impidiéndonos ver lo que hay detrás. Lo cierto es que no hay consenso entre los psicólogos sobre lo que es exactamente un problema, y por tanto difícilmente puede haberlo en lo que supone una conducta de solución de problemas.
Algunos autores han intentado precisar estos términos. Gagné, por ejemplo, definió la solución de problemas como "una conducta ejercida en situaciones en las que un sujeto debe conseguir una meta, haciendo uso de un principio o regla conceptual". En términos restringidos, se entiende por solución de problemas, cualquier tarea que exija procesos de razonamiento relativamente complejos y no una mera actividad asociativa.
Se considera que habitualmente cualquier persona pasa por tres fases a la hora de solucionar un problema y se las denomina: preparación, producción y enjuiciamiento.
En la fase de preparación es cuando se hace un análisis e interpretación de los datos que tenemos. Muchas veces si el problema es muy complejo se subdivide en problemas más elementales para facilitar la tarea.
En la fase de producción intervienen distintos aspectos entre los que hay que destacar la memoria, que se utiliza para recuperar todos los recursos que estén a nuestro alcance y que nos sirvan para llegar a una solución eventual.
En la última fase de enjuiciamiento, lo que se hace es evaluar la solución generada anteriormente, contrastándola con nuestra experiencia, para finalmente darla como buena o no.
Comprender el lenguaje de la mente es una labor difícil. Es necesario por un lado, conocer toda la fisiología neuronal, cambios bioquímicos, etc., y por otro, es necesario conocer ciertos aspectos psicológicos, entre los que se encuentran, los pensamientos, sentimientos, experiencias, etc.
Otra dificultad a la hora de comprender el lenguaje de la mente, es la cantidad de especialidades distintas que se ven implicadas en el estudio de la mente, tales como la anatomía, fisiología, genética, psicología, psiquiatría, bioquímica, etc., haciendo cada una de ellas interpretaciones de la mente y el cerebro desde ángulos completamente distintos.
Conseguir la integración de todos estos enfoques contribuiría de manera fundamental para resolver tantos misterios sobre la mente humana, que todavía quedan por resolver.

Montserrat Conde Pastor Doctora en PsicologíaDepartamento de Psicología BásicaUniversidad Nacional de Educación a Distancia

martes, 23 de octubre de 2007

La rutina:un creterio personal



Rutina03.07.2007
La palabra rutina suele llevar asociada una connotación negativa. Hay expresiones que hablan de huir o escapar de la rutina, como si esta fuera Alcatraz.
La mala fama que tienen las rutinas surge de que normalmente es algo que la vida te impone. Tienes que levantarte a esta hora, tienes tanto tiempo para desayunar, tienes que estar X horas en el trabajo, tienes tanto tiempo para cenar o te quedan X horas para dormir. Así todos los días.
Yo, lejos de vivir de forma rutinaria, me he propuesto tener una rutina también, pero eso sí, diseñada a medida, para que en vez de ser una carga o una prisión, sea una forma de hacer que mis días sean, dentro de lo posible, más productivos.
Creo que los beneficios que puedes obtener son inmensos, aquí dejo alguno de mis argumentos:
Es más fácil sacarle todo el jugo a tus tiempos de ocio, trabajo y sueño. Todos ellos quedan acotados a tu medida y a tus necesidades. También te facilita mantener un mejor equilibrio entre ellos, para no descuidar ni abusar de ninguno de ellos.
Puede hacer planes. Parece una tontería, pero si no sabes lo que vas a estar haciendo el martes de la semana que viene, es complicado saber si vas a poder ir al cine, tener una reunión o quedar a comer con tu mujer.
Al menos en mi caso, duermes mejor. Cuando no tienes una rutina, el final del día normalmente se utiliza para programar, más o menos, lo que se va a hacer el día siguiente. Ahora por las noches, tengo una preocupación menos, ya se, a grandes rasgos, lo que va a pasar al día siguiente.
Aprovechas mejor el día. Las rutinas, buenas y malas, tienen probablemente eso en común: están ahí porque la vida hoy te exige que rindas al máximo si no quieres quedarte atrás. Esto también refuerza el punto anterior: rindes más, tienes más sueño, duermes mejor.
Un detalle sencillo, pero importante: tener una rutina de forma voluntaria no pesa ni te amarga como el tener una rutina impuesta de la que parece imposible escapar.
Finalmente: si tu controlas tu rutina, la puedes cambiar cada vez que necesites incorporar o quitar algo.
Ahora pregunto: ¿y tú qué piensas?, rutinas ¿sí o no?, ¿por qué?.



El miedo:cómo vencerlo




Autora:Dña. Pilar JericóBilbao, 13 de marzo de 2006
- El miedo a la pérdida de poder es quizá el menos reconocido. En un estudio que se hizo con 185 directores generales, solamente un 6% reconocía padecer este miedo. Sin embargo todos sabemos cómo nos gusta influir en terceros y mantener nuestra parcela de poder. Cuando hablamos del poder distinguimos varios tipos: el poder que da la jerarquía (soy tu jefe en el escalafón de la empresa), el poder del experto (domino un tema), el poder de tener algo que el otro quiere (yo tengo esta información y te la doy cuando quiera), el poder de la influencia (soy la secretaria del director general y le hago llegar la información como quiero), el poder de la opinión (yo te otorgo poder para influirme con tus opiniones).
- El miedo a no llegar a final de mes es el más extendido. Este temor únicamente respeta a los jóvenes que viven en casa de sus padres sin responsabilidades pero...pon una hipoteca en tu vida y conocerás este miedo.
- El miedo al cambio es el padre de los demás miedos porque detrás de él se desarrolla cualquiera de los otros cuatro. Una fusión, una reestructuración, etc, suponen que sintamos miedo a no ser acogidos por el grupo, a fracasar en los objetivos marcados, a perder nuestro puesto en la jerarquía o a perder el trabajo.
Cualquiera de ellos tiene la capacidad de paralizarnos y únicamente nosotros podemos lograr conquistarlo.
¿Cómo podemos conquistar el miedo?Existen varios pasos para conseguir que el miedo no nos paralice:
1. Aceptar que tenemos miedo. Sabemos que todos lo padecemos y no es un síntoma de debilidad reconocerlo.
2. Identificar cuál es nuestro miedo. A veces no es fácil reconocerlo. En ese caso lo mejor es centrarnos en la otra cara de la moneda: ¿cuál es nuestra motivación?: ¿estar integrados en el grupo? ¿ganar mucho dinero? ¿alcanzar unos objetivos?. En función lo que nos motive tendremos miedo a perderlo. Por ejemplo, si nos encanta formar parte de un grupo homogéneo de personas, probablemente nuestro mayor miedo será al rechazo.
3. Mirar al miedo a la cara y hacerlo concreto. Nuestro peor enemigo siempre es nuestra propia cabeza. Nosotros somos capaces de imaginar cosas mucho peores que la realidad. Por eso son tan peligrosos los miedos ambiguos. Cuando un jefe te dice: "haz esto o atente a las consecuencias", probablemente pensemos en unas consecuencias mucho más dramáticas que las que luego realmente sucederán.Por tanto, lo mejor es que ante una amenaza pongamos sobre el papel las posibles consecuencias. Por ejemplo, si me quedo sin trabajo, ¿cuántos meses de paro me corresponden? ¿tengo dinero ahorrado? ¿tengo contactos? ¿cuál es mi empleabilidad?, etc.
En definitiva, para superar los miedos lo mejor es centrarnos en nuestra motivación trascendente, aquella que nos empuja a seguir adelante a pesar de los riesgos. Victor Frankl fue un psiquiatra judío que pasó la segunda guerra mundial en varios campos de exterminio, entre ellos Auswitz. Según él, no se salvaron de aquel infierno los más fuertes, ni los más cultos, ni los mejor preparados, sino aquellos que tenían una motivación más allá de su propia vida: "cuando salga escribiré un libro", "cuando salga veré a mis hijos", "cuando salga contaré esto al mundo". Como decía Nelson Mandela:
"No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo"

Renovarse uno mismo






Escrito por Víctor Corcoba Herrero (España)
28.09.2007
Tal y como está el patio de lágrimas, pienso que sería bueno renovarse y llenarse de energías solidarias. Quizás nos venga bien a todos ser más desprendidos de todo interés personal.
Ya estamos en la misma cuesta de todos los años, refugiados en las rebajas y otra vez abiertos al consumo -¡qué caprichoso juego!- para matar esa angustia de vacío que respira nuestro costado. Hemos dejado de ser la raíz primera de todos los amores. La vida muere en desconsuelo, se le trata como una mercancía. En algunos países ofrecen bebés a la carta por unos cuántos dólares. Dicen que no dan abasto a saciar tantas peticiones y que la lista crece cada día. También aumentan los voluntarios a ser “cobayas” humanas para que experimenten con ellos. A trescientos euros por barba, aunque todo apunta que, de seguir tan crecida la oferta, seguirán bajando los precios.
Ya se sabe que no hay bajada sin subida, a cambio lo que sube es el diente por diente, los labios sombreados por el odio y el hacha en pie de guerra. ¡Qué viejos somos en esto de las contiendas! Convendría preguntarse: ¿Cuándo van a ser más importante los ojos humanos que los ojos del poder? Me asomo a las ventanas de la vida y no veo otra cosa que duelo y desengaños, eso es la pura verdad. A veces el dolor es tan alto que entran ganas de huir a otro mundo de tela blanca y costura de niño. La infancia, que tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; me gana el corazón que, al fin y al cabo, es por lo que yo me muevo para sobreponerme de las torres de espanto. El miedo es libre.
De lo que tengo miedo es del miedo envenenado, porque puede fomentar cambios desastrosos, actitudes que aniquilan. No en vano, el mundo del pensamiento y de las ideas, apenas cuentan en este luto diario y permanente en el que vamos pasando las hojas del calendario. La ignorancia es madre del miedo. Quién tuviera la mente clara y el corazón valiente para eliminar de golpe todas las guerras ¡Qué gran sueño para dejarse la vida en él! Seguimos tan bestias como antaño. Aún no hemos aprendido a renovarnos por dentro, para ser distintos. Somos viejos en el odio y requeteviejos en la venganza. Así no hay forma de que la paz se haga fuerte como lo es el pecho de un mozalbete.
La paz sigue siendo tan débil y frágil que, en bastantes ocasiones, se muere en el árbol de la vida sin que hallamos podido disfrutar de su fiesta de luces. Otras veces se incumplen compromisos, la tapadera del desprecio entra a saco por las gargantas humanas y, en antojadizo recreo, hace pedazos lo que fue voz y vida. De nada sirve ese continuo manifestarse por “la paz y el diálogo”, sino damos los pasos necesarios para que la reconciliación sea lenguaje; lengua común, cada cual consigo mismo, después con los demás. Todo ello, bajo un denominador común: mandar al paro a los que fabrican armas y alistar a verdaderos poetas, capaces de injertar versos para que en el instante preciso, los caminos de lo níveo nos fascinen.
Tal y como está el patio de lágrimas, pienso que sería bueno renovarse y llenarse de energías solidarias. Quizás nos venga bien a todos ser más desprendidos de todo interés personal. Que China, por ejemplo, afronte por primera vez el maltrato infantil es toda una actitud reparadora del bien común. O que Francia anuncie soluciones para los “sin techo”, es una medida tan avanzada como reconstituyente. Que el ser humano pueda sobreponerse a la adversidad y tener una vida mejor, es una cuestión de justicia. Al mundo de hoy, a esta sociedad de la que formamos parte, agobiada por el ritmo desenfrenado que vivimos, profundizar y entrar en sí mismo, serenarse y contemplar la arena y el aire sobre sí, disfrutar desde los ventanales del alma del paisaje de lunas y soles, creo que supone un estímulo en la conciencia, un recordatorio de que lo que más vale la pena siempre tiene lugar en el encuentro consigo mismo y en la comunicación entre personas.
Para empezar, el amor es ya un reencuentro de gozos. Hasta el punto que el mismo Nietzsche puso en infinitivo el verbo encontrar para hallarse con “la madurez del hombre, que es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño”. De igual manera, el verbo comunicar, aparte de ser el más de los apetecibles derechos, como apuntó Cervantes, encierra una virtud: “el andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos”. No decir más de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta, ahorraría muchos quebraderos de cabeza.
Se ha dicho que el verdadero progreso consiste en renovarse. Da como vida. Se rejuvenece uno hasta por fuera. Apuesto, pues, por esta renovación o rehabilitación: mantener viva y despierta la conciencia moral. Será, sin duda, una acertada forma de contribuir a la construcción de espacios más justos y poderes más transparentes. No podemos acostumbrarnos o justificar maneras de corrupción personal o institucionalizada, que pasan por encima de la ley, porque algunos –los intocables poderosos- me dan la sensación que hasta se han creído aquello de que la ley son ellos mismos.
Tampoco es de recibo defender estilos de vida que muestran oídos sordos ante el compromiso social. Pensamos en los campos de la familia, de la educación, del trabajo, de la vivienda digna, de la relación con el mundo migratorio, de la ecología. Creo que es bueno reconocer que la semilla de muchas incoherencias sociales se encuentra en la pretensión de engañarnos a nosotros mismos; puesto que la amargura es más interior, fruto de haber perdido rumbos éticos que nos vienen donados por la ley natural o ley de vida; y, en ocasiones, hasta el propio corazón que lo hemos hipotecado por unas migajas de poder para saciar “el yo soy más que tú…y más que tú”.
Víctor Corcoba Herrero (España)